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    Quienes dirigieron las operaciones, tanto financieras, como económicas e inmigratorias en la Argentina para concretar la ocupación de todo o parte de su territorio fueron diversas personas e instituciones que se agruparon en la empresa denominada Corporación Agrícola Judía, más conocida como Jewish Corporation, formada y dirigida por el Barón Mauricio de Hirsch, miembro de una familia de origen judío alemán o belga que llegó a constituir un poder de dinero tan grande, dedicado a la usura y la especulación, incluso con los mismos judíos pobres, que el gobierno francés se vió obligado por las circunstancias a expulsarlo de su territorio, por sus actividades delictuales.

    La empresa del Barón de Hirsch, se constituyó en Londres el día 24 de agosto de 1891, con el enorme capital de 2.000.000 de libras esterlinas. Un banquero europeo de fe mosaica llamado Camondo, fue integrante de la Jewish Corporation, lo mismo que el riquísimo minero hebreo Moire Montefiore. También Isidoro Loeb, integrante de la firma banquera conocida como Loeb y Kühn, de larga actuación en la Argentina, fueron socios de Hirsch. El inglés de religión mosaica Loewenthal, integró la empresa de Hirsch como hombre clave y era el consejero táctico y estratégico de la Corporación Argrícola Judía. Un ruso, también de fe judía, llamado Vanvinkeroy, representaba los intereses de la sociedad y era el encargado de reclutar los grupos de inmigración.

    El ciudadano argentino Cullen, representaba en nuestro país los intereses de Mauricio Hirsch que eran los mismos de la Jewish Corporation. En el continente europeo, la organización sionista conocida como Alianza Israelita Universal, actuaba como consejera de la empresa del Barón de Hirsch. La mencionada organización sinárquica, tuvo su sede en París donde, por extraña coincidencia, actuaban muchas instituciones de ésa ideología y en nuestro tiempo, entre muchas cosas, la Franc-masonería y la Cuarta Internacional.

    El primer promotor de la entrada de rusos de fe mosaica a nuestro país fue el sefardita llamado Aarón Castellanos, quién realizó nucleamientos de ese origen étnico-religioso en la provincia de Santa Fe. Hubo también en esas zonas, introducción de muchos belgas de religión hebrea. Con el tiempo, ciertos grupos de esos pobladores abandonaron los lotes rurales que poseían y se afincaron en los pueblos cercanos o en los centros urbanos de mayor importancia en nuestro país.

    En los Estatutos legales de la Jewish Corporation o Corporación Agrícola Judía como se la llamaba, se establecían entre otras cosas, el pensamiento y la concreción de la futura política sionista en la Argentina, diciendo textualmente en sus artículos: "establecer colonias agrícolas en diversas regiones de la América del Sur, especialmente en la República Argentina y en lo que fue antiguamente la Palestina ...".

    Estas consignas y disposiciones de los Estatutos de la Jewish Corporation, se cumplieron al pie de la letra y prepararon las maniobras de Teodoro Herzl, el Barón de Hirsch y Guillermo Loewenthal, para la penetración en el futuro estado de Andinia y en la Palestina. En páginas siguientes, reseñaremos todas las alternativas de este plan sinárquico, cuyas bases comenzaron a echarse en 1860 y se concretaron geopolíticamente en los años 1890-1897. En el siguiente cuadro explicativo, trataremos de sintetizar y objetivizar, todos los personajes y las instituciones que intervinieron:

    ESQUEMA DE LAS BASES DE PENETRACIÓN SINÁRQUICA

    -Aarón Castellanos trae los primeros contingentes.
    -Teodoro Herzl, creador del plan sionista Andinia.
    -Barón Mauricio de Hirsch, inicia y concreta financieramente la penetración.
    -Montefiore, es uno de los banqueros sionistas que apoya esta política.
    -Isidoro Loeb, integrante de la banca Kühn y Loeb, apoya al Barón Hirsch.
    -Guillermo Loewenthal, es el hombre clave para la penetración en la Argentina. Consejero de Hirsch.
    -Cullen, es un argentino, representante de Mauricio Hirsch y dedicado a los negocios de tierras y de inmigración.
    -Vanvinkeroy, representante de Hirsch y de la Jewish Corporation en Europa y Rusia.
    -Camondo, poderoso banquero europeo de fe mosaica, integrante de la sociedad de Mauricio Hirsch.
    -Corpotación Agrícola Judía, llamada también Jewish Corporation, entidad dedicada a la compra de tierras en la Argentina y a su poblamiento por rusos de religión mosaica. Sus siglas eran y son actualmente JGA. En otra parte se explica la cantidad de tierras que llegó a poseer.
    -Bustos, consejero honorario de Julio A. Roca en lo referente a la inmigración rusa de religión hebrea.
    -Alianza Israelita Universal, institución sinárquica, con asiento en París que actuaba como consejera de la empresa de Mauricio de Hirsch.


    8 - 2 LA PENETRACIÓN JUDEO-MARXISTA EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

    Los grupos de infiltración sinárquica, trabajaron de dos maneras distintas. Uno de ellos, se dirigió a poblar campos con inmigración rusa de religión mosaica; era un tipo de ocupación lenta y sin resquebrajaduras del territorio nacional. Otro, más activista, se integraba con inmigrantes polacos y rusos de religión hebrea que se establecían principalmente en la ciudad de Buenos Aires y muy pocos, por esos años, se dirigían a Rosario o Córdoba. Sintetizando podemos expresarlo así:

    CÓMO SE REALIZA LA PENETRACIÓN

      UrbanaDesde 1900 aproximadamente, en la ciudad de Buenos Aires, donde alcanzaron en pocos años, la cifra de 150.000 personas.
      RuralDesde 1860, dedicados a ocupar ciertas regiones del país, en orden a prioridades: Santa Fe, Entre Ríos y provincia de Buenos Aires.

    LA PENETRACIÓN URBANA

    Cada tipo de inmigración tuvo sus características definidas. Los rusos y polacos de religión hebrea que llegan a la ciudad de Buenos Aires, desde fines del siglo XIX y principios del XX, pertenecen a distintas sociedades políticas, de neta filiación bolchevique. Todos hablan el idioma hebreo y lo mantienen entre ellos como un lazo de unión y de exclusión para los demás pobladores de Buenos Aires.

    1- Una de las primeras agrupaciones sionistas que se forman en nuestro país, es de ésa tendencia y ellos la denominan "Avanguard" o sea Vanguardia; la dirige un sionista de nombre León Futelevsky llamado también, según las circunstancias, León Leibl.
     
    2- Otro grupo sionista-bolchevique integraba la famosa Poalei-Sión y funcionaba en la calle Ecuador 645 de la ciudad de Buenos Aires. Era una agrupación sionista manejada por el Gobierno Universal y obedecía directamente sus órdenes. El "Poalei-Sión" era un partido político sinárquico con centrales en Rusia, Polonia, Hungría, Francia, etc. Pensemos simplemente que llevaban en su denominación, la palabra "sión", demostrando su desprecio por la pródiga tierra de paz y trabajo que los había acogido en su seno.
     
    3- Los sionistas bolcheviques formaban también en Buenos Aires una llamada "República Maximalista de Sión" que elige hasta un presidente de la república, con todo desprecio por las leyes de la Nación Argentina. Esta insólida actitud de los extranjeros sionistas, responde a las directivas claras y precisas impartidas por el Gobierno Sinárquico Universal; de allí el persistente empleo de la palabra "Sión" que designa al poder sinárquico del imperialismo sionista. Durante años se desempeño como presidente de la república maximalista, un ruso de religión mosaica, llamado Peter Wald.
     
    4- Un fanático rabino, de nombre Samuel Halphon dirigió como presidente de un grupo de organizaciones sionistas, a varios miles de rusos de fe hebrea que trataban de integrar en Buenos Aires un gobierno marxista universal, donde los criollos argentinos, los italianos y los españoles quedaban supeditados al idioma idish, a su organización política y a sus emblemas sinárquicos.

    Samuel Halphon dirigía proclamas y manifiestos escritos en hebreo y de orientación sionista a 150.000 rusos de fe mosaica que según sus estadísticas, habitaban en la ciudad de Buenos Airees, entre los años 1905-1915.

    En sus manifiestos, se burlaba del pueblo argentino, de sus atributos patrios y se mofaba del país que los había albergado. Según sus propias ideas, Halphon hablaba del "terror desatado en las calles de Buenos Aires que sacrificaba a millares de inocentes, en aras de la bandera loada (la Argentina) y del escudo auspicioso (el nuestro)". Este fanático, sectario y separatista extranjero que se dirigía en hebreo a sus "connacionales", estaba promovido por el Gobierno Universal Sionista, para provocar la desintegración nacional a partir de sus grandes ciudades. Tengamos en cuenta, que nunca jamás, estos extranjeros fanatizados y enemigos del país, habían sido objeto de persecución ni de matanza de miles de ellos. Antes, por el contrario, gozaban de una libertad que jamás habían tenido en sus países de origen y ésta era tan cómplice como estúpida, al permitirles atentar contra la unidad histórico-política de la Nación Argentina.
     
    5- También el sionismo tuvo una famosa organización denominada "Biblioteca Rusa", situada entre las calles Rodríguez Peña y Montevideo, como foco de irradiación del sionistmo bolchevique. En ese centro sinárquico, solo se permitía hablar en idioma idish y se prohibió el uso de la lengua nacional, por votación expresa y unánime de todos sus componentes. Ellos preparaban lentamente la penetración sionista y la desnacionalización inteligente de la confiada Argentina.
     
    6- Para esos años de 1900-1925, funcionaron también varios "sindicatos" sinárquicos, donde sus miembros tenían que ser exclusivamente rusos de fe mosaica.
    Los criollos argentinos, en su propia tierra, no tenían cabida en esas falsas organizaciones sindicales, como tampoco los españoles o italianos. Entre estos "sindicatos" de sectarios y fanáticos sionistas, sobresalían los llamados "gorreros", dueños y empleados de fábrica de gorras y sombreros, donde curiosamente tanto patrones como trabajadores, estaban afiliados a esa organización. El mismo fenómeno se daba en los "sindicatos" de la aguja, de la madera, de los sastres, etc. El objeto era aglutinar únicamente a todo el elemento ruso de fe hebrea, para su mejor y más rápido manejo.

    En todas estas organizaciones sionistas, el idioma único era el hebreo, estando como ya hemos dicho, prohibido el idioma nacional. Estas organizaciones eran sectarias, fanáticas y excluyentes, actitud ésta que los mantenía cohesionados en sus designios de poderío imperialista sinárquico.
     
    7- La penetración sionista y el separatismo era tan pronunciado en contra de la Argentina y de sus hijos que los propios socialistas y los anarquistas, negaron en forma unánime el apoyo a esos malos extranjeros, por considerarlos como una punta de lanza disociadora del sionismo bolchevique. La propaganda oral e impresa se efectuaba en idioma idish y con "fondos sindicales" que provenían de las arcas repletas de la banca internacional. El plan Andinia del profesor Teodoro Herzl estaba en marcha, en la confiada y sub-gobernada Argentina de esos tiempos.
     
    8-
    León Trotsky, convencido de que el mejor modo de difundir el sionismo bolchevique era aprovechándose del judaismo, por su capacidad de penetración internacional y por sus grandes consorcios sinárquicos, fundó en tierras del Cáucaso, pertenecientes a Rusia, la llamada República Judía de Birobidjan. Para poblarla envió a ese territorio una fuerte inmigración judía; de esa manera poblaba la región con hebreos y conseguía atraer por simpatía, los capitales de origen sionista que le hacían falta para conseguir la prosperidad de su República de Birobidjan.
     
    9- El mismo Trotsky, o Bronstein, que era su verdadero apellido, fundó una sociedad denominada "Ozet" con sucursales en todos los países del mundo, donde se aglutinaron grandes empresas del capitalismo sionista. En la Argentina, la filial de "Ozet" se llamó "Procor" y estaba destinada a financiar toda la propaganda bolchevique-sinárquica en el Río de la Plata.
     
    10- La sinarquía rusa, envió a nuestro país una serie de activistas donde figuraban entre otros, los sionistas Julio Linkowski, Max Rosen, Isaac Adamski, Siskin Aisemberg, Jacobo Botozansky, Gregorio Bondareff, Antino Cantor, Ida Cantor de Bondareff, Juan Soukup, etc. Todos estos agentes del sionismo bolchevique, trabajaban ideológicamente en los ya mencionados gremios gorreros, sastres y tejedores. Estos fanáticos sectarios, llamaban a Lenín, el Mesías de su pueblo. Asimismo, la sociedad "Procor" mantiene varios diarios sionistas, editados en idioma idish y ruso, como lo fueron "Ravotch Pravda", "Rytojus", "Roiter Ster", "Roiter Hilf", "Der Poer", "Naivelt", etc.

    Esta profusión de publicaciones sionistas, demuestra a las claras el poder de penetración imperialista que se llevaba a cabo en nuestro país, casi huérfano de conducción geopolítica por parte de sus gobiernos de turno. En los medios de la sinarquía sionista, a la Argentina se le asignaba una extraordinaria importancia, debido a su extenso territorio y a sus riquezas potenciales, unido a la benignidad de su clima.

    Desde los años de 1890 hasta 1930 aproximadamente, la Argentina sufrió un embate de corrientes ideológicas y de aspiraciones imperialistas que le causaron graves trastornos, pero la vieja cultura ibero-americana de su Ser Nacional, le dieron la fuerza necesaria para consolidarse en sus grandes destinos, amenazados también en nuestros días por las maniobras visibles del Gobierno Universal.


    8 - 3 LA PENETRACIÓN RURAL

    Los primeros contingentes de inmigrantes rusos de religión mosaica, llegaron en octubre de 1888 a la República Argentina. Para ese tiempo ya vivían en nuestro país y especialmente en la futura Babel del Plata, alrededor de 1.500 hebreos en su mayoría representantes de grandes casas comerciales, bancarias y financieras europeas. Las tierras que compra la empresa de Mauricio de Hirsch con sus socios Rothschild, Camondo, Montefiore, etc., llegan a ocupar la superficie de 2.950.000 hectáreas, es decir, una extensión de 29.500 kilómetros cuadrados de territorio argentino, casi como la provincia de Tucumán.

    Este cuantioso problema, se puede reducir sintéticamente de la siguiente manera:

    CÓMO SE EFECTÚA EL MOVIMIENTO SIONISTA-SINÁRQUICO EN LA ARGENTINA1- La compra de grandes extensiones de tierra en la Argentina.
    2- La inmigración de rusos de religión mosaica para poblar esas tierras compradas.
    3- La penetración judeo-sinárquica en la ciudad de Buenos Aires, por medio de elementos rusos y polacos de religión mosaica y de ideología marxista bolchevique.


    8 - 4 LA CONDUCCIÓN POLÍTICA NACIONAL ENTRE 1860-1915

    Los conductores políticos de nuestro país, en el siglo pasado y principios del actual, no podían advertir los peligros de la Sinarquía o el Gobierno Universal, porque aún siendo un problema muy antiguo, ellos no tenían la información necesaria, ni el conocimiento científico sistematizado de esta últimas décadas del siglo XX, para comprenderlo en toda su magnitud.

    Ellos advertían el peligro de la compra de enormes superficies de territorio argentino, por grandes empresas extranjeras de origen judío, sean belgas, alemanas, inglesas o francesas, con la posterior entrada de minorías exclusivamente sionistas para poblar esas tierras; pero no llegaban a comprender la profundidad imperialista de tales medidas, en su desmedido afán de poblar el territorio argentino y más aún, por su tremenda incredulidad e ignorancia acerca de la verdadera intención de la compra de esos enormes predios rurales por parte de la sinarquía sionista, de la cual los conductores políticos argentinos, eran solo obedientes testaferros. La ideología liberal y progresista que sustentaban, no les permitía advertir la realidad, no les permitía advertir la realidad de esos inteligentes planes, ejecutados con maestría geopolítica y geoestratégica, por el gobierno universal, desde 4.000 años atrás.

    La llamada política nacional de esos tiempos, se puede simplificar de la siguiente manera:

    CONDUCCIÓN POLÍTICA   Liberal
       Masónica
       Anti-nacional
       Anti-popular
       Progresista
       Capitalista
       Oligárquica

    Es un representante auténtico de la oligarquía ilustrada, don Julio A. Roca quién ostentaba el título de "conquistador del desierto", de neta tendencia positivista, liberal y masónica, quién el 6 de agosto de 1881, invita a los rusos de religión mosaica a establecerse en la Argentina. Por detrás de Roca, funcionaba un caballero llamado José María Bustos que sugiere al conquistador tal política y se ofrece incluso como funcionario ad-honorem, para dirigir todos los negocios concernientes a esa inmigración.

    Por esos años la Argentina poseía un estrato social de nuevos ricos, propietarios de regiones que se les habían quitado a los indios, a los gauchos y a los viejos estancieros criollos. Esa naciente e inútil oligarquía de la tierra, necesitaba gente para poner en sus predios rurales o en su defecto venderlos a compañías extranjeras que promovían la inmigración y colonización. Esas empresas capitalistas internacionales manejaban millones de libras esterlinas, francos o coronas. La banca sionista europea comprometía a muchos funcionarios y hombres públicos argentinos, en su política de la Nueva Tierra Prometida.

    El general Roca, héroe de la guerra contra el indio, envía a Europa occidental, tal como le llaman en nuestros días a la Europa atlántica, a su agente honorario Bustos para que promueva la inmigración rusa de origen hebreo a la Argentina. Luego de este viaje para traer población eslava a nuestro país, apareció en Kiev un personaje italiano de apellido Nozzolini que dirigía la propaganda inmigratoria, dentro del territorio ruso, para reclutar inmigrantes exclusivamente de religión mosaica.

    La conexión entre don Julio Roca, liberal masón y gran latifundista, con los poderes sinárquicos son evidentes; no por casualidad tenía a su lado a un agente honorario de la inmigración sionista, como lo era el angelical y desprendido José María Bustos. En la Argentina se acababa de exterminar una raza autóctona, con 10.000 años de permanencia en el territorio y junto con ellos, desaparecían de todas las provincias otros dueños de la tierra que eran los gauchos y los viejos estancieros criollos, barridos por el centralismo del puerto y el fuego de sus ametralladoras.

    Esta población nativa era fuerte, aclimatadas por centurias al sistema ecológico rioplatense o patagónico, integrado por seres humanos inteligentes, aptos, de buena salud que solo necesitaban instrucción, educación, buena alimentación, asistencia médica y, desde luego, enseñanza de práctica agrícolo-ganaderas, aunque todos ellos constituían una base de población criolla que sabía sembrar maíz, avena, zapallos, papas, porotos, como asimismo criar vacas, ovejas, cabras y yeguarizos, ordeñar vacas lecheras, levantar ranchos, cuerear, trenzar, amansar animales, etc.

    Estos hijos de la tierra, hábiles para todas las labores agropecuarias, fueron exterminados a fusil y granadas sprashnel, sin darles posibilidades de tierra propia, trabajo pacífico, escuelas, derecho a elegir sus gobiernos, etc. Los gauchos y los viejos estancieros criollos, llenaron por su parte los contingentes de los fortines, de las levas indiscriminadas, de los batallones a la guerra del Paraguay y quién no se amoldaba, a ser desalojado de la tierra natal, que la poseía como primer ocupante, de acuerdo al viejo derecho romano: "Posideo quia Posideo" (la tengo porque la tengo), o como lo expresaban nuestros hermanos indios: Mapú, ché pení, mapú (ésta es mi tierra hermano, mi país), era drásticamente echado de la misma, como una sabandija dañina, ante la indiferencia cómplice de políticos y gobiernos.

    Al criollo argentino no se le permite la entrada a las colonias de extranjeros, sean éstos judíos, suizos o franceses y es mirado con desprecio porque éstos extranjeros, quienes le llaman despectivamente "schwarce cheib", algo así como negros de porquería, los contratos que surgen de los Estatutos de Colonización, aclaran terminantemente: "El propietario se obliga a trabajar su lote, y a no venderlo jamás a un argentino". En otra parte del texto de los citados Estatutos, dicen claramente: "Bajo la explícita condición de poblarlas únicamente con colonias extranjeras". Lo más grave de todo este problema, consistió en que los sucesivos gobiernos liberales y anti-nacionales, estaban decididos a poblar los campos, con extranjeros racistas y excluyentes.

    Los indios, los gauchos y los viejos estancieros criollos, eran peligrosos y levantiscas; a ellos se los necesitaba en los fortines o en los regimientos militares, de allí que nadie pensara en ayudarlos y afincarlo para hacerlos arar, sembrar, cosechar o criar haciendas. Por eso desde la caída de Rozas en 1852, fueron sistemáticamente desposeídos de tierras, viviendas y semovientes. El centralismo porteño y las minúsculas oligarquías del interior, realizaron con minuciosidad este plan, manejado con inteligencia por los grupos sinárquicos europeos. Por esa razón, en 1944, siendo alumno de los primeros años de Derecho, escribí un poema sobre la desgracia de los hijos de la tierra Argentina, donde decía:

    "Todos, todos lo explotaron,
    nadie trabajo les dió,
    por "negro" lo bautizaron
    al que Patria regaló.

    Es un ser como nosotros
    que ama el reposo y la paz,
    como alza de trigo el haz,
    amansa al arado potros.

    Cómo iba a formar tranquilo
    sus sembrados y su hogar,
    si lo mandan a llamar
    que se enganche de soldado."


    El propio José Hernández, en su "Martín Fierro", nos explica en todos sus pormenosres, la tragedia de los argentinos a partir de 1852 y en una de sus magistrales estrofas nos dice:

    "Era una delicia el ver
    como pasaba sus días
    y su ranchito tenía
    y sus hijos y mujer".

    En el artículo 25 de los Estatutos ya mencionados, se previene contra la intromisión en los asuntos políticos de los indígenas. Esta palabra Indígena, era el común denominador para designar a los criollos argentinos. De allí que las propias colonias crearon sus propias fuerzas policiales, sus jueces, su propia moneda, etc., ante la pasividad de los gobernantes de turno.

    Estos colonos extranjeros, sean de religión mosaica, como de cualquier otro credo o nacionalidad, son también presas de la explotación de las compañías extranjeras que los habían traído y en todos los casos, deben entregar a su "protectores" que viven en la lejana Europa, los dos tercios de la cosecha y quedarse, los colonos, con el tercio restante. Esta explotación unida a otros problemas, trae protestas, éxodo y dificultades. Sin embargo, los criollos argentinos, acostumbrados a un tipo de vida libre y generosamente humano, ayudan a esos extranjeros fanáticos y sectarios, que los miran en menos. Un empresario sionista, llamado Gessler, manifiesta muy disgustado: "Qué país éste (refiriendose a la Argentina), cuando vendrán los ingleses o los franceses a enseñarles a vivir".

    El liberalismo progresista trajo de Europa miles de personas que practican pautas culturales totalmente extrañas a nuestro medio, para reemplazar a los hijos del país. Estos grupos de inmigrantes, eran víctimas en sus naciones de origen en una explotación infrahumana. Entre los años 1840-1900, las condiciones del trabajador agrícola y aún del industrial, eran aterradoras en todo el continente europeo. En nuestro país, tanto las empresas colonizadoras que los trajeron, como la propia incapacidad o negligencia cómplice de los gobiernos nacionales o provinciales que los dejaban entrar, hicieron posible su explotación. Las compañías sinárquicas que los trajeron, engañaron en muchas ocasiones a los inmigrantes, con promesas incumplidas de maquinaria agrícola, vivienda, semillas, animales de labranza y procreo e incluso, alimentos esenciales para los primeros tiempos en que los colonos, iban a carecer por razón de llegada de lo más imprescindible para subsistir.

    Luego comprobaron que la verdad era muy distinta y los políticos comprometidos en el engaño, se abstenían de participar en esos problemas, por cuanto ellos habían realizado pingües negocios con la venta de tierras públicas y privadas, de haciendas o elementos de labranza, sea de modo directo o por medio de interpósitas personas.

    Entre los inmigrantes rusos de religión mosaica, existió un sector moderado y respetuoso que tuvo firme y decidida oposición a los procedimientos separatistas, sectarios y fanáticos de los grupos sionistas que en su prédica universalista y bolchevique, llegaron hasta la década de los años 40. Los rusos de fe mosaica, establecidos en Olavarría, Carlos Casares y otros puntos de la provincia de Buenos Aires, se integraron lentamente a la vida nacional, porque muchos de ellos no poseían el adoctrinamiento sionista de la Jewish Corporation o de Mauricio de Hirsch, conectado al ideólogo Herzl. El sionismo sinárquico, trabaja en las colonias por medio de cooperativas agrícolas que tuvieron auge hasta las primeras décadas del siglo actual. El conductor de este movimiento sionista, fue un ruso de fe hebrea, llamado Marcos Wortman.


    8 - 5 CÓMO PENSABAN LOS DIARIOS Y ALGUNOS HOMBRES PÚBLICOS ARGENTINOS SOBRE LA INMIGRACIÓN JUDÍA

    El diario "La Nación" de Buenos Aires, de clara tendencia liberal, no oculta su preocupación frente al problema inmigratorio judío y al referirse al proyecto de venta de 1.300 leguas cuadradas a la empresa del barón Mauricio de Hirsch, califica de "vergonzoso, desventajoso e irregular esa venta de tierra fiscales". Textualmente el diario de Bartolomé Mitre asume la defensa del territorio argentino y de su pueblo, agregando: "Ante todo el Poder Ejecutivo no se ha preocupado ni poco ni mucho de la calidad de la inmigración que en grandes proporciones se pretende introducir al país y que, sin embargo, antes de fomentarla o favorecerla, debería ser objeto de serio y profundo estudio".

    "Las condiciones y aptitudes físicas y morales de los inmigrantes han sido objeto de vivas discusiones en los años anteriores; se ha demostrado cuán grande es la influencia que la nueva población ejerce sobre los naturales del país, hasta el punto de mejorar o empeorar las condiciones de la raza; y nos parece que debe importarnos a todos el futuro del pueblo argentino".

    El diario "La Nación" continúa preguntando: "Y sin embargo, pueden compararse los inmigrantes judíos a los inmigrantes del mediodía de Italia o de España?. Todos los informes son desfavorables a la nueva población que ha de venir a incorporarse a nuestra vida. En todas partes donde los judíos se han reunido en número considerable han provocado cruzadas en su contra; se afirma sobre hechos innegables que en general son sucios, indolentes, inaptos para las labores agrícolas. En los Estados Unidos se ha resuelto resistir a esa clase de inmigración".

    En explicaciones posteriores aclararemos esos conceptos de la última década del siglo XIX y explicaremos las causas por las cuales esos grupos humanos eslavos, presentaban condiciones de tanta desigualdad, no más extrema desde luego, que la de otros grupos europeos, entrados años antes o inmediatamente posteriores.

    Un político del demo-liberalismo argentino, el Dr. Estanislao Zeballos, sostiene que los inmigrantes judíos tienen incapacidad física y moral. Estas afirmaciones, también las analizaremos dentro de este mismo trabajo, pues con ese pensamiento, también exterminados en nuestro país, los indios, los gauchos y los estancieros criollos.

    El maestro de América, como le gusta llamarse a sí mismo, a don Domingo F. Sarmiento, también fustiga en todas sus obras, no solo a los italianos, españoles, árabes o irlandeses, sino también a los propios judíos y con su realismo social y descriptivo, fustiga todos los inconvenientes de la inmigración judía, desde el fanatismo religioso y sectario, a la escasa higiene, al separatismo que practican, etc.

    Sarmiento es un hombre moderno, libre de prejuicios religiosos, un liberal que no le agradan los separatismos culturales o biológicos. En su diario "El Nacional", también critica a la inmigración judía y la considera negativa a la integración nacional, como también ataca a los piamonteses, por el cerrado separatismo racial y cultural que practican contra los criollos argentinos. Sarmiento no acepta fanatismos religiosos, sectarios ni excluyentes. No olvidemos que en su diario "El Nacional", al hablar de las tarifas prohibitivas del Ferrocarril Gran Oeste, las califica de "judaicas", virtud ésta que no pertenece, desde luego, solamente a los hebreos. Esto comprueba la línea de pensamiento de su diario, que aún después de fallecer el mismo Sarmiento, la redacción de dicho diario, mantiene sus estructuras conceptuales.

    En el año 1869, otro político argentino llamado José Manuel Estrada, escribe y difunde sus ideas que son contrarias totalmente a la inmigración judía a la República Argentina. Las críticas acerbas de Estrada, que pertenece a una línea de pensamiento que podemos definir como católica-liberal, se centran en el separatismo excluyente de que hacen gala los inmigrantes rusos de religión mosaica, en su manifiesta incapacidad para los trabajos agrícolas, en un tremendo sectarismo que provoca prácticas excluyentes, en lo religioso y en lo racial.

    Desde luego que ningún político argentino de esos tiempos (1860-1900) puede comprender en profundidad las maniobras de la Sinarquía sionista, para poseer territorios en esta nueva tierra de promisión que era la República Argentina. La cosmovisión geopolítica de todos ellos, se reducía a exterminar indios de diversas maneras, a incorporar gauchos jóvenes y viejos en fortines o servicios interminables, desparramar sus familias o fusilarlos si eran alzados y rebeldes. Lo mismo podemos decir de los viejos estancieros criollos, integrantes también del grupo humano de los gauchos, que fueron despojados de sus tierras y de sus bienes, formando entre todos una sociedad de parias y explotados.

    Los políticos de ese tiempo, salvo raras excepciones, se dedicaron a poblar el país con cualquier tipo de inmigración y bajo toda clase de ventas y negociados, sea con la tierra pública, con la privada, ya en manos de los nuevos ricos conquistadores del desierto o medrando con los grandes problemas humanos que se plantearon con la explotación desmedida de miles de inmigrantes italianos, españoles, polacos o judíos que sufrieron con los males de la improvisación, la intemperie y el hambre, promovidos por la coima, la avaricia, el afán de riqueza y la insensibilidad, de políticos, comisionistas, empresas y traficantes.


    8 - 6 DIFERENCIAS ENTRE SIONISTAS, CREYENTES Y ATEOS

    A fines del siglo XIX y principios del actual, nadie conoce en definitiva los planes de Teodoro Herzl, Mauricio de Hirsch, Loewenthal, Camondo, Montefiore, etc. Nuestros políticos del siglo pasado, transfieren el problema exclusivamente a los judíos, solamente por el hecho de ser hebreos, pero dada su escasa preparación e información, no ven la diferencia que existe entre el pueblo judío y las maniobras del sionismo imperialista y fanático.

    La Sinarquía, prepara con inteligencia, las bases territoriales y demográficas de su plan Andinia, de la misma manera como llevaban inmigrantes europeos de fe mosaica a tierras palestinas. Conjuntamente con los grupos sionistas fanáticos, vinieron a la Argentina muchos judíos ansiosos de trabajar en libertad y dignidad con los hijos de la tierra, compenetrándose con el noble y magnánimo pueblo argentino que los recibía y les daba posibilidades de una vida decorosa que en sus lugares de origen no la habían tenido. Este tipo de inmigrantes, por lo común no eran sinárquicos y se establecieron en distintos puntos del país, como Carlos Casares, Olavarría, Coronel Suárez y otras regiones de la campaña argentina, donde sus hijos, se integraron a los factores bio-culturales de la Nación Argentina.

    Otros en cambio, ciegos con el sectarismo de la Biblia, el marxismo bolchevique y las ideas de concretar un estado sionista, fueron separatistas y excluyentes, a la espera de realizar el sueño de Teodoro Herzl. A partir de 1958, recrudecen estos designios y en 1973 es definida la penetración sionista bolchevique en la vida argentina, a través de su conducción política y económica.

    Los banqueros Hirsch, Rothschild, Camondo, Loewenthal, etc., en definitiva, explotaron y colocaron en la ruina económica y social a miles de inmigrantes judíos que ellos, con sus empresas, habían traído a la Argentina. Estos inmigrantes eran hombres de pequeñas aldeas y de oficios de cultura urbana; solo un 7 u 8 por ciento eran granjeros o agricultores. Lo normal consistió en oficios de sastre, zapateros, relojeros, mercachifles, tenderos, herreros, comerciantes, etc. Hubo muchísimos engañados y ninguno sabía arar y sembrar maíz, zapallos, papas, maní, trigo, ordeñar vacas, sujetar un ternero, ensillar un caballo o manejar una azada.

    Con el tiempo, aquellos más avanzados aprendieron las técnicas agrícolas del país, pero otros, los más, se fueron a los centros urbanos, al sentirse engañados y explotados, sin viviendas, herramientas, animales, recursos ni medios para subsistir el primer tiempo. Estos esclavos de fe mosaica, acusaron y protestaron contra sus benefactores, los banqueros ya referidos, produciéndose grandes problema. El capitalismo sinárquico también explotaba a los judíos pobres y desamparados.

    Los sionistas de tendencia marxista bolchevique, adheridos al Gobierno Universal fueron sectarios y excluyentes. Así practicaron sus costumbres, realmente inverosímiles para la cultura y el estilo vital argentino. Ellas representaban un atraso milenario y bíblico. Mataban las vacas por medio de sus rabinos, con cuchillos especiales y en ritos absurdos para nuestro país. Contaban los años con fechas cambiadas, con calendarios ajenos al mundo contemporáneo, con descansos en días distintos a los usuales, con ropas ajenas a la idiosincrasia nacional y con comidas exóticas que causaban asombro a los criollos argentinos que llegaban a contemplarlas, porque tampoco compartían sus mesas con los "extranjeros", que en ese caso, eran los propios dueños de la tierra. Si agregamos a esto su idioma, su escritura, sus casamientos excluyentes, etc., tendremos un panorama aproximado de lo que fueron aquellos primeros años y de la pasión sinárquica que esos grupos conservan, aún en nuestros días, bajo el lema imperialista de Eretz Israel.

    Dentro de estas características especiales de los practicantes de la fe mosaica, podemos establecer las siguientes pautas socio-culturales e incluso socio-políticas:

    1- Los judíos ateos, que en realidad al ser ateos dejan de pertenecer a la fe mosaica, por cuanto no tienen creencias religiosas. Este tipo humano se encuentra integrado al quehacer argentino, pues provienen de ascendientes que practicaron al credo israelita, pero ellos son ateos. De esta manera no son fanáticos, ni sectarios, ni excluyentes, pues contraen matrimonio con cualquier hombre o mujer, se educan en escuelas y colegios argentinos y aman la tierra donde han nacido. No tienen doble nacionalidad y no son sionistas. En definitiva tampoco son judíos.

    2- Por otro lado, encontramos un bloque de judíos creyentes, fanáticos y sectarios que son sionistas y se preparan culturalmente para vivir en Israel. Tienen doble nacionalidad y se sienten antes que nada israelitas. Primero son judíos, después ingleses, franceses, norteamericanos o argentinos, según sea la nación de su nacimiento. Son orgullosos y provocadores, viven en los conceptos de la biblia, el zohar y la cábala. Se educan en sus propios colegios, contraen matrimonio entre ellos y son racistas, aún en la imposibilidad de concretar biológicamente ese término.

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    Escudo

    Tiene el toque de antigüedad y nobleza que hacen de este escudo algo muy original. La corona representa la realeza, el cuervo a Enki y en heráldica esta ave representa a un guardián, un protector y encima este cuervo sostiene una espada con la que va a proteger a los suyos. Los dos leones de Isis, en heráldica representan valor y esfuerzo de los caballeros que han ejecutado alguna atrevida empresa, valiéndose más de la astucia que de la fuerza. En este caso son dos leones rampantes y tenantes que sostienen el escudo cuartelado con los sigils de la Corona, o los símbolos de los seres de mayor jerarquía que poseemos, los Dioses. Al centro figura el símbolo del orígen de la sabiduría hiperbórea. El lambrequín está tirado para atrás y tiene una coloración distinta y polarizada (rojo y azul) y rematamos a esta obra con nuestro grito de guerra que dice: "La decisión de ser un dios es tuya".

    Escudo de guerra

    El Águila bicéfala representa el dominio de dos lugares, se remonta su uso a las culturas humanas mas antiguas, Sumeria representó con este símbolo el dominio de oriente y occidente. Luego, este símbolo fue tomado por las culturas que le sucedieron y se estandarizó su uso. Ahora nosotros los herederos de la corona, usamos este símbolo para representar nuestra presencia tanto en este plano como en el otro.