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Visión profana del hitlerismo esoterico.
Schwarze_SonneFecha: Miércoles, 2012-Jun-06, 8:41 PM | Mensaje # 1
Grupo: Círculo Cerrado
Mensajes: 454
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Artículo escrito y compartido a ustedes por : Roberto32

La estructura del inconsciente

Recordemos que hemos dicho que nuestra psiquis es una realidad mucho más compleja de lo que a menudo se piensa. Normalmente nos creemos dueños de "nuestra casa", sin embargo igual que en el caso de poltergeist, nos damos cuenta que lo que suponíamos ordenado y seguro, aparece de improviso desordenado y a veces incluso roto. No sabemos "¿cómo ocurrió que me enojé de esa forma?", "¿cómo puede ser que esté tan deprimido si todo iba bien?", "no sé por qué, pero hoy me siento feliz". Frases como esa son típicas de cualquier ser humano. La pregunta entonces que cabe hacer es ¿quién anda ahí?. Otras frases típicas de cuando alguien se comporta en forma desusada son "¿qué se le ha metido?", "está fuera de sí", "está como poseído", el flocklore popular "entiende que el individuo ha sido raptado por algo más poderoso que el Yo habitual, ¿quién es? La psicología freudiana supone que la estructura de la psiquis se compone fundamentalmente de dos compartimentos: conciencia e inconciencia. La conciencia es aquella parte de mi ser que manejo habitualmente y conozco en todo detalle. La inconciencia es algo así como el desván de la casa, donde se guardan las cosas que ya no sirven y que en realidad molestan en el diario vivir. Así fue como se descubrió que aquellas experiencias que dañaban el diario vivir, que provocaban lo que los psicólogos llaman trauma, se guardaban en el inconsciente. Lo malo es que estos contenidos tienen energía propia y salen a molestar, de modo que a veces nos hacen sentir mal o hasta enfermar. Aquí creo que es importante decir que no hay nada peor que creer que las enfermedades psicológicas son "sólo psicológicas" y por ello no tienen importancia. De hecho, más allá de lo meramente clínico, como veremos más adelante tiene una importancia vital la construcción de una psiquis total en términos de unificar toda nuestra psiquis y usar "ambos lados de la moneda". Fue Jung el que se dio cuenta que el inconsciente no sólo contenía experiencias personales, pues aunque uno lo vaciara, haciendo conscientes sus contenidos, a través de técnicas del psicoanálisis que no son de tratar aquí, el inconsciente seguía produciendo sueños e imágenes que escapaban al diario vivir y al campo de la experiencia consciente. Entonces surge la teoría junguiana de estructura de la psiquis en que ésta se compone de una pequeña parte que es nuestra conciencia, un mundo de semi sombra que es el inconsciente personal y una parte profunda, obscura que llega con sus raíces hasta los orígenes mismos de la vida que es el inconsciente colectivo.El inconsciente colectivo también está habitado, pero ya no por las experiencias individuales si no que por elementos arcaicos que al parecer pertenecen a la estructura misma de la psiquis humana, estos elementos son los llamados arquetipos. Estos arquetipos podrían asemejarse a las Ideas de Platón o a los Númenes de Kant, sin embargo Jung concluye que son mucho más que eso pues son activos y tienen energía propia, son algo así como preformas de la realidad psíquica humana que dejan su impronta en todo lo que pensamos y actuamos. En palabras de Jung:"El concepto de Arquetipo… se deriva de la observación repetida varias veces de que por ejemplo los mitos y los cuentos de la literatura universal contienen siempre en todas partes ciertos motivos. Estos mismos motivos los hallamos en las fantasías, sueños, delirios e imaginaciones de los individuos actuales. Estas imágenes y conexiones típicas se designan como representaciones arquetípicas. Tienen, cuanto más claras son, la propiedad de ir acompañadas por vivos matices afectivos… Impresionan, influyen y fascinan. Provienen de un arquetipo imperceptible en sí mismo, de una pre-forma inconsciente que parece pertenecer a una estructura heredada de la psiqué, y puede, a causa de ello, manifestarse en todas partes como fenómeno espontáneo… el arquetipo es un elemento vacío en sí, formal, que no es sino una facultas praeformandi, una posibilidad dada a priori de la forma de representación." (Memorias, Sueños yPensamientos).

Debo agregar que estos motivos están presentes también en la ciencia, pues, por ejemplo, en Física Teórica el motivo deTotalidad y las estructuras trinidad y cuaternidad están muy presentes. Existen varias capas en este inconsciente, al parecer existe una capa muy profunda de la cual no conocemos su origen y la compartimos con todos los seres humanos, por el sólo hecho de ser humanos. Probablemente exista también una capa más profunda aún que compartimos con los animales, vegetales y minerales, en fin con la Naturaleza misma en sus estructuras más básicas. El inconsciente es por definición indiferenciación, de modo que en él todos los opuestos se tocan y la obscuridad, en el sentido de racionalidad mezclada con irracionalidad no permite estructurarlo. Sobre la capa más profunda, se puede determinar la existencia de una zona más diferenciada que ha sido formada por la diferenciación de las razas (o etnias para no tocar un problema espinoso), pero es el mismo Jung en su libro "El Yo y el Inconsciente colectivo" el que lo menciona. De acuerdo a Jung, esto se produce por una diferenciación progresiva de los pueblos. Se podría creer (tal vez), que se trata de pueblos creados por distintos dioses en torno a una preforma humana general. Finalmente llegamos al inconsciente personal y de ahí saltamos a la conciencia, racional clara e individual. Sin embargo, parece que el Yo que nos es tan caro, no es una estructura dada a priori, parece que este Yo o Ego es un fruto bastante novedoso en la historia humana y casi exclusivo del mundo occidental, es por eso bastante frágil y puede ser destronado fácilmente por otros contenidos de la psiquis. De hecho hay pueblos en Asia y pueblos muy primitivos que no tienen idea de la individualidad y su conciencia es más bien grupal. A ellos, sobretodo, les chocan nuestras estructuras tan hechas para individuos porque ellos "piensan" en colectivo. Por otro lado, los hindúes no creen en la existencia real del Yo y buscan la fusión del individuo con la divinidad en un gran abrazo de indiferenciación. Ahora, Jung descubrió que existe otro centro de la psiquis, un centro virtual que está equidistante de la conciencia y el inconsciente y por ello tiene toda la capacidad racional y el manejo de los contenidos inconscientes, es el Centro Virtual, el Círculo cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna: el Sí Mismo (Selbst). Existe una fuerte tentación de identificar a los contenidos del inconsciente profundo con las imágenes internas de los Dioses y al Sí mismo como Cristo para los cristianos o podría ser Wotan para los odinistas. Sería como la imagen interna del Dios o su impronta, aquella que las sagas nórdicas relatan que se les dio a aquellos troncos que los Dioses encontraron y transformaron en humanos. Esto no desvirtúa la divinidad de los Dioses ni eleva la psiquis humana a una especie de entelequia, eliminando su espiritualidad. Lo que se dice es que Toda laNaturaleza, incluyendo a la mente humana, está marcada por el molde que le dio vida. La gran misión de un ser humano, de acuerdo a Jung es la individuación, es decir trasladar el punto de conciencia hacia el Selbst de modo de construir en ese punto virtual el centro de unIndividuo real, que puede usar su Pensamiento (el cuervo Hugin de Wothan) y su Memoria ancestral (el cuervo Munin de Wothan). Para lograr este objetivo hay que conocer otras estructuras que habitan el inconsciente y que aparecen a cada rato en nuestra vida (a veces controlándolas) y que podemos ver personificadas sobre todo en los sueños. Ellos son: "La Sombra", "El Anima" y el "Animus", "El Héroe", "El Mago", por nombrar algunos.

El Anima

El Anima es aquella parte de la psiquis humana que puede guiar al hombre hacia su centro virtual, el Selbst. Ella puede mostrar el camino que lleva desde las profundidades (el infierno de Dante) del inconsciente, hasta las más altas cumbres concebibles, es una función de la psiquis que puede enseñar el lado femenino al Ego, puede dulcificar el camino, puede mostrarle al hombre "la cara oculta de la Luna". En las mitologías , religiones, cuentos y literatura ha estado siempre presente, es Beatriz de Dante, La Bella Durmiente, es la Shakti de Shiva, Brunhilde para Siegfried, la Amada para los caballeros y trovadores, era Lilith para Adán, es la Valkiria que nos lleva al Walhalla, etc. Ella es la consejera, guía y compañera que hay que despertar para que nos lleve hacia el Centro de nosotros mismos. Sin embargo, como toda la realidad, también puede ser fatal, engañosa y cruel pues también es una bruja, la Loreley germánica, las Sirenas de Odiseo, Kali para Shiva, She en la obra de H. Rider Haggard, la femme fatal,etc. De modo que también debe uno cuidarse de ella. ¿De dónde aparece esta figura?Es la prefiguración de lo femenino en el hombre, existe una imagen colectiva hereditaria de la mujer en el inconsciente del hombre, se alimenta luego de la imagen de la madre, la hermana y todas las mujeres que nos rodean desde la niñez, aparece tomando las riendas de la conciencia cuando el hombre se deja llevar por su creatividad, por su capacidad de creación estética, lo cual está muy bien y debe dejarse fluir pues a los hombres nos da completitud, hay que recordar que un buen guerrero suele ser también un buen poeta, en el amplio sentido de la palabra. Sin embargo, a veces la represión exagerada de estas características puede llevar a desencadenar el lado oscuro de lo femenino y por ello el Anima grotesca puede tomar las riendas y convierte a los hombres en celosos, crueles y lo que es peor, probablemente sentirá celos de la mujer exterior y la maltratará, tratando de alejarla de "su hombre", que a esta altura estará convertido en un esclavo de sus emociones desbocadas y sobre las cuales ya no tiene control. En la vida real, el inconsciente nos "habla" en símbolos a través de los sueños o las ensoñaciones en vigilia, es por ello que los sacerdotes antiguos observaban cuidadosamente sus sueños o buscaban estados especiales de conciencia en que los contenidos del inconsciente fueran capaces de aflorar sin el filtro de la conciencia, el Anima a veces parece en sueños, puede aparecer como una mujer que maneja el auto en un viaje, como una guía en el camino u otras formas. Por otro lado, en vigilia el hombre siempre anda buscando un rostro para su alma, por eso ocurren algunas veces esas fascinaciones repentinas, que pueden llevar a la cuasi locura, el Anima a veces dice "Deja todo y sígueme", el problema es que uno se puede casar con su peor lado, esa es una explicación para esos matrimonios raros que se pueden observar. El Anima es compleja (como toda mujer) y hay que aprender a tratar con ella, evitar su lado obscuro y aprender de su lado luminoso. Si todo va bien, llegará un momento en que el hombre ya no la ve afuera pues la ha integrado a su individualidad y podrá decir "yo soy tú". Entonces estará listo para tomar el "Cielo por asalto", lo cual es una batalla inmensa y nada fácil, donde es más fácil sucumbir que triunfar, pero podría ser que un día ese Hombre se siente junto a su Amada en torno a la Mesa Redonda, en el asiento número trece, el Asiento peligroso, porque habrá vencido y será uno de los Caballeros del Rey Arturo.

El Animus

Así como todo hombre tiene una imagen prefigurada de la mujer, toda mujer tiene una imagen prefigurada del hombre. También tiene un lado luminoso: es el príncipe que la despierta, es Lohengrin que ha venido a salvarla, es Cristo para Magdalena, es Siegfried para Brunhilde, etc. Y, por supuesto puede tener un lado obscuro: es Barba Azul, El Holandés errante, es la bestia en la Bella y la Bestia, etc. Esta figura se alimenta en la niñez de la imagen del padre, de los hombres que rodean a la niña y una de las crisis más complejas que debe vivir una mujer es el momento en que el Animus debe cambiar de rostro, debe alejarse del padre para encontrar al Héroe que la pueda guiarla hacia sí misma. En La Walkirya de Wagner, hay un diálogo muy hermoso entre Brunhilde y Wotan en que puede sentirse muy bien ese drama. Ella deja de ser la vieja voluntad del Padre, para buscar su propio camino, entonces el padre debe dejarla a su destino, para que el Héroe correcto transforme a esa figura etérea de Walkirya en una Mujer de carne y hueso. Como tengo una hija, sentí muy claramente ese pasaje y debo reconocer que me emocioné profundamente "recordando el futuro".Hay una diferencia entre el Anima y el Animus, así como los hombres suelen tener tendencia a la poligamia en la vida en vigilia, la mujer posee un Animus que en general es colectivo, es decir tiene pluralidad, son muchos hombres. En sueños puede ser un grupo de amigos, compañeros de curso, etc. y en la vigilia, la mujer buscará un hombre que pueda cumplir muchos roles, amigo, amante, héroe, padre, duro y viril, al tiempo que tierno y cariñoso, etc. Por supuesto que no existen hombres reales perfectos y ese es una de las razones para los desencuentros de las parejas, tendemos a exigir de nuestra pareja que sea capaz de encarnar siempre y en todo lugar al Anima (los hombres) y al Animus (las mujeres), entonces perdida la fascinación inicial viene el desencanto progresivo.El lado luminoso del Animus hará de la mujer una persona segura, fuerte interiormente sin dejar de ser femenina y suave por fuera, estará completa, lista para iniciar la tarea superior junto a un hombre, también completo.El lado obscuro del Animus puede tomar las riendas de una mujer y entonces ella comenzará a recitar frases apodícticas: "esto se hace así", o juicios atribuidos a otras personas: "mi madre siempre dijo que…", pues el Animus (que es irracional pues es inconsciente), simula o parodia a un grupo de jueces que dicta sentencia. Las peleas entre las parejas, si se miran desde afuera, pueden ser muy divertidas porque se puede observar al hombre poseído por su Anima en una actitud de telenovela barata, sintiéndose atacado, usado, etc., peleando con la mujer, que a su vez está dominada por su Animus que se dedica a dictar juicios draconianos sobre lo que debe ser y lo que no. Ninguno se escucha pues se trata de peleas entre entidades irracionales.Por supuesto que la mujer puede hacer las paces con su Animus y transformar a la bestia en un príncipe, entonces él le mostrará el castillo y el ala "oeste" de ese castillo dejará de ser tenebrosa y podrá ser ocupada por la mujer que ahora tendrá acceso a toda su "casa" psíquica.Es importante entender cómo funciona nuestra mente pues cuando juramos lealtad a nuestros Dioses, cuando nos comprometemos, debemos estar seguros que el que lo hace somos nosotros y no estamos excitados momentáneamente por la posesión de alguna fuerza interna que luego va a desaparecer y nos va a dejar con un compromiso que nos molesta, que no sentimos como propio, lo que es correcto pues no fuimos nosotros quienes lo hicimos. Un hombre o una mujer que no sean dueños de sí mismos, no pueden prometer.Descubrimos entonces la misión de una pareja, él debe ayudarla a ella a construirse a sí misma y ella debe ayudarlo a él, cada uno se enamora de la imagen de su Anima y Animus, cada uno se casa con él mismo o también puede interpretarse que hombre y mujer se aman en el exterior, mientras que Anima y Animus se aman en el exterior, el asunto se revela como una dinámica de cuatro que forman una totalidad, una unidad de combate completa e inquebrantable. Si el tema ha resultado interesante, puedo seguir desarrollándolo en torno a otras figuras del inconsciente, su relación con los Dioses o métodos que se muestran en la Alquimia para lograr este Hieros Gamos, que logra la unión de los contrarios.

La sombra

El aspecto con el que menos nos atrevemos a lidiar es con la sombra. El inconsciente no sólo contiene todas las fuerzas vitales de la humanidad; al ser también herencia de toda ella incluye las características de todo lo perverso, cruel, traidor, despiadado, etc., que los hombres han podido ser desde que la humanidad existe sobre la Tierra. Por ello, en nuestro propio interior se encuentran las potencialidades tanto para la creación como para la destrucción. Pareciera que lo correcto es huir y cerrar las puertas a la influencia de ese aspecto de la humanidad que nos rodea y que también tiene su semilla en nuestro interior.

Sin embargo, las evidencias históricas demuestran que el tratar de negar las características obscuras de los individuos y las sociedades no ha hecho más que exacebar la fuerza de lo destructivo. Así vemos que en el seno de las comunidades más puritanas se producen los crímenes más atroces, que muchos de los más depravados asesinos son religiosos enfermizos que tratan de apagar toda luz de posible obscuridad o tentación de caer en el “pecado”. Aún el más abstemio y célibe de los religiosos o moralistas puede un día determinado “perder el control” y golpear o asesinar a su propia familia. Cerrar las puertas a aquello que le tememos no es más que tenderle una invitación para que algún día eche abajo las puertas que hemos acerrojado, e invada nuestra vida con la mayor cólera y llenándola de destrucción. Mientras más nieguen las sociedades y los individuos la existencia de los instintos como la sexualidad, la violencia, etc. Mayor es el peligro de que esa sociedad genere conductas agresivas y sexualmente aberrantes. Por otro lado, no es la abstinencia sexual la que salvará nuestra alma. Vemos en el Parzival de Wagner que a Klingsor de nada le sirve castrarse para entrar en la comunidad de los caballeros custodios del Grial. No es la negación la respuesta, por el contrario la negación sólo empeora las cosas.

No significa esto que debemos permitir que estas energías tomen el control, de ninguna manera, el camino que buscamos es el que lleva a un control de toda nuestra casa psíquica, de todo nuestro ser. Claro que hay que recordar que no es éste, mi yo cotidiano, el que podrá tomar el control sino que ese centro virtual que tenemos que construir: el Sí mismo, el Selbst. Pero entonces, bajo esa premisa, lo que tenemos que hacer es tratar de sublimar nuestros instintos, domarlos, hacerlos trabajar a favor de nuestro proyecto de vida. Esto que es muy fácil de escribir, es muy difícil de realizar. Claro, por principio a nadie le gusta aceptar que pueda existir la menor semilla de aquello que abominamos en nosotros mismos, pero es que ¿no somos humanos? No podemos negar que así como amamos de la forma más sublime, también somos capaces de odiar de la forma más terrible. Pero debe depender de nosotros el dar rienda suelta a los estados de ánimo, a esa energía que fluye desde lo prfundo de nuestro ser. Es nuestro deber para con nosotros mismos el ser capaces de bajar a las alcantarillas de nuestra “ciudad psíquica” y oler el ambiente que se vive allí. No nos quedaremos más de lo necesario, echaremos sólo un vistazo y cuidaremos que lo que tiene que fluir allí, lo haga eficientemente. Al volver del infierno, tal como en las distintas mitologías deben hacer los Dioses y héroes, volveremos fortificados, podremos erguirnos, aún desde nuestros más bajos fondos, para alcanzar alturas impensadas. Por que para que la copa de unárbol toque el cielo, sus raíces deben hundirse en el infierno.

Los pueblos antiguos sabían bastante de estas cosas y celebraban a sus deidades de la fertilidad, del éxtasis en diversos carnavales que permitían relajar esas energías y así aprovecharlas para una mejor realización del individuo y la sociedad. Es con la llegada del cristianismo que todo eso se perdió. El dios cristiano tiene el defeto de poseer sólo un faz, es cojo en el sentido de que no es capaz de dar justificación ni utilidad a los instintos. Por culpa de él, todo lo que fuera instinto, naturaleza, fue repudiado y se produjo la castración en masa de Occidente. Lo que eso acarreo lo sabemos todos: la inquisición, las quemas de brujas, herejes, etc. El dios unilateralmente luminoso encendió hogueras por todo el horizonte cristiano, la naturaleza y una de sus creaciones más poderosas, la energía sexual, fue reprimida, odiada, al punto de que nuestra sociedad aprendió a destruirla hasta en sus cimientos, y así vemos hoy que toda la Tierra está siendo dstruida en aras de una supuesta higiénica, moral y muy ética civilización, misma que permite que cientos de niños mueran de hambre, mientras que otros engordan hasta morir.

La negación del lado obscuro de la vida nos ha llevado a convertir los funerales en verdaderos shows, a los muertos se les entierra rapidito para que no molesten nuestra permanente fiesta, a pretender que somos inmortales, a alargar la infancia hasta los treinta y más años, eludiendo toda responsabilidad. Sin el abismante rostro de la muerte, la pobreza o el hambre, la vida se ha convertido en un eterno gozo sin límites. Pero como hemos dicho, la energía del lado obscuro no se puede eliminar y está siempre a la vuelta de la esquina para saltarnos encima convertido en pandillas, barras bravas, asesinos psicópatas, guerras, etc.

En lugar de pretender que los humanos somos poco menos que ángeles y que no odiamos, deseamos, etc. Lo correcto sería crear las instancias para que esas energías se canalicen. Vida rural, al aire libre, donde existan ideales de superarse a sí mismo en un enfrentamiento real y no virtual con las fuerzas de la naturaleza. Juegos de competencia, donde se puedan desahogar las ansias de soltar las energías propias de la juventud, etc. Pero qué es lo que ofrece la sociedad ahora: se les dice a aquellos jóvenes que tienen edad para crear, procrear, construir y ser héroes, que deben reservarse para después, siempre después. Que primero logren una estabilidad laboral y económica que nunca llegan, que la realización profesional que nuca se concreta porque no hay trabajos suficientes, etc, etc. ¿Y qué obtiene la sociedad? Jóvenes que andan buscando el peligro, jóvenes que pierden sus vidas en las drogas, en el sexo a destajo, simplemente porque nadie les ha enseñado a tratar con ese lado obscuro de ellos mismos que todos se empeñan en negar. Jóvenes sin guía, sin ideales, sin metas, en una sociedad chata, que no anhela ni siquiera la maldad.

Por último, en un supremo esfuerzo por negar lo evidente, las sociedades modernas se auto colocan en un sitial de alta moralidad y claridad, y para explicar la existencia de lo que ellos rechazan, buscan siempre a un chivo expiatorio de turno. En la edad media eran las brujas y el diablo las causas de todos los males, en el siglo XX eran el nacionalsocialismo (eterno y lucrativo chivo expiatorio), o el marxismo según conviniera más, hoy es el Islam. De más está decir que nadie es totalmente perverso y nadie es totalmente bueno, la gran diferencia está en la calidad de los seres que cada sociedad es capaz de crear, en la capacidad de generar seres superiores, dueños de sí mismos, capaces de aceptarse y dominarse en todos sus aspectos, hombres totales, super hombres. Desde ese punto de vista, la actitud histérica de occidente (aunque ya no es ni la sombra del occidente clásico), no puede hacer sino producir un contra flujo de las fuerzas naturales, que llegará a borrar toda vida sobre la Tierra, si no se detiene antes.

La sombra que avistamos temerosamente desde nuestro dormitorio en la noche, tal vez no sea más que una causa inocente deformada por la maldad que habita en nuestro propio interior.

La cuaternidad y la totalidad

“Uno, dos , tres... pero, por cierto, querido Timeo, ¿dónde está el cuarto...?”

Una de las grandes obsesiones de la humanidad es la Totalidad. Hoy buscamos la totalidad en las ciencias sociales, en la historia, pero sobre todo en la Física, en la ciencia que busca las raíces del todo, la Teoría del Todo.

Puedo hablar “ex cathedra” desde la Física y observo que uno de las grandes cacerías en las que está involucrado un gran número de científicos es la búsqueda de la Teoría del Todo. Una teoría que de cuenta de la totalidad de las cosas. Pero si uno se detiene un segundo a pensar, debería preguntarse: ¿quién asegura que tal teoría existe? ¿Por qué vamos detrás de algo que ni siquiera sabemos si es real?

La gesta tras esta teoría tiene ribetes tan misteriosos como fueron las gestas y aventuras tras el Grial, tras el Dorado, tras la Ciudad de los Césares. Nadie sabía si tal cosa existía, pero se dedicaron esfuerzos, vidas enteras a buscar aquello que parecía ineludiblemente imposible de alcanzar.

Pareciera que nuestra mente “sabe” que existe una totalidad trascendente, una figura o idea de la totalidad, pero al mismo tiempo intuye que esta totalidad no es alcanzable por medios tradicionales, que esta totalidad ineludiblemente nos lleva por caminos no recorridos por pie humano con vida.

Según las teorías junguianas , la totalidad siempre se ve identificada por una estructura de tres más uno. Es decir, la totalidad se encuentra formada por tres formas, direcciones, formas, comprensibles por la lógica. Más una que no es alcanzable por métodos normales. “Padre, hijo y espíritu Santo” es la receta cristiana mientras se realiza la “señal de la cruz”. Sin embargo si somos sinceros, sabemos que estamos mintiendo, que de alguna forma no estamos diciendo toda la verdad pues “Padre, Hijo y Espíritu Santo” son sólo tres personas y la “señal de la cruz” contiene cuatro elementos. Es un recurso barato el dividir al tercer elemento en dos palabras, obviamente hay ahí alguien a quien no se quiere mencionar: ¿Quién?

La respuesta obvia, pero difícil de admitir es: Satán, Lucifer, el obscuro, el que porta la luz en medio de la obscuridad. Por supuesto que si incluimos a Lucifer, la cuaternidad, los cuatro puntos cardinales estarán completos.

¿De dónde viene esta cuaternidad? Una respuesta viene de nuestra propia vivencia de cuatro direcciones: Adelante, a la izquierda, a la derecha y...atrás, lo que no vemos lo que está oculto a nuestra conciencia. Cuatro son también las funciones que identifica Jung como las funciones de la mente:
El pensamiento, la sensación, el sentimiento y la intuición.

El pensamiento se puede identificar con el pensamiento lógico, la sensación como las sensaciones pragmáticas que recibimos desde el mundo que nos rodea, el sentimiento como aquella función que nos pone en contacto con los seres que significan algo para nosotros, y además está la intuición, una función bastante rara en el mundo actual, que está dominado por la sensación , lo que nos dictan nuestros sentidos.

La realidad parece estar siempre en un juego inestable entre tres y cuatro elementos. Tanto es así, que siempre el símbolo de totalidad parece estar marcado por un número cuatro o por un número que sea una combinación de tres por cuatro. De hecho, cuatro son las estaciones del año, doce son los fermiones conocidos por la física, doce son los signos del Zodiaco, doce son los caballeros del Rey Arturo, y de hecho el número trece es el asiento “peligroso”, el que rompe la simetría.

Tengo en mi casa una figura de la Trimurti cuando me preguntan por ella, siempre hablo de la Tetramurti. ¿Pero, una, dos, tres caras, dónde está la cuarta? La cuarta es aquella que está aún dentro de la roca, aquella que no ha sido revelada, la que no ha sido esculpida, la que no se ve, pero que representa la firmeza, la integridad, la unidad de las demás.

Cada vez que enciendo un incienso frente a la trimurti, no puedo olvidar al cuarto rostro, aquél que finalmente le da unión a las otras tres que pueden verse, la que “piensa por las demás”.
Así, dentro de la claridad de nuestra vida cotidiana, siempre se “cuela” la cuarta, o el cuarto, aquél que no está en los cálculos. Es por esta razón por la que el enemigo no puede ganar, es ésta la razón por la cual el enemigo está siempre nervioso, porque existe una faceta que él no controla, que está más allá de la lógica, más allá de las sensaciones o de los sentimientos que tan bien sabe controlar. Hay una fuerza que está más allá de todo control, y esa fuerza finalmente puede dominar nuestra vida.

El Sí mismo

Lo que puede ser nombrado no es el Tao...

Es el círculo cuya circunferencia está en todas partes y su centro en ninguna.

El logos espermaticus que crea toda la realidad

El buda que hay en tí

El ojo de Wothan en la fuente de Mimir

Wothan mismo

La piedra filosofal

Cristo para occidente

Buda para oriente

El preste Juan que gobierna o debería gobernar al mundo desde Agharti.

El tercer ojo

El Grial

La flor de oro

El tesoro al final del arco iris


Formas distintas para referirse a aquello de lo cual no puede uno referirse. El Sí mismo es una potencia de existencia, un punto virtual que debe llegar a ser desarrollado. Sin embargo es sobre este punto que los cuatro elementos de la psiquis se apoyan , giran y dan dinámica a la vida. Pareciera que este punto domina también sobre la flecha de tiempo pues aunque aún no lo hayamos encontrado, no hayamos llegado hasta él y no nos hayamos unido a él, tiene influencia sobre nuestro presente, sobre todo a través del anhelo.

El Sí mismo o Selbst junguiano representa un punto equidistante entre la conciencia y la inconciencia, es ese algo que lo domina todo y que es capaz también de conectarse con los antepasados, con la esencia última del ser.

El gran destino del camino de individuación es llegar a poner el centro de nuestra psiquis en coincidencia con ese punto inaccesible a través de la razón y la conciencia. Si sólo intentamos un camino lógico, veremos una pequeña parte del Selbst y lo más probable es que sólo lo entendamos intelectualmente sin jamás llegar a vivirlo. Si por el contrario tratamos de acceder a él sólo a través de la parte irracional, llámese fé o mística, corremos el riesgo de quedarnos sólo en una imitación o en un gesto vacío o, por otro lado, caer en una fusión total que eliminará nuestra individualidad. Eso sería lo mismo que no haberlo encontrado pues si no somos concientes de un acto, ello equivale a no haberlo vivido.

La humanidad ha vivido siempre corriendo tras “algo”. Existe una angustia eterna que consume a los grandes pensadores y buscadores de la humanidad toda. Las grandes religiones dieron respuestas para la gran masa y hoy la respuesta está dada en forma laica a través de la tecnología y la economía con su “felicidad eterna”, con su mundo virtual. Sin embargo sólo son engaños para evitar que la gente despierte a la verdadera búsqueda. Podría decirse que esto es malo en sí, pero existe un asomo de justicia en ello pues sólo aquellos que son capaces de despertar solos y persistir en la búsqueda a costa de cualquier sacrificio, sólo aquellos que no se queden acomodados en alguna respuesta parcial que encuentren en el camino, sólo ellos podrán encontrar al final del camino el Santo Grial que andan buscando. La naturaleza es jerárquica, no todos los hombres son iguales y no todos son capaces de exigirse a sí mismos la soledad y la desesperación que conlleva el camino.

Sin embargo esta búsqueda es lo más importante en una vida, podría decir que es lo único que vale la pena hacer en esta vida; pues la recompensa, si bien inimaginable, claramente está a la altura de los sacrificios. Si hemos de creer en las historias de las distintas tradiciones, el encontrar el “objeto sagrado” equivale a transformarse en Dios mismo, es igual a existir eternamente y simultáneamente en todas las existencias posibles, es vivir todas las posibilidades de una vez.

¿Cómo lograr este objetivo? Eso es algo que está dicho en todas partes y en ninguna, obviamente los antiguos creían que haciendo el Camino de Santiago, por ejemplo, se podría obtener una visión del objeto, pero nadie ha explicado cómo debe hacerse esa peregrinación, pues está claro que no basta con caminarla. Tampoco se sabe a ciencia cierta qué es lo que hacían los alquimistas y corremos el riesgo de quedarnos en la pura metalurgia,por supuesto no se trata de meterse a un convento lamaísta para encontrar lo perdido. “Ni por mar ni por tierra” se encuentra el camino, sin embargo es un camino que debemos recorrer antes de que sea tarde.

Cada día el camino está más escondido pues la sociedad en que vivimos abomina de que los humanos lleguen a superarse a sí mismos, que logren una vida de significado. Los sistemas económicos quieren hombres hormiga trabajando para acrecentar el poder personal de quienes dirigen y por ello la estupidización de la masa es la punta de lanza del sistema. Se trata de convencer a la gente de que lo virtual, lo tecnológico es lo que ellos andan buscando, sin embargo cada día vemos que el ansia corroe a la gente que está siempre insatisfecha, vemos a las juventudes buscando supuestos paraísos a través de la anarquía y la droga, todo ello porque el sistema ha logrado ocultar el verdadero objetivo de la vida humana.

En lo personal, lo que debemos hacer es buscarnos a nosotros mismo, tenemos que investigarnos a nosotros, objetos de estudio y al mismo tiempo aprendices que maestros. Hay un maestro en nuestro interior, el Selbst es capaz de influir hacia atrás, hacia el “antes de ser”. Pero sus señales están en los sueños, en los imposibles. Seguro que nos ha hablado pero jamás lo hemos escuchado, aunque el Selbst quiere ser encontrado, pues “la divinidad quiere que el hombre llegue hasta ella”. Lo divino no adviene, no se desarrolla sin la “contaminación” de lo humano. La divina y eterna perfección es divino y eterno aburrimiento sin el lamento perturbador que sube desde los fondos, sin este gusano que se ha ido metamorfoseando a sí mismo hasta parecerse a su Dios, a aquello que aún no existe y sin embargo que está al principio de los tiempos.

Las religiones lo saben, o lo sabían, sin embargo han escamoteado esta verdad a los ojos de los hombres y sólo unos pocos han recordado pues esta verdad se escapa por entre los dedos de quienes quieren acallarla.

No es necesario buscar afuera, todo el universo se esconde en cada uno de nosotros pues en esencia somos iguales al universo, luego en cada uno de nosotros habita la posibilidad de lo imposible.

El equilibrio está roto en nuestra sociedad, no existe una figura superior a la que aspirar en nuestra nueva visión de la humanidad, no hay ideales hacia los cuales ir. Todos son iguales, todos son valiosos, todos deben aceptarse tal y como son y los esfuerzos hacia la grandeza ideal son mal mirados. Cuando alguien quiere hacer y no ya sólo decir respecto a la propia superación, es mirado con desconfianza pues se teme que quiera predicar al Superhombre de Nietzsche y lo pulgones que invaden nuestra Tierra se sienten horrorizados. Ellos, tan cómodos en sus lechos tibios, si heroísmos sin grandes gestas. El heroísmo es sólo virtual, así siempre se puede comprar otra ficha y ganar otra vida. Pero es el héroe el que puede llegar a construirse a sí mismo,construir o reconstruir al Sí mismo, sólo el héroe, jamás el burgués y menos el burgués del espíritu.
 
Schwarze_SonneFecha: Miércoles, 2012-Jun-06, 8:41 PM | Mensaje # 2
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Añadido (2012-Ene-02, 1:52 PM)
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Continuación....

El Héroe

No todos los hombres son iguales, ¡claro que no!. Hay seres humanos que participan activamente del arquetipo del héroe, esta fuerza los toma, los eleva a los más altos estratos del ser y luego, como todo héroe, se apaga abruptamente. Sin embargo el héroe es aquél personaje que vive en nosotros y que nos ayuda a seguir el camino aunque todo esté en contra, nos dice que más allá de lo racional, lo importante es la batalla y no el resultado.

La figura del héroe mitológico, en general es presentada como un personaje que no cabe dentro de los cánones aceptados de hombre superior de la sociedad en la que desenvuelve, incluso es mal mirado porque a menudo se trata de un verdadero patán. Sin embargo, la mitología nos enseña que los hombres predestinados nacen en cualquier estrato y que no es la educación, sino que lo “que se lleva adentro”, lo que realmente cuenta para triunfar en el camino. Así, Siegfried es educado por un herrero y gusta de la vida salvaje, Parzival es un huérfano criado en el bosque y que no sabe nada de caballería, Arturo mismo es criado como escudero de su hermanastro. Por lo tanto, no es la cultura enciclopédica la que es capaz de dar a luz a un héroe, es su propio valer.

Otra característica es que el héroe normalmente debe forjarse a sí mismo, Parzival se ve obligado a aprender sobre la marcha las virtudes y habilidades de un caballero, aprende en un mes lo que a los otros les lleva años. Lo mismo con Arturo, jamás criado para convertirse en rey, debe aprender en cuestión de días, lo que necesita para gobernar una nación. Siegfried, que nunca había aprendido el arte de la herrería, se ve obligado a rehacer, él solo, la espada Nothung, pues sólo él puede recuperar lo que estaba hecho pedazos. Aquí hay un secreto escondido: nadie puede unir por nosotros aquello que en nuestro interior está escindido. NO hay recetas ajenas, no hay magias ajenas, el arte regio procede de nuestro interior.

¡Qué diferencia con el hombre común! Los hombres comunes se ven obligados a aprender durante años una técnica, perfeccionarla día a día, mientras día a día también, olvidan la mitad de lo que aprenden. El héroe no, a él le es connatural la habilidad.

Todo verdadero héroe debe pasar una o varias pruebas en las que debe enfrentarse a sí mismo, a sus mayores temores. La típica visita al infierno, la muerte iniciática, la lucha con un animal mitológico, son elementos que son necesarios para la transformación del héroe, de ser humano a ser divino o semidivino. l ejemplo más claro en el Occidente cristiano es el descenso de Cristo a los infiernos, desde los cuales surge victorioso. Otros ejemplos son también Wothan, que debe crucificarse e el Ygdrassil y herirse a sí mismo para encontrar la sabiduría. Ulises debe bajar también a los infiernos para encontrar su camino. Hay un punto en que todo héroe sufre el peligro de muerte si no es capaz de superar la prueba.

Luego viene el triunfo, la consagración, la conquista de Grial, del Tesoro de los Nibelungos, la construcción de Camelot, etc. Todo ha llegado a su punto cúlmine, toda meta ha sido cumplida. Es entonces que empieza el descenso del héroe, su figura se empequeñece en el mar de la envidia, de la traición, como en el Rienzi de Wagner, y finalmente el héroe debe morir. Normalmente su muerte es brusca y durante su juventud, o por lo menos mientras aún es capaz de mantenerse en combate. No hay héroes que mueran en el lecho de anciano.

La figura del héroe es la que nos ayuda cada día a reforjarnos a nosotros mismos, es el arquetipo que bulle por saltar de la cama un día e ir a combatir en guerras idílicas, es el que nos hace inmolarnos en aras de un ideal. Pero por esto mismo es un arquetipo peligroso, pues nosotros no vivimos en el mundo heroico, vivimos en el mundo rutinario de nuestras vidas mínimas. Un acto heroico puede conllevar la muerte real de la persona y ello no es el objetivo que buscamos ¿cierto? Por lo menos no aún...Sin embargo, sin esa cuota de heroísmo, nuestra vida se vuelve vacía, acomodaticia, rancia, pues le falta la frescura del peligro, del lanzarse a toda costa, aún contra todo cálculo.

Una de las razones de la abundancia de grupos de jóvenes que deambulan por las calles en grupos que practican la violencia, el hecho de que los niños se vuelquen hacia los héroes de TV, del cine o de juegos de computadora, es lo chato de nuestras vidas. Nuestra sociedad no permite a los niños y jóvenes ser héroes, de hecho las voces pacatas y burguesas ponen el grito en el cielo cuando la juventud realiza actos violentos y no entienden por qué de esto si la violencia “no es connatural al hombre moderno”. Pues esto es una gran mentira, los jóvenes no quieren más dinero, más autos o carreras profesionales exitosas, los jóvenes quieren ideales por los cuales entregarse por entero y morir si es posible por ellos. Los jóvenes no tienen claro cuáles pueden ser estos ideales y por ellos son llevados por la ola de turno y sacrifican sus vidas, su libertad en estupideces, pero la culpa la tiene nuestra sociedad cobarde, chata y burguesa.

Si a la juventud se l diera la oportunidad del heroísmo, si se comprendiera que la violencia es necesaria y se aprendiera a encauzarla, en vez de andar gritando como vieja histérica y amenazar a cada rato con las demanda judiciales, nuestra sociedad sería mejor. Pero nuestra sociedad se ha vuelto cobarde y timorata, pues hoy todo se ve a través de los abogados, de lo comercial, de las compensaciones económicas. Hoy una afrenta no recibe un buen golpe en el rostro, recibe una demanda.

NO es posible detener la violencia juvenil pues los jóvenes quieren ser detenidos, enfrentados, golpeados, para poder decir que hicieron algo en sus vidas , algo más que simplemente ganar dinero y llevar una vida mediocre. Hay héroes dispuestos a surgir en muchos jóvenes, en la mayoría, pero están siendo aplastados, transformados en delincuentes o en economistas y abogados, que es lo mismo que ser delincuente, pero cobardes.
 
LLTFecha: Sábado, 2012-Jun-09, 11:37 AM | Mensaje # 3
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Hay mucho para reflexionar en este mensaje, está muy interesante..la palabra que cabe es Equlibrar, la dura tarea de ver nuestra oscuridad, ahí aparece el Héroe.

happy


Una de las formas de ver nuestro verdadero YO, es a traves de el Analisis, conocernos internamente.Nos lleva al siguiente nivel, que es conocer nuestra parte oscura o (bloqueda) por las Falsas creencias con las que hemos crecido. Si yo pude, otros deben poder tambien.

LLT
 
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