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    DEMIURGO: EL DIOS VAMPIRO (II Parte)


    Los asesinatos de Barbazul alias Guille de Rais, noble francés medieval y de la aristócrata húngara del siglo XVII Elizabeth Bathory son muy semejantes; ambos implicaron torturas y abusos sexuales en sus víctimas, ambos eran supervisados por una corte de nigromantes, brujos y cabalistas, y ambos desangraban a sus víctimas (como el rito kosher) para bañarse con la sangre o beberla con fines de alcanzar la inmortalidad. Así, el vampirismo sería una representación simbólica de estas secretas logias satánicas y cabalísticas a las que pertenecerían individuos poderosos y que cometerían sus horribles libelos.


    Algunos postulan incluso que en realidad los judíos son los vampiros[1]. Es decir, que el mítico vampiro es una representación arquetípica de los judíos y sus rituales de sangre. Nuevamente esto debe tomarse con mucha precaución para no incurrir en teorías demasiado descabelladas que pueden deslegitimar las causas antisionistas. Los judíos son seres humanos normales, los hay buenos y malos. Si es plausible que oscuras logias cabalísticas y extremistas que existían marginalmente y que estaban en muchos casos vinculados a aristócratas muy ricos y poderosos (lo que les permitía cometer sus crímenes más fácilmente) fueran consciente o inconscientemente la inspiración para el mito vampírico. Se sabe que el dios Moloc exige sacrificios de sangre de animales y humanos, especialmente niños, y que esto es practicado aún hoy por diferentes cultos satánicos, vuduistas, santeros, etc., así como por grupos muy cerrados y oscuros dentro del extremismo masónico y cabalístico. Si existe algún vampiro cósmico o arquetípico, este sería el mismo Moloc o Demiurgo. 


    Devolviéndonos a la antigüedad, tras la división del Reino de Israel en dos entidades políticas independientes y enemigas; el Reino de Israel al norte con capital en Siquem y luego en Samaria, y el Reino de Judá al sur con capital en Jerusalén las doce tribus dejaron de estar unificadas. Los asirios conquistaron a los israelitas del norte en el 722 A.C. y deportaron a la población a través de todo el mundo antiguo. El término judío se refiere en realidad solo a los de la tribu de Judá que luego también fue deportada pero por los babilonios. La tribu de Efraín llegó a Afganistán y son los ancestros de los modernos pashtum, la etnia mayoritaria de Afganistán y a la que pertenecían los Talibanes. Las atrocidades perpetradas por los talibanes contra su propio pueblo, como ejecuciones públicas, decapitaciones, lapidaciones y torturas horribles, son producto de sus genes judaicos. Aunque musulmanes y antisionistas en apariencia, los talibanes siguen al pie de la letra una tradición religiosa coránica que deriva de las disposiciones más brutales de la Torá que, en efecto, ordena lapidaciones y torturas con gran ligereza. Además los talibanes dieron refugio a Osama Bin Laden, agente de la CIA cuya vinculación con los intereses estadounidenses sionistas y la conspiración del 11 de setiembre dejan muchas dudas.


    Según Miguel Serrano en su artículo Los judíos en el mundo de color las tribus perdidas de Israel llegaron también a Oriente. Los Tio-Kiu-Kiou son los judíos de China y su nombre significa "los que extraen el tendón” en referencia al tortuoso sacrificio kosher. Se mezclarían parcialmente con los locales para adquirir los rasgos tras lo cual no se mezclarían más, se convertirían externamente al budismo pero seguirían practicando secretamente el judaísmo como hicieron los marranos en España[2] y serían los Ti-Kio-Kiou o judíos chinos los que estarían detrás del comunismo chino y que gobernarían la República Popular de China[3] y serían también los padres de las llamadas "torturas chinas” según Serrano.


    En India habría dos clases de judíos, nos dice Miguel Serrano:


    En India visité los "barrios judíos" de Travancore Cochin, donde viven los "judíos negros" y los 'judíos blancos". Los primeros afirman haber llegado allí en tiempos de la "Diáspora", tras la destrucción del Templo de Jerusalén. Los segundos dicen proceder de Irak, de Irán, de Holanda y de España. Se odian  mutuamente. Se prueba bien la afirmación de Hitler que "para acabar con los  judíos habría bastado con dejarlos solos en una isla". (En Madagascar, pensaba).  Se exterminarían entre ellos.[4]


    Como en China los judíos que llegaron desde antes de la destrucción del Templo se mimetizaron con el ambiente, conformando la "quinta casta” los Beni Israel así como otros muchos que practicaban el hinduismo pero solo nominalmente, judíos llegados mucho antes que la segunda oleada de judíos blancos del siglo XIX. La Compañía de las Indias Orientales que gobernó India como testaferros del Imperio Británico estaba totalmente bajo el control de empresarios y políticos masones y judíos.


    En Arabia habría diversas tribus judías que fueron perseguidas por Mahoma, entre ellos los Banu Nadu, Banu Quraiga y Banu Quraiza de La Meca, Medina y Khaibar, como con los Beni Israel de India y la Masonería B’nai B’rith (que tiene estatus de "observador” en Naciones Unidas) vemos de nuevo la palabra "Banu” o "B’nai” que significa hijos y es muy común en los nombres de tribus judaicas. Los criptojudíos mahometanos son llamados los Domneh y los Daggatun.


    Otra rama de las tribus perdida, al menos según algunos como Miguel Serrano y Luis Felipe Moyano, se convirtieron en los escitas y luego en los celtas (talvez no la totalidad pero si un sector importante dentro de los pueblos célticos serían hebreos) dando una explicación a los sacrificios de sangre realizados por los druidas.


    Según Serrano en el país al que llegaban los judíos creaban un estado dentro del estado, una Quinta Columna con leyes y administración propias. Este gobierno judío local se conoce como Kahal, pero existiría uno mundial, un Gran Kahal o Sanedrín de los Sabios de Sión que controlaría a todos los kahales regionales y que el prestigioso escritor y político argentino Hugo Wast localizaba en Nueva York (sede, por cierto, de la Masonería B’nai B’rith).


    La conversión del Imperio Jázaro al judaísmo implicó un nuevo hito histórico (si bien otros reinos se habían convertido al judaísmo en el pasado como los himyaritas yemeníes y el reino de Aksum en Etiopía). Por primera vez desde la desaparición del Reino de Israel los judíos contaron con una potencia, un estado propio con fuerza militar y con territorio, para satisfacer sus planes. Los jázaros eran un pueblo turcomongol muy violento y que realizaba sacrificios de sangre por lo que estaban ya de por si metafísicamente alineados con los cultos demiúrgicos. Protectores del judaísmo, los jázaros tomaban represalias contra cualquier acción en contra de las comunidades judías por parte de sus vecinos los imperios cristiano e islámico y, tras el final de Jazaria, tendrían que esperar hasta la creación del Estado Pirata de Israel para volver a tener una potencia política y militar a su servicio y para contrarrestar el "antisemitismo” es decir, cualquier oposición a sus fines.


    De la mezcla entre jázaros, judíos y europeos del este surgieron los modernos judíos Asquenazí. Pero la mezcla genética y la endogamia propia del pueblo judío provocaron el surgimiento de la enfermedad de Tay-Sachs, un mal específicamente judío o racial que afecta a los asquenazíes mucho más que a cualquier otro grupo étnico y que, en Estados Unidos, afecta a 1 de cada 27 judíos[5]. Dicho mal es una enfermedad degenerativa del cerebro que produce ceguera, sordera, irritabilidad, depresión y parálisis entre otras cosas. Esta horrible maldición genética que es el Mal de Tay-Sachs, producto del incesto y que afecta a los judíos más que a otros pueblos, es un ejemplo de algunos de los males horribles que puede traer consigo el mestizaje racial.


    Otros buenos representantes de las tendencias psicológicas hebreas fueron los Soviets. Casi todos los líderes de la Revolución bolchevique eran judíos, entre ellos Vladimir Ilich Ulianov Lenin, León Trotsky, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili Stalin (su apellido materno Dzhugashvili significa hijo de judío), Labrenti Beria, Nicolai Bujarin e Iliá Ehrenburg. La Unión Soviética dirigida por estos soviets fue directamente responsable por la muerte de al menos 300 millones de personas, así como detenciones, trabajos forzados, torturas, hambrunas artificiales provocadas (como el Genocidio Ucraniano o Holodomor[6]) y los innumerables crímenes del Ejército Rojo instigados por el judío ruso Iliá Ehremburg en sus discursos a las tropas soviéticas;


    "¡Soldados del Ejército Rojo, arrancad por la violencia el orgullo racial de las mujeres alemanas!...¡Violad, destruid, matad!"


    "Alemania es una puta. Estamos en Alemania. Las ciudades arden y me siento feliz. Los alemanes no tienen alma. Levantaremos cadalsos en Berlín. El terror empuja a los alemanes y a sus hembras hacia el oeste. Alemania puedes dar cuantas vueltas quieras y arder y aullar en tu mortal agonía. ¡La hora de la venganza ha sonado!"

    Los alemanes no son seres humanos. De ahora en adelante la palabra "alemán” es la peor maldición para nosotros. De ahora en adelante la palabra alemán debe golpearnos. Debemos decir no más. No debemos exitarnos. Debemos matar. Si no has matado al menos un alemán en un día, han desperdiciado el día. Si creen que su vecino matará a un alemán, no se dan cuenta del peligro. Si no matan al alemán, el alemán los matará a ustedes. El secuestrará sus familiares y los llevará a su maldita Alemania para torturarlos (Julio 7 de 1942).

    Si no pueden matar a un alemán con una bala, mátenlo con la bayoneta. Si hay calma en su parte del frente o esperar la lucha, maten un alemán mientras tanto. Si ustedes dejan a Alemania viva, los alemanes colarán a los rusos y violarán a las rusas. Si matan un alemán maten a otro –no hay nada más diverido para nosotros que un puñado de cadáveres alemanes. No cuenten los días ni los kilómetros, cuenten solo el número de alemanes muertos por ustedes. Maten al alemán –esa es la solicitud de sus abuelas ¡maten a los alemanes!- esa es la oración de sus niños. ¡Maten a los alemanes! –su patria les pide. No fallen, no desistan ¡Maten! (Panfleto "Matar” de Eremburg).

    No es suficiente con enviar a los alemanes al oeste de vuelta. Los alemens deben ser cazados hasta la tumba. Ciertamente, un Fritz con el ojo morado es mejor que uno sin ojo, pero de todas las variedades de Fritzes la mejor es el muerto. (Ehremburg, Octubre de 1944 en Estrella Roja).

    ¡Maten valientes hombres del Ejército Rojo, maten! No hay nada de lo que el alemán no sea culpable. El Camarada Stalin nos ordeno que sacrifiquemos al animal rabioso. Rompan con la fuerza el orgullo racial de las mujeres alemanas. Tómenlas como su trofeo de guerra por derecho. Maten, valientes hombres del Ejército Rojo, maten.

    Con el judío Iliá Ehremburg, comisario del Ejército Soviético, instigando al asesinato y la violación de alemanes, no es de extrañar que hubieran dos millones de mujeres y niñas violadas por los rusos o que hubieran incontables civiles asesinados, incluyendo niños o el genocida bombardeo de Dresde. Tampoco es de extrañar que las comunidades de alemanes en la diáspora en los países comunistas de la Unión Soviética, Hungría y Polonia que habían vivido en sus regiones por generaciones fueran exterminadas hasta la desaparición.


    Labrenti Beria también aprovechó su poder político para perpetrar gran cantidad de perversiones sexuales, violando y abusando de muchas mujeres. Conducta muy común en los judíos cuando tienen grandes cantidades de poder y que podemos ver en casos similares como Chaim Runkowsky, Arthur Koestler, Roman Polansky, Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld (Don Francisco), Moshé Katsav y Dominique Strauss-Khan todos los cuales fueron acusados por diferentes mujeres de acoso, abuso sexual, intento de violación o violación según los diferentes casos.


    A propósito de Arthur Koestler, quien fue descrito por su biógrafo como violador en serie y que la escritora Jaime Craigie confirmó ser una de sus víctimas, es el autor de La Treceava Tribu, compendio académico que buscaba demostrar que los judíos asquenazí eran en realidad descendientes de los jázaros y no de los antiguos hebreos, aunque recientes estudios genéticos desconfirman esto. Serrano considera que Koestler en realidad sentía una repulsión por su propio judaísmo y deseaba inconscientemente desligarse del pueblo hebreo, esfuerzo fútil y desesperado que lo llevó al suicidio (quizás ya presa de la locura que produce el Tay-Sachs judío). El sentimiento de auto-odio judío es muy común y golpea a muchos integrantes de este pueblo. Algunos han especulado que el cineasta de origen judío Stanley Kubrik sería uno de estos casos. Kubrick hizo comentarios antisemitas y algunos creen que simpatizaba con el nazismo. Otro ejemplo es Dan Burros[7], famoso judío que perteneció al Ku Klux Klan y al Partido Nazi Americano de Lincoln Rockwell ocultando su origen étnico, hasta que este se hizo público mediante una investigación del Times por lo que Burros cometió suicidio al igual que Koestler. Otro caso similar es el de la reciente desarticulación que hicieron las autoridades israelíes del "Partido Nazi” de Israel, conformado por descendientes de judíos rusos nacionalizados israelíes. Uno de ellos expresó:


    "Mi abuelo es medio judío, así que no voy a tener hijos para que ese pedazo de mierda (su hijo) no tenga una gota de sangre judía".[8]


    Vale mencionar, sin embargo, que algunos pensadores como Serrano aducen que el antisemitismo es en realidad fomentado directamente por los mismos judíos por diversos motivos como para mantener la cohesión y la obediencia de la comunidad, recordándoles que deben mantenerse unidos "contra el enemigo común goim”, así como permitiéndoles generar lástima y sentimientos de culpa en los gentiles (similar a lo logrado con la ficción del Holocausto). Esta teoría tiene su asidero si vemos la realidad de que los Talibanes de Afganistán son de origen judío, que la Inquisición supuestamente antijudía fue manejada por marranos conversos como Torquemada, que el Ku Klux Klan fue fundado por masones o de que Stalin realizó la famosa purga por el "complot de los médicos”, aduciendo que médicos judíos querían envenenarlo y así iniciando una purga antisemita en la URSS (pero antes de que la mayoría de las condenas se concretaran Stalin murió misteriosamente de un derrame cerebral en el aislamiento de su mansión, quizás envenenado, Krushev, su sucesor, indultaría a todos los judíos "perseguidos”). Tampoco se debe descartar un "efecto Golem” en el sentido de que las creaciones judías se vuelven contra sus creadores como en el mito del Golem creado por el oscuro cabalista Jehuda Loew y que se podría ver en las persecuciones antijudías realizadas por la Iglesia Católica, el Islam y el comunismo que son creaciones judías.


    Otra causa del "antisemitismo” es que los judíos suelen odiarse profundamente entre sí y se tratan con gran violencia entre facciones rivales, de forma similar a como se agreden terriblemente las facciones de una mafia que, al fin y al cabo, es lo que es la Judería Mundial; una organización criminal internacional, quizás la peor y más grande de todas. Dese la antigüedad, en tiempos del viejo Reino de Israel y su enemigo, el Reino de Judá, los gobernantes no tenían problema en aliarse a las tribus idólatras cananeas, sus eternos enemigos, contra sus hermanos judíos del reino vecino. Las Purgas realizadas por los soviéticos generalmente consistían en judíos matando a judíos como cuando Stalin y su camarilla hebrea realizó varias campañas "antijudías”, la enemistad ya consabida de judíos blancos y negros en India y en Israel (donde los judíos negros, que son marginados por los israelíes, tuvieron que organizarse en las llamadas Panteras Negras, adoptando el mismo nombre del partido ultranacionalista negro estadounidense) o como la lucha intestina entre ortodoxos e izquierdistas en Israel que se tornó eventualmente separatista y donde colonos judíos amenazaron con separarse y crear el Estado de Judea (la historia se repite) si el gobierno insistía en desalojar los asentamientos. El símbolo del Demiurgo es una serpiente mordiéndose su propia cola por una razón.


    Lo cierto es que a juzgar por Torquemada, Stalin o los Talibanes el judío aunque sea católico, ateo o musulmán sigue actuando de acuerdo a su programación genética y sigue estando inconscientemente al servicio del Demiurgo-Moloc y sus planes. Cuando no puede, la misma programación lo lleva a la autodestrucción como le pasó a Koestler y a Burros. Esta es una programación genética en la sangre de la cual el escape es muy difícil.


    Finalmente, cuando vemos lo sucedido recientemente con el Holocausto Palestino o Nakba, solo debemos recordar las palabras de Julius Streicher sobre el Purim:


    Del "Purim", podemos decir que es relativamente bien conocido por la historia, correspondiendo a un acto tipo carnaval que se realiza cada año en todo el mundo por los judíos, en especial por los más ortodoxos, desde hace ya unos 2.500 años ininterrumpidamente. El dios de los judíos, Jehová, es un dios que originalmente necesita proveerse "vampíricamente" de sangre animal... Pero al menos una vez al año requiere de un servicio extra: sangre humana, es decir, de no judío. En los tiempos antiguos esta provisión de sangre era asegurada por los judíos de todo el mundo en la oscuridad de sus secretos escondrijos y sinagogas, y más de una vez han sido descubiertos, en diferentes partes del planeta. Recordemos que los judíos primitivos adoraban al demonio Móloc, dios de esclavos en la antigüedad, que exigía sacrificios animales y humanos entre los que figuraban los primeros hijos de cada matrimonio judío. La arqueología ha demostrado esto. Aunque la Biblia recomienda no adorar a Moloc pero sí a Jehová, éste último le pide a Abraham una "prueba de fe" sacrificando para él a su primogénito tal como a los corderos. Puede que a fin de cuentas, Moloc y Jehová sean lo mismo. En definitiva, es esta ceremonia anual de sacrificios humanos la llamada "Fiesta de Purim".


     

    Categoría: Exposición de las religiones | Ha añadido: Marshall (2011-Ago-12) | Autor: Matt Marshall E
    Visiones: 520 | Comentarios: 1 | Ranking: 5.0/2
    Total de comentarios: 1
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    1 Hebi   (2011-Ago-12 1:49 PM)
    Hay, que bueno que deciendo de los cátaros de Aragón.
    Y luego dicen que el Furher era muuy malo, almenos el no ponía su rostro en todos lados como Stalin y hasta mi padre me contó que mandaba a unos soldados sin armas simplemente a que murieran.
    Wow, ahora negros que odian blancos, y luego todavía judíos, y luego drogadictos, ya veo ahora a todos los chicos que escuchan reggae y les dan ganas de fumar marihuana.
    Y para acabarla, los judíos se odian entre sí.
    Recuerdo que un día mi padre me dijo, con la única playera que no te quiero ver es con una svástica, lo siento padre... xD, bueno ok, ya que viva solito.

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