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    Fragmentos tomados del libro "Adolf Hitler; el último avatara" de Miguel Serrano



    - Es el Misterio del Tulku, del budismo tántrico tibetano y del Boddhisatva, que no encarna en uno, sino en varios. De un Dios, o Ser Liberado, que vuelve a la tierra voluntariamente para ayudar al hombre a transmutarse en ser divino. Pero no a todos los hombres, solamente a los héroes, a los viras, a los semi-divinos involucionados. Nunca al animal-hombre. Contra este divino esfuerzo de alquimia espiritual, luchan los Elementarwesen, los elementales demoniacos, las fuerzas del mal y del caos.

    -¡Y pensar que toda esta maravilla de símbolos, de misterios, de leyendas, de sabiduría hiperbórea, ha sido adulterada, al igual que la Cabala Orfica, por una tribu de bastardos y esclavos, para ser puesta al servicio de un terrible sentimiento de "pecado racial", en el cumplimiento de los fatídicos designios de un Arquetipo Planetario, del Señor de las Tinieblas y del Caos, del Amo de las Sombras, que han llamado Jehová...!

    -La encarnación del Señor de las Tinieblas no se cumple a través de una raza, sino de una antirraza y de una contrainiciación.

    -En el misterio de ese pacto con una entidad no humana, que lo necesita, porque únicamente a través de él podrá cumplir sus fines de disolución y caos, empujando hacia la nada y llevando a la consumación su Guerra contra los representantes de la otra luz. El les dará el mundo material, como lo prometiera, siempre que cumplan con sus leyes, en especial con las disposiciones que atañen a la antisangre. Y le rindan culto y sacrificios. Pues aquel Ser Sombrío vive de estos sacrificios y se alimenta con las vidas de los siervos. El pacto deberá incluir la cláusula de no-eternidad, de no-inmortalidad, permitiendo únicamente el triunfo en el reino de la materia más densa, del poder de esa materia.

    -Hay otras armas, que no solamente destruyen el cuerpo físico. Y es allá donde se ganará realmente la guerra, o se perderá.

    -En la Iglesia de Roma, llamada Católica, sólo perdura un ritual sin alma en la misa, como cáscara litúrgica que ya no alcanza al Símbolo, que no lo toca, no lo pone en acción.

    -El lado más esotérico del hinduismo se halla en el Tantrismo, especialmente en la Orden Kaula, o Kula.

    -El "Cuerpo Astral" no llega a ser consciente del mismo modo a como nosotros lo somos aquí, en este mundo donde nos movemos con el vehículo físico. Por ello, deberíamos decir que el Cuerpo Astral, como lo seguiremos llamando, que el Eydelon, que el Huaiyuhuen, existe solamente en potencia, virtualmente, debiendo nosotros crearlo, "inventarlo", es decir, pasarle la conciencia de nuestro yo terrestre, hacerlo consciente, que es lo mismo, aunque con una conciencia integrada, diferente. Con una conciencia doble, la "de allá" y la "de acá". Es éste el trabajo de una vida, aquí en la tierra: Inventar el cuerpo astral, crearlo, pasándole nuestra conciencia, o, mejor dicho, pudiendo llegar a vivir conscientemente en él —con esa doble conciencia—. Así se sobrevivirá a la muerte. También se podrá morir cuando uno quiera... Y al morir, no perder la conciencia "de acá..."

    -Este trabajo de construir puentes entre tres y más cuerpos, que están en usted, que son usted mismo de algún modo, sólo puede hacerse aquí en la tierra. Cuando lo haya logrado, será un Pontífice, es decir, un puente entre los mundos, sus mundos.

    -No hay otra manera de alcanzar la inmortalidad, la que no es para todos, sino para unos pocos capaces de librar este combate, el verdadero Combate, esta guerra, la verdadera Gran Guerra. Por eso, los que aquí vamos somos guerreros de una Orden sin tiempo, sin edad... Usted está siendo traído a este combate por su propio destino, por su cuerpo astral, que le pide, le exige que lo lleve a la vida consciente, que lo conecte con Otro Cuerpo de una gnosis divina, superior.

    -El cuerpo astral tiene idéntica forma al físico, aunque en blanco y negro, digamos, encontrándose como al otro lado de un espejo. No todos lo poseen; fue patrimonio de los arios y se ha atrofiado, como el Vril. Sólo los viras pueden resucitarlo.

    -El cuerpo físico es el hijo de la madre; mas, el cuerpo astral es el "hijo del hombre". Usted tendrá que darlo a luz. ¿Ve usted? Se ha llamado a Kristos el "Hijo del Hombre"; porque Kristos es el cuerpo astral, que debe nacer, resucitar, dentro de nosotros mismos. Es el Hijo de la Inmortalidad, de la Eternidad... Por ahora, no es más que una nebulosa, un fantasma informe, una sombra atrofiada, que le está pidiendo a gritos que lo vuelva a la vida, que lo resucite, que le dé una forma, su forma, que le dé un Rostro. Pero no se olvide, el cuerpo astral, el Hijo del Hombre, del guerrero, no es igual a usted, sólo en parte se le parece, porque tendrá dos rostros, mejor dicho, sólo una mitad de su rostro será igual al suyo; la otra mitad será igual al de un ser que aún no aparece en su vida... Como ya podrá entender, todo esto es un combate definitivo, esencial, y los que conmigo van son mis guerreros; porque nuestra Orden es una Orden Guerrera, la más antigua, la más sagrada.

    -Es ésta la muerte mística de los antiguos Misterios y de las iniciaciones. Por esto los arios son los nacidos dos veces; es decir, los Iniciados, los que han muerto aquí a voluntad y ya no mueren en la muerte física natural, porque entonces viven en su cuerpo astral, en el Hijo que dieran a luz: El Hijo del Hombre.

    -Mientras viví en Suiza, se publicó en ese país la lista de los masones helvéticos más importantes. Y en ella aparecía el profesor Jung.

    -Jung define el inconsciente como "la matriz de todos los fenómenos diferenciados, religión. música, arte, etcétera". Lo que tampoco nos dice nada. Lo hemos venido discutiendo desde el comienzo de esta obra y no vamos a insistir. Toda la terminología jungueana, prestada o derivada del psicoanálisis, deberá ser reemplazada por la legendaria y hermética, si es que queremos llegar a alguna parte.

    - La iniciación puede reabrir el tercer ojo, transformar al héroe en gigante, al vira en divya, para seguir usando los términos del esoterismo tántrico. En superhombre, en Sonnenmensch. Cortar la corriente lunar, para volver a ser solares (del Sol Negro.) Recuperar el Vril.

    -Un iniciado, que desea entregar su vida a la aventura que aquí hemos descrito, al Trabajo de la Inmortalidad, deberá sacrificarlo todo, en especial su vida personal, la de los sentidos y del sexo; siendo el sexo lo más importante. Se trata de transmutar las fuerzas, las energías. Jung lo ha explicado en sus estudios sobre la Alquimia. De todas las energías de que el hombre dispone, no hay otra que se compare en poder y misterio a la del sexo. Tan poderosa es que sólo ella puede crear nueva vida, reproducir nuevos seres en la carne. Y cuando no reproduce la materia física, también puede dar vida al Hijo de la Muerte, al Hijo del Hombre, al Cuerpo Astral. Transmutando, sublimando. Porque lo que hoy se llama libido, en el lenguaje legendario es Kundalini, la Serpiente de Fuego, Quetzalcoatl, la Serpiente Emplumada, que vuela y puede hacer volar.
    La castidad del iniciado nada tiene que ver con el sentido judeo-cristiano del pecado, el odio y el resentimiento de los esclavos. La tierra actual deberá ser transmutada, la naturaleza transfigurada, el Crepúsculo de los Dioses dar paso a la Resurrección de los Dioses. Y esto es otra cosa. Es una transmutación alquímica, una sublimación, una espiritualización de la materia. Mas, no es para todos, únicamente para el iniciado, para el ario, en el centro de una jerarquía de castas.

    -La Mujer-Maga es en verdad la Walkiria, que en algún lugar fuera de este universo nos entregará la Copa del Grial, llena hasta los bordes del licor de la Vida Eterna.

    -Esta Guerra no ha llegado a su fin. Nunca terminará.

    -En el amor arquetípico, tántrico, esto se reproduce, pasando a ser la mujer la activa y el hombre el pasivo. Es el Maithuna, o coito mágico, donde la mujer iniciada, la yogini, se mueve, se agita. El hombre iniciado, el sadaka, el héroe, permanece inmóvil, lejano, extático, sin eyacular el semen afuera (Bundi), solamente adentro, para impregnarse a sí mismo y quedar incincta del Hijo de la Muerte, del Hijo de la Eternidad, del Hijo del Hombre, del Cuerpo Astral, como se ha dicho.

    -Hemos tratado de revelar la posibilidad existente para el iniciado de dar a luz su propia inmortalidad, su Cuerpo Astral, su Hijo del Hombre, cuando, por la Iniciación de A-Mor, ha quedado incincta de la Amada, en una suerte de partenogénesis iniciática. Otro tanto pasaría a la Mujer superior (no a Eva), a Lilith, a Allouine, pudiendo quedar incincta de un "Ángel", también por Amor Mágico, por Iniciación de A-Mor, en el contacto telepático, astral, con el Amado. Y así Ella dará a luz el verdadero Hijo de la Mujer, algo que existía adentro, en potencia, virtualmente.

    -Este maravilloso camino de A-Mor es esencialmente viril. Sólo los héroes podrán enfrentar las pruebas que la Amada pone a sus elegidos para entregarles la Copa del Grial, plena hasta los bordes con el Licor de la Inmortalidad: Soma, Ambrosía, Amrita, Ahorna. Llena, en verdad, con la sangre azul de los hiperbóreos, de los arios, de los Nacidos Dos Veces y que los Minnesánger beben en el rito de la Minnetrinken, dentro del Círculo de la Mánnerbunde.

    -Hiperbórea no se incluye totalmente en un tiempo histórico; se sitúa fuera de la Respiración de Brahma, de la Creación demoníaca del Demiurgo Jehová.

    -Es el Amor de la Eternidad, de la Inmortalidad. Porque sólo existe una Ella hiperbórea para un El hiperbóreo en todos los universos y más allá de ellos. Y es crimen y suicidio espiritual traicionar a la Amada Eterna.

    -Sólo si él vence, si da a luz el Hijo de la Muerte, si se eterniza, revistiendo su Cuerpo Astral de materia inmortal, imperecedera, de Vajra, si con el arma en la mano fuerza la salida, estará en condiciones de poder resucitarla, de retornarla a la vida, de hacerla también inmortal. Ella partió desposada y con un rostro para su alma. El rostro del Amado, debiendo continuar el camino de su iniciación, de su inmortalización, sola al otro lado, pero telepáticamente unida a él, como su Walkiria. Ahora le espera en el Walhalla, para curar sus heridas y reconstruir sus cuerpos destrozados, si él muere en el combate. También para entregarle la Copa del Grial, de la Vida Eterna, llena hasta los bordes con el licor de la Inmortalidad.

    -Ellos no son creadores, sino meros copistas, ladrones inclinados a la falsificación, el drama de los viras hiperbóreos aquí introducidos, caídos, aprisionados, será siempre el mismo y obedece a un móvil: arriesgarlo todo para presentar el combate al Enemigo en su propio territorio, pudiendo ganar la Guerra desde dentro. Estos héroes han comprometido la pérdida de sus almas hiperbóreas para destruir la pesadilla del Demiurgo, su falsificación, su mezcolanza. Ellos intentan volver el mundo a la pureza original, transmutar la tierra, transfigurar la naturaleza corrompida, adulterada por el Demiurgo Jehová, por el Señor de las Tinieblas, que, a su vez, pretende ir extendiendo su gangrena, su infernal copia, su máquina de los retornos, su respiración, su sueño "evolutivo". He aquí la Gran Guerra.

    -A lo que los viras despiertos aspiran, los arios, los hiperbóreos, es a salirse de la creación demiúrgica, de todos sus yugas, incluyendo el Satya-Yuga, la Edad Dorada, a pasar más allá de sus Arquetipos, a redimir la Creación, arrebatándosela al Señor de las Tinieblas, transmutándola.

    -La primera partición acontecida en ese Universo "más allá de las estrellas", donde "son otras las leyes, o no hay leyes", habrá tenido por esencia y compulsión la Gnosis, la aspiración a un Rostro. Después de la intervención del Demiurgo y de su plagio en el Reino de las Sombras, además de esa compulsión, se ha recibido una orden de guerra y los héroes (Eros), los Siddhas hiperbóreos han entrado escindidos al Universo de pares de opuestos del Demiurgo Jehová, para combatir y rescatar a los camaradas prisioneros, al mismo tiempo que destruir la creación diabólica del Señor de las Tinieblas, transmutándola, conjuntamente con la resurrección del vira.

    -Cuando los divyas abandonan la primera Hiperbórea, cuando El y Ella penetran en la creación demiúrgica, por algún resquicio, por la puertaventana de Venus, adquieren un cuerpo de materia terrestre, mientras se atrofian sus cuerpos de materia espiritual. Han forzado, sin embargo, una mutación en el cuerpo animal, en el instrumento robótico de tierra al tener que utilizarlo. Son los viras, los héroes legendarios.

    -Como todas las cosas que suceden del "quinto plano de la manifestación hacia abajo", cuando ya la expiración se ha hecho débil, encontrando, además, esa extraña fuerza enemiga que lo adultera todo, conjuntamente con el Yuga de Kali, con la sombría Edad del Hierro, también la creencia en la reencarnación ha pasado a ser una fantasía más, diabólicamente falseada por las mentes inferiores, la superstición y la ignorancia. Lo qué debió comprenderse simbólicamente, ha venido a ser tomado al pie de la letra, de modo que, conjuntamente con el exoterismo cristiano y su inmortalidad para todos, compone la religión y la fe de las masas. Está hecha para ellas. Un exoterismo gregario, un "opio para el pueblo".

    -No existe por ello inmortalidad de lo personal, de lo individual, mientras no se haya individuado en la Personalidad Absoluta. Y esto no es posible a todos. El Camino de Deva-Yana, el de los Dioses, el del Norte, es para el héroe, para el guerrero hiperbóreo, para el ario, que se ha jugado la eternidad y la inmortalidad en un combate muy duro, en una Gran Guerra, de todas las horas e instantes de su vida terrestre. Los otros, que cruzan el umbral de la muerte física, podrán continuar por un tiempo una existencia larval, fantasmal, hasta que se cumpla la segunda muerte, donde el cuerpo astral es disuelto en el éter, así como el cuerpo de tierra ha sido disuelto en la tierra.

    -No hay inmortalidad para todos, sólo para unos pocos. La mayoría son "muertos que entierran a sus muertos". Y la reencarnación, así entendida, es lo mismo que si no existiera. Porque el que reencarna, no lo recuerda, por la razón de que no hay nada individuado que reencarne, que pueda recordar, que tenga memoria. Y si la tuviera, no reencarnaría, sólo retornaría -y un número limitado de veces- porque habría tomado el Sendero Deva-Yana. A no ser que sea un Boddhisatva, un Tulku, un Avatar, que vuelve a voluntad y que no usa un solo cuerpo, sino muchos.

    -La Reencarnación es sólo para el hombre-animal, el sudra, el chandala, el robot creado por el Demiurgo, por el Señor de las Tinieblas. En forma por decir mecánica, automática, se reproduce, se reencarna, con distintos cuerpos, cambiando de sexo, de hombre a mujer y hasta en animales. La ilusión de una ley kármica sirve al Demiurgo tiránico para mantener sujetos a sus esclavos de la Atlántida. Es decir, la reencarnación de los "espíritus vitales" y de la fantasmagoría de un yo, creado (copiado) en forma también arquetípica por el Demiurgo, rige sólo para el animal-hombre, para el chandala.
    Para los hiperbóreos, penetrados en este Universo, no cuenta la reencarnación, sino únicamente el Eterno Retorno, como ley cíclica y voluntariamente aceptada en los momentos de entrar aquí, como norma que rige en la prisión donde han quedado. Mas, aun así, el número de retornos deberá ser limitado, sirviéndoles únicamente de oportunidad para librar su Combate contra el Señor de las Tinieblas y para inmortalizarse, resucitando como divyas absolutos, como Personalidad-Total, pudiendo arrastrar consigo el Universo demiúrgico redimido, transfigurado.

    -El hombre tendido está como muerto. Podría pensarse que Kali lo ha sacrificado de verdad. No es así, pues la muerte es sólo aparente, correspondiendo a la muerte mística de la Iniciación, ya explicada. Y esa Mujer-Diosa representa al cuerpo astral del vira, a su Ella recuperada, el Linga-sárira. Es la Hija-Hijo del hombre, recuperada y con un Rostro, que ha muerto al hombre natural para dar vida al homo de coelo, eterno, resucitado, con materia inmortal, de vajra roja. Es también la rubedo de la Alquimia, la opera rosa. Y todo re-unido por ese Cordón Dorado, que no se cortara, al tercero —que es el sexto, lo hemos visto— a la persona, que ha adquirido una personalidad, un rostro: NOS, el Hombre-Total, la Mujer-Total, el Hombre y la Mujer Absolutos.

    - La misma guerra es librada aquí y allá, en más de un mundo, y lo perdido aquí es ganado allá.

    -Afirma el Rig Veda que ni los Dioses, en el más alto cielo, saben cómo ha sucedido esa tragedia, esa pesadilla de locura de la Creación del Demiurgo.

    -La enorme conspiración terrestre para escamotear la verdad de los orígenes extraestelares, tiene también causa y principio fuera de este planeta. Está dirigida por el Demiurgo y por los divyas traidores.

    -Al Samadhi vedantino, que es una trampa introducida en la India ya mezclada por la Traición Blanca y por la sugestión del Demiurgo, deberá oponérsele el Kaivalya tántrico ario, es decir, la separación absoluta del Mago, la Personalidad Absoluta, la inmortalidad con un Rostro, por oposición a la fusión y disolución.

    -El Génesis, en su origen, antes de ser expurgado y falseado en su más profundo sentido. Ahí, en el Paraíso, en Para-desha, en el Monte de la Revelación, en el Meru, había un Árbol con Manzanas de Oro, poseedor de la Ciencia del Bien y del Mal. El Árbol capaz de entregar la Inmortalidad y de hacer a los héroes como Dioses y más que Dioses.

    -Lo que en verdad fuera esa Columna sólo se puede entrever por el verdadero nombre del Dios-Siddha Hiperbóreo, que aparece en las sagas nórdicas: ER, IR. Quiere decir Poder. La Columna fue así un poder que poseían los Hiperbóreos, los divyas, los siddhas, que pierden al mezclarse con "las hijas de los hombres". Con este poder les era dado mantener abierta la Ventana de Entrada, la Puerta de Salida, en la Estrella, la conexión con la Primera Hiperbórea. Era el Vril, una suerte de Rayo que se proyectaba desde el entrecejo y que ha quedado reducido a una pura virtualidad en las glándulas pituitaria y pineal, calcificadas en el Kali-Yuga.

    -Las Runas son también mortalmente odiadas por los representantes del Kali-Yuga, por el animal-hombre, por los esclavos de la Atlántida y por los acólitos del Príncipe de las Sombras, de la esclavitud, de la mentira y de la fealdad.

    -Los signos de las Runas son únicos entre los alfabetos mágicos, con perfiles agudos, simétricos, se parecen sólo al cuerpo de los divyas hiperbóreos. Los ejercicios rúnicos, la yoga-rúnica del cuerpo, impregnan su materia de vibraciones mágicas. Quien conozca su Runa, adquiere el poder de la disolución y reintegración de la materia, de la muerte voluntaria y de la resurrección. Podrá hacer vibrar su Nota en la tonalidad más alta. Salirse, así, del Círculo de los Retornos.

    -El término vira; empleado a menudo en este libro y en "El Cordón Dorado", pertenece al tantrismo y se refiere a una fuerza viril, heroica, que actúa a contracorriente y que posee el saddhaká, o iniciado tántrico. Por esto pasa a ser sinónimo del héroe que combate por reinvertir el proceso de la entropía de la involución en el plano donde actúa el Demiurgo Jehová, saliéndose del Círculo de los Círculos, del Eterno Retorno, hacia "algo no soñado ni por los más grandes utopistas". El mayor peligro para la fuerza del vira se encuentra en el miedo y el deseo. El vára-mudra destruye el miedo y el deseo, y concede el favor hiperbóreo.

    -Asgard es entonces el Himmelsburg, el Castillo del Cielo, donde Wotan y sus Walkirias aún preservan las Runas sacras, para entregarlas, junto con su secreto, a los héroes que luchan por inmortalizarse, a los vira que se transmutarán en divyas.

    -La "sangre de los héroes llega más cerca de Wotan que la plegaria de los santos". El héroe guerrero necesita en especial del honor y de la lealtad, del poder de la fe — Glaubenskraft—, perseverando en la fe, hasta que el Vril "cree la cosa contemplada".

    -Así, el Árbol está simbolizando el descenso del UR-Mensch (el Siddha hiperbóreo) en la materia terrestre, en los reinos más duros y espesos. De cabeza hacia abajo, como la Runa YR. Muerte del Espíritu en la materia. Desaparición momentánea del Siddha-divya. Pero del divya que desciende, que involuciona, junto con expirar tiene en sí el poder de retornar, resucitar. Este poder está oculto en su propia fisiología hermética, embrionaria. Únicamente ha perdido la memoria, la sabiduría. Deberá despertarla.
    Hemos visto que el vira exiliado posee más de un cuerpo. Los mundos (cielos en la terminología gnóstico-cátara), por los que transita combatiendo se hallan dentro del cuerpo del Arquetipo-Manu, servidor del Demiurgo, también un Góttlicher Makrokosmos.
    Dentro del Círculo de los Círculos todo se repite, como los ecos de una nota arquetípica. Así, el cuerpo del divya estará compuesto de tantos otros cuerpos como los planos de materia-espiritual y materia-material por los que atraviesa al entrar en el mundo del Demiurgo. Por ello, el cuerpo de materia terrestre deberá poseer en sí el "órgano" apropiado para conectarse con el "cuerpo astral", embrionario por atrofia y olvido, pudiendo ser capaz de recrearlo, resucitarlo, "inventarlo", además de inmortalizarlo, uniéndolo con un cuerpo mental aún más sutil. En el cuerpo astral también se encuentra otro "órgano" (clave) que hace posible unirse con su Mónada, con "Aquel que se quedara esperando al borde de una Fuente". Ese "órgano" es la Runa Thor, a la que corresponde la letra Th del nombre Thule, la Runa del Regreso (con un Rostro) a la Hiperbórea Celeste, preservando el "yo", para no ser absorbido por la "inspiración" y devorado por el Demiurgo, Señor de las Tinieblas. Así, el hombre renace en varios mundos a la vez. Cada mundo estaría representado por uno de sus cuerpos (Castillos), hallándose presente en todos, aun sin saberlo, pues tiene conciencia de uno sólo, del de la tierra, del Gerdasburg. Sólo al encontrar la clave para desarrollar su Linga-Sarira, o cuerpo astral, el guerrero de Wotan podrá abrir la puerta que comunica con el plano mental, pudiendo vivir en más de dos mundos. Se ha hecho ubicuo.

    -La fuerza de las Runas produce vibraciones en el cuerpo astral, pasando a ser mediadora entre los planos del espíritu, del alma y del cuerpo. Centros proyectores de estas fuerzas son también los chakras, vórtices de energía luminosos. La magia de las Runas activa las vibraciones de estos centros. Sus ruedas se ponen a girar como swastikas, vertiginosamente. A cada rueda, o chakra, corresponden ciertas Runas. De igual modo, a cada chakra astral, corresponde un órgano nervioso en el cuerpo físico, un plexus, una glándula, con sus secreciones internas dirigidas por los vórtices astrales. Cuando las Runas activan las vibraciones astrales de los chakras, conectándolos entre sí, posibilitan la conciencia de esos centros de luz; porque esas "ruedas" también son centros virtuales de una conciencia diferente.

    -El plan diabólico se dirige a producir nuevamente el monstruo del hombre de Neanderthal.

    -También los divinos, los Dioses Hiperbóreos, que han entrado a combatir dentro del Universo recurrente del Uno, Jehová, del Señor de las Tinieblas, han quedado prisioneros de su Eterno Retorno, debiendo aceptar su ley kármica, cíclica.

    -Repitamos, en la expiración, el "aliento" del Demiurgo-Jehová va descendiendo a planos de menor intensidad de la energía, donde ya ni siquiera sus Jerarquías de Servidores vienen, sino que crean sus medios de trabajo, de investigación, sus "máquinas", sus "robots", aunque siempre las compongan a su propia imagen. Cuando aquí llegaron los divyas hiperbóreos, habrán pensado hacerlo por muy poco tiempo, el que pudieran resistir, aunque esto fuera en la Edad Dorada. Pero algunos de ellos se prendaron de las "hijas de los hombres", de los "animales-hombres", debiendo quedarse como prisioneros. Los hijos de este primer "pecado racial" fueron los héroes de los tiempos idos, los semidivinos, los aryos, los viras, que aún podrían retornar al mundo divino, transmutándose a la inversa, por medio de la Iniciación de A-Mor. Por haber vivido directamente la experiencia en este plano de la impregnación demiúrgica, deberían alcanzar más alto que los mismos Dioses, ser más que ellos, salirse, en un sueño no soñado ni por los más grandes Peregrinos del Ansia.
    He aquí la diferencia entre las dos humanidades terrestres, la semi-divina y la únicamente animal, la de los "robots", la de los "esclavos de la Atlántida". Es posible también que la elección de habitar con el hombre, en la dura tierra, sea un acto de heroísmo, además de una derrota. Las grandes guerras de los Koravas y Pandavas en el Mahabharata, la de los Vanes y los Ases, serían guerras punitivas en contra de los que se mezclaron, enturbiando su divina sangre. Y es en estas guerras cuando aparecen con más frecuencia los Vimanas, los Discos de Luz, al igual que hoy, en las grandes crisis de los tiempos, en el final de un Ciclo.

    -De allá han venido los hiperbóreos, entrando a este Círculo de los Círculos por un "repliegue topológico", por la "Ventana de Venus", o por un "clic" de la Mente. Sin ese recuerdo, sin esa memoria, todo se habría perdido para siempre. Allí, frente al Gral, escuchando la propia sangre, su música, junto al Fuego, los hiperbóreos cumplían con el rito de la Minne-trinken, bebían su sangre, preservando la memoria del origen, para así darse ánimo en la increíble aventura aquí emprendida, en este exilio en la materia, en esta guerra sin cuartel contra el Enemigo que —se sabe— les va cercando. Y porque el tiempo se acelera en estas regiones, que se harán sombrías y heladas. Las Hagedissen, las Vírgenes del Sol Negro, exhortan a los héroes a apresurar la Boda, el Matrimonio Mágico, junto al Fuego. Ellas son las Esposas del Fuego.

    -La vida y la muerte dentro de la tierra del Demiurgo. La forma del divya, del Urmensch, del Hombre Original, le es aportada por la Runa. Es ella la que se imprime aquí. Se halla ahora en el mineral, como aspiración tal vez inalcanzable. Y afuera se reproduce, en tanteos, en ensayos, o copia del Demiurgo, completamente fracasados, como el mono y el hombre de Neanderthal. Y el cuerpo de dos brazos, de dos piernas, de una cabeza, de cinco dedos, sólo es una máquina, la reproducción de un Arquetipo copiado por el Demiurgo-Jehová y proyectado por su "respiración" en su Universo recurrente. Para trabajar con esa máquina, en este espeso mundo, su mal plagiador no necesitará "bajar'. Bastará con ese golem, con el hombre de Neanderthal y su lenta e imposible evolución e involución, a través de eones de tiempo y de tremendos desastres. El que lo está utilizando, no tiene prisa. En verdad está jugando, danzando dentro de su Maya-Ilusión.
    Pero he aquí que algo enorme acontece, fuera del sueño de ese Jugador diabólico. Alguien se ha introducido en este Círculo de los Círculos, por alguna "puerta" o "repliegue", quizás por una estrecha "ventana". La Puerta, o la Ventana de Venus, o bien por un "clic" de la Mente. Un Derrotado, o un Héroe, venido de un Universo completamente distinto, portando consigo el original divino, hiperbóreo, de la forma, que el Demiurgo corrompiera y el poder de las Runas, desciende a este mundo, dándole otro cariz y dirección a todo el proceso de repetición mecánica, pudiendo hasta redimir la materia, transfigurarla, produciendo una mutación que alcanzaría al núcleo central del Fuego Tectónico. Entra, así, en guerra total con Jehová, su Eterno Retorno y sus Arquetipos.

    -En todo caso, el mal, la verdadera derrota se produciría en el olvido del origen divino y del objetivo último del combate, en la asimilación con el animal-hombre, con el sudra, en la caída en el sueño y la conformidad, cogido para siempre en los engranajes del Eterno Retornó y destrucción final en la Nada. Absorción en el Arquetipo, en el Demiurgo, en el Uno. Llegar a ser, después de todo y de tanto, nada más que el alimento del Arquetipo, de Jehová.

    -Ellos residen en la Asgard celeste, en Agartha, en la Tierra Interna o en ese mundo que pertenece a la "otra mitad de nuestros sentidos". Son los divyas. Luego vienen los viras, los semidivinos, los héroes, mitad Dios, mitad hombre, los que aún pueden transmutarse en divyas, en el Ser-Total, en el Hombre Absoluto, en el Sonnenmensch. Y la tercera humanidad de los animales-hombres, los descendientes del Neanderthal, la más numerosa, que aumenta y aumenta, poblando la tierra hasta sus últimos confines. Sirve de ejército al Demonio, al Demiurgo, siendo, además, su alimento al final del Manvantara.
    La Hiperbórea a que ahora nos referimos, la terrestre, la polar, el Mitgard de los Aryos, la Tierra del Medio, está habitada por los héroes semidivinos, siendo el reflejo, la sombra dorada de la Asgard extraceleste, hecha a su imagen y semejanza. Aquí, Wotan se ha encarnado en Rama, ha tomado su forma heroica y luminosa.
    Y como único medio de alcanzar la salida del Retorno, las Sacerdotisas del Sol Negro, de la Media Noche Polar, enseñan el Culto del A-Mor Mágico y desposan al A-Mado para que pueda dar a luz su propio Hijo del Hombre, su vehículo indestructible de la eternidad, el que no podrá ser devorado por el Arquetipo, por el Demiurgo, porque se ha construido en el Fuego de Vajra roja, con la alquimia rúnica de Wotan y del Árbol Iggdrasil. Con El volverá a salir de todo esto, del Círculo de los Círculos, por la Puerta de Venus. Y habrá redimido a la tierra, transfigurado la naturaleza, sobrepasado el Kali-Yuga... y todos los Yugas.

    -Los signos característicos de los Hiperbóreos son los siguientes: Inmovilidad, impasibilidad, calma interior, serenidad, gloria, victoria, terribilidad. Cuando el Rey actúa, lo hace como el rayo, extendiendo el cetro y proyectando la Runa SIEG. La Blitzkrieg. Estos son los signos de los inmortales.
    Mas, para que el aryo-hiperbóreo lo sea realmente no basta con el primer nacimiento, necesita de la iniciación, debiendo pasar por la muerte mística, naciendo una segunda vez. Sólo entonces habrá resucitado y será inmortal.

    -He aquí la historia que seguramente se contaba en el Génesis, antes de ser mutilado y transformado por la gran conspiración del Señor de las Tinieblas. Junto al Árbol, Allouine enseñó a Arbaris el Amor Inmóvil, en la contemplación de su cuerpo desnudo; pero sin tocarla, sin poseerla en el contacto de los cuerpos materiales, que crean el hijo de la carne y de la disolución. Ella despertó sus chakras, sus manzanas de oro, en el Árbol del Paraíso, en cuyo tronco se encontraba reclinada. Y él se transmutó en divya, cortando sus cadenas, despertando a Allouine de su sueño. Fue más que un Dios, con la sabiduría del A -Mor Mágico, que está inscrita al otro lado de los astros, como el nombre del Gral.
    Entonces, Avris fue AR-BA-RIS. AR, quiere decir: "Custodia el Fuego Eterno", el de los AR-yos; BAR, "Confía en el Dios que está dentro de ti"; IS, "Domínate a ti mismo y así controlarás los poderes del Enemigo".
    Los Siddhas hiperbóreos no procreaban hijos de la carne. Moldeaban, plasmaban sus propios cuerpos. Sólo con el "pecado racial", con la Eva terrestre, se suceden las generaciones de la tierra y se sumerge Paradesha, desaparece el Jardín de las Manzanas de Oro, se apaga la Columna de Fuego, se oscurece el Vril, se atrofia el Ojo del Dragón, muere Allouine, se hunde la Atlántida-Hiperbórea.

    -Los Siddhas hiperbóreos pretendieron organizar el mundo en los primeros Yugas, arrebatándoselo al Demiurgo. Ayudaban a los héroes a recuperar su divinidad total, por medio de la iniciación. A los pueblos de color, a los humanos, les entregaban la felicidad terrestre, organizándolos en castas, en varna. (Los hiperbóreos eran ativarna, más allá de la casta, del color). Utilizando sus facultades mecánicas en labores útiles, pensaban, quizás, producir por medio de la alquimia del color una mutación mágica en los pueblos semianimales, que pudiera llevarlos, de algún modo, a una transfiguración. Les traspasaron una partícula de inmortalidad, al mismo tiempo que espiritualizaban la tierra, arrancándola de las garras del Señor de las Tinieblas.

    -El Campo de Batalla, además de la tierra, iba a ser ahora el interior del héroe, del vira, divino sólo a medias.

    -Cuando es el matriarcado el que se impone, los cultos se centran en la Luz del Año, en un simbolismo de la naturaleza posthiperbórica, en el fuego puramente material, en las ceremonias de la luz en el solsticio de invierno, que inspiran la creencia matriarcal de la reencarnación. La religiosidad devocional, la yoga Bhakti, el Samadhi vedantino de la fusión en el Ser primordial, en el Uno, el acento en el chakra Anahata del corazón. Lo máximo que se podría alcanzar es al chakra Sahasrara, con el mantra SAHAM: "Yo soy tú". (El Andrógino). La iniciación patriarcal hace uso de la Raja-Yoga, la Yoga Tántrica, con el Kayvalia en lugar del Samadhi, la absoluta separación, la personalidad absoluta, la individuación, pasando más allá del chakra Sahasrara, hacia Sunya, el Vacío, el Nirvana, saliéndose hacia algo jamás soñado, ni por los más grandes Peregrinos del Ansia. Con el mantra opuesto a SAHAM: HAMSA. HAM es Shiva, SA es Parvati. El y Ella separados y unidos para siempre, unidos en la separación. Este es el Camino de los Guerreros y las Walkirias de Wotan. No existe reencarnación, sino inmortalidad, salida. Salto dentro de una Flor Inexistente.
    El sol que hoy alumbra la tierra, es un nuevo sol, surgido con la desaparición de Asgard y la precipitación en el mundo de la materia espesa, con el declinar de la energía de la Expiración. La naturaleza también es otra. Tenían razón los románticos alemanes al creer, con Novalis, que la naturaleza podría ser modificada, espiritualizada, por medio de su Idealismo Mágico. Regenerada, transmutada, transfigurada, arrancada del dominio de la Respiración cíclica del Demiurgo por el combate sincronístico y el sacrificio del héroe hiperbóreo.

    -Tanto el Hombre de Neanderthal como el de Aurignac son creaciones robóticas y fallidas del Demiurgo, circunscritas a la ley cíclica de la evolución e involución dentro del Eterno Retorno, de su expiración e inspiración. El Hombre del Cromagnon, cuya aparición repentina es un misterio, corresponde a la entrada de los hiperbóreos.

    -La Alquimia de la Transmutación del vira en divya, en la Iniciación Guerrera y Tantrica de A-Mor, actúa rectamente sobre los genes, la sangre y sus grupos, alterando la zona más sutil del metabolismo, resucitando al Ativarna —más allá de varna—. Pero únicamente entre los viras aryos es posible. En los "nacidos dos veces".

    -Porque una vez existió otra Luz, una Luz que no cambia, la del Sol Negro Antiguo, polar, a través de la cual es posible salirse, dar el salto, hacia la Flor Inexistente del Rayo Verde. Y ese Sol Negro no es otro que la Puerta de Venus. Es Lucifer, el verdadero Guía del Retorno a Hiperbórea, en el otro extremo, opuesto al Cristo de la Luz cambiante del Nuevo Sol, de la muerte y disolución.

    -Así, el vira tántrico tiene posibilidades que quizás no se den para ningún otro en el sucederse de los Yugas. Puede llegar a ser totalmente consciente del Misterio y, de ese modo, abrir paso a su "yo" por un camino que no ha sido transitado ni por los Dioses, en todas las Edades de este Universo cerrado. Y ello porque el Camino no existe; el héroe lo "hace al andar", lo inventa, lo abre a los golpes de su Espada. Es un Camino Inexistente, una Flor Inexistente. No existe, porque conduce a algo que tampoco existe: un Sueño nunca soñado ni por los más grandes Peregrinos de la Nostalgia. Más allá del Círculo de los Círculos, de los Dioses, de los Arquetipos y de las estrellas. En la pura inexistencia del Rayo Verde.
    Sólo los héroes tienen esta posibilidad, los semidivinos, los que de este modo nacieron; pero no todos la realizan. Es muy difícil. El héroe tendrá que arriesgarlo todo, su muerte física y espiritual, su despedazamiento, la tortura, la traición, la soledad última. Y sin soltar jamás la Espada deberá mantenerse firme, inquebrantable, resistiendo las angustias y los dolores hasta el final, hasta la última prueba, hasta la última duda, cuando haya creído que todo fue en vano, que nada ha sido cierto, que sólo su mente, sus creaciones mentales le han llevado a ese fatal trance y al desplomarse del Universo sobre su entero ser despedazado.
    Si el Héroe pasa por esta prueba, si logra sobrellevarla, al otro lado, en el Walhalla de Wotan, su Walkiria, junto con el Padre de los Héroes reunirán sus pedazos dispersos, resucitarán su gloriosa carne, ahora de Vajra Roja, inmortal, permitiéndole partir hacia una región a la que sólo su Walkiria podrá seguirle, parque "ella es su única compañía y ya no tendrá otra, ni siquiera dentro de ese sueño jamás soñado...". Su Camino no tiene nombre, es el Camino Inexistente del Rayo Verde.

    -Y la forma, la única forma, en que este espantoso designio pueda llevarse a cabo, es respetando el Pacto de Anti-Sangre, el ritual de la sangre mezclada, de la sangre impura. Porque es éste también el fluido a través del cual el Príncipe de las Tinieblas se opone a los Divinos del Rayo Verde, preservando su "memoria", sus "archivos de la sombra", comprometiendo en la iniquidad a sus "elegidos".

    -Y así acontecerá otra vez, cuando la tierra vuelva a ser destruida muy pronto, al final del Kali-Yuga. Cuando un nuevo experimento del Demiurgo se repita en el Eterno Retorno, con la proyección de otro Manu. Y los divinos hiperbóreos deban entrar nuevamente a combatir, haciendo uso de las Runas.

    -Transmutar el vira (que es mestizo de primer grado) en Siddha-divya, en superhombre, en Kaula, en Sonnenmensch, en hombre del Sol Negro.

    -La raza blanca fue poseedora del Vril y de una condición especial para percibir el espacio en tres y cuatro dimensiones, cosa que el animal-hombre, el sudra de los pueblos de color, no posee. La posibilidad de recuperar aquellas cualidades de la raza blanca original se haría efectiva únicamente por una "alquimia del regreso", yendo hacia atrás, con la mezcla consciente del semiblanco con el más blanco, por una eugenesia estricta en los matrimonios y en la progenie, hasta lograr el punto exacto de la transmutación, donde todo dependerá de la magia o del milagro de la nueva encarnación de un espíritu que hará realidad la recuperación del Poder perdido, del Vril y de las cualidades de la visión que aún existían en la Segunda Hiperbórea Polar.

    -Desde niño, por instinto al comienzo, jamás he rendido culto a esos "padres de la patria", ni a sus instituciones masónicas. Ya lo dije en "Ni por Mar ni por Tierra", hace más de treinta años. Ellos dividieron este continente del sur en más de veintiún países de opereta, aislándolo para que así pudiera "cocerse en su propio mestizaje", en su propia oscura salsa bastarda de marranos y negros traídos del África como esclavos por los sucios encomenderos. Ya sabemos cómo el masón Bolívar inventó Bolivia, una suerte de Tibet sin lamas y sin Tibet. Sin atumarunas ya. Bolivia, hasta en el nombre procede de Bolívar. Y así nació este nacionalismo sudamericano, sin destino, sin base alguna, sin raíz auténtica.

    -El único remedio, el remedio radical para la curación de la humanidad sufriente es: el quebrantamiento de la servidumbre del interés del dinero. Este quebrantamiento significa la única posible y definitiva liberación del trabajo productor de las potencias del dinero que dominan secretamente el orbe. El quebrantamiento de la servidumbre del interés significa la restauración de la libre personalidad, de la salvación del hombre de la esclavización y también de la fascinación mágica en que su alma fue enredada por el consumismo.

    -El Vira dispone, así, de una fuerza viril, heroica, que actúa a contracorriente. Es la fuerza que posee el Saddhaka, o iniciado tántrico. Sinónimo del héroe, combate por reinvertir el proceso de la entropía, de la involución, que es un resultado de su entrada en el Universo del Demiurgo-Jehová. Y se sale del Círculo del Eterno Retorno, para siempre. Únicamente retorna a voluntad, como Avatar, como Tulku.

    -Dentro de un Linaje Hiperbóreo, de una Casa de Familia, con uno que llegue, que ejecute la Melodía hasta su consumación, que dé a luz el Hijo del Hombre, que construya su Eidelón, su Cuerpo Astral y con él se salga, bastará para que todo el Linaje participe de la Resurrección y del retorno a Hiperbórea.

    -Para el Vira, para el guerrero de Wotan, el entrar aquí a combatir es una obligación de honor y lealtad. Únicamente así podrá luchar contra la creación demoníaca del Señor de las Tinieblas, llegando a transmutarla, a transfigurarla. Y hasta el sexo le habrá servido, como medio de arrebatarle algunos Pasu al Demiurgo, transmutándolos en Viras, por medio de este sacrificio tántrico, por así decir. Esta es la Gran Guerra.

    -Partiendo del plomo, la Piedra Philosophal permite remontarse hasta el aurum potabile, hasta la Edad Dorada, de Saturno y Rea, hasta el Satya-Yuga, enderezando la Lanza-Eje polar. El camino pasa por la Nigredo, la muerte mística, hasta la Albedo, la resurrección de los Segundos Nacidos, de los arios de la raza blanca, hiperbórea, para alcanzar al fin la Rubedo, el Rojo de la Materia Inmortal de Vajra, del Caballero de Rojo, de las Plumas del Ave Fénix, del Pájaro que no existe. Es ésta la Danza del Ave del Paraíso, de mis "Visitas de la Reina de Saba", la Flor Inexistente, la Inmortalidad, que hay que crear, inventar, la materialización con Vajra del Cuerpo Astral. La Resurrección del Hijo del Hombre y de la Eternidad.

    -Un juego de espejos infinitos, en el plagio del Demiurgo, hacia abajo y hacia arriba. La muerte para el ario, para el Vira es renacer a una nueva vida, con el Cuerpo de Vajra inmortal. Se trata de pasar más allá del Arquetipo, de escaparse por la Puerta de Venus de las garras del Demiurgo, que ha aprisionado a los guerreros arios, a los exiliados, con el Eterno Retorno de lo Mismo, con la pesadilla de su Maya-Ilusión.

    -Esos rollos de pergaminos decían que él era Señor de una Orden de las Capas Negras, Blanca y Roja. Todo el proceso alquímico del Arte Real de la Transmutación, así resumido. La Capa es el Manto de Repanse de Schoye, es la Tarnkappe de Siegfried y la Túnica de Neso. Es el Cuerpo Astral, la inmortalización y materialización del Cuerpo Astral.

    -Es el mal del "desliz" a través de la Ventana, de una "bilocación espacio-temporal", hacia este plano de la manifestación, donde rigen los Arquetipos y el Demiurgo Jehová, constructor de golems. El mal consiste en un "clic" mental que ha hecho posible el aprisionamiento y la mezcla de los divinos hiperbóreos. La derrota en un combate cósmico, la pérdida de una gran batalla, en una Guerra que aún no termina.

    -Consiste el Asag en acostarse desnudos, en un mismo lecho, con la amada, pasando allí una noche sin tocarse. A veces, se pone una espada desenvainada entre ambos, como en el Asag de Tristán e Isolda. Esta prueba de iniciación de los trovadores se diferencia del coito mágico-ceremonial tántrico, Maithuna, en que el Asag es casto, pudiendo formar parte del tantrismo de la Mano Derecha y el Maithuna pertenece al Tantrismo de la Mano Izquierda, donde se posee físicamente a la mujer, pero sin eyacular el semen (Bundi), sin llegar al orgasmo por parte del iniciado hombre, del Sadhaka; por lo menos, al orgasmo físico. Se trata de evitar la creación de un hijo externo, de la carne, invirtiendo el proceso. En lugar de ser la mujer la preñada, es el hombre quien queda incincta de un "hijo interior", dando vida al Cuerpo Astral, que no es hijo de la vida, de esta vida, sino Hijo de la Muerte; de la Muerte Mágica, en esta vida, para poder vivir más allá de la muerte. El Hijo del Hombre. Es decir A-Mor, sin muerte, inmortalidad. De este modo se cumple también la cosmogonía tántrica y cátara, donde todo se ha invertido y el creador activo, el fecundador, no es él, sino ella, la Shakti, la contraparte femenina de Shiva.

    -En el momento actual del Kali-Yuga, el cuerpo se ha materializado lo suficiente como, para no poder encontrar una salida más que haciendo uso de su propia materialidad, o sea, del Tantrismo de la Mano Izquierda y del Maithuna. Su técnica fue descrita como "cabalgar el tigre", lo que también podría llamarse "marchar por el filo de la espada". Si uno se cae, el tigre lo devora.

    -La Alquimia es una ciencia de la Segunda Hiperbórea; ciencia de la Atlántida, que tiende a restaurar lo perdido. Es ya una ciencia y un camino de regreso.

    -Es el Cuerpo Astral creado, recreado. Es él y ella: ELELLA, en el caso de él y ELLAEL, en el caso de ella. Porque el Cuerpo Astral no existe sino virtualmente, en potencia. Hay que crearlo, inventarlo, en este proceso misterioso de A-Mor alquímico. El Cuerpo Astral es el Andrógino, que vive más allá de la muerte del cuerpo físico, recreado en el fuego del opus, con la transmutación de los materiales del cuerpo físico que así se transforma, después de haber pasado por la Nigredo, la noche oscura y negra de la muerte mística; enseguida, por la Albedo, o resurrección de esa muerte, pudiendo alcanzar la Rubedo, la inmortalización por medio de la materia espiritual roja, que se produce en el Rayo Verde. Él primer misterio se consuma con la resurrección del cuerpo físico, que es arrastrado a su resurrección por el Cuerpo Astral, como en un Carro de Fuego, como en un Vimana (pues su forma se ha hecho redonda) y es llevado fuera de este mundo (por la puerta de Venus) hacia una situación no soñada ni por los más grandes peregrinos del Ansia.
    El segundo Misterio, que se cumple en el opus de esta Iniciación de A-Mor, es la Resurrección e inmortalización de la sóror, de la Amada, como una consecuencia de la inmortalización del alquimista, del sadhaka, del héroe-guerrero, del vira. El la lleva a ella a resucitar e inmortalizarse. En "NOS, Libro de la Resurrección", esto ha sido revelado, intuido. Y ahora hay dos andróginos, un Hombre Absoluto y una Mujer Absoluta, dos esferas. ELELLA y ELLAEL, que se a-man unidos y separados para siempre. Reunidos en la separación.
    El tercer Misterio de esta Iniciación hiperbórea es la mutación de la sangre, que se produce primero en las venas del Cuerpo Astral, logrando luego la regeneración de la sangre del cuerpo físico del vira, por medio de la vibración ígnea del azufre, capaz de transmutar el plomo de Saturno en aurum potabile, de modo que se pueda realizar la ceremonia hiperbórea de la Minnetrinken, de la comunión de la sangre, que se bebe en la Copa de oricalco del Grial.

    -Parece el amor profano y el culto del cuerpo físico del hombre y la mujer, esa aberrante historia de nuestros días. Se ha inventado el amor del occidente cristiano, hecho para el animal-hombre, para el pasu, anejo de todo simbolismo superior. Se ha perdido el duro y frío camino, el fuego polar de un culto mágico, de una iniciación secreta que, practicada por un vira y su yogini, por un guerrero y su Walkiria, les transmutaría en Dioses inmortales. Y en más que Dioses.

    -Es en la sangre del alquimista donde se produce la transmutación, porque ahí está el plomo, el azufre, el arsénico, el cinabrio. Y por medio de la compulsión del Mercurio, que circula en la sangre de la soror.

    -Hay una ciencia antigua, una técnica hiperbórea que hace posible retornar al Vira a su origen divino, que perdiera en un combate, o situación desconocida, que aquí hemos venido descubriendo. Esa otra ciencia se preserva gracias al Cordón Dorado de una Memoria de la Sangre Aria, que aún no se rompe. El camino de esta ciencia es retrógrado, hacia atrás, hacia el origen polar. Es el de la Swastika Levógira.
    La mutación que se pretende es la del Vira en Divya, en el ser divino que fuera. Y esto se logra con la resurrección del Cuerpo Astral, del Hijo del Hombre. Algo que sólo los Viras pueden lograr, pues sólo ellos tienen Cuerpo Astral en potencia, virtual, porque únicamente ellos fueron Cuerpo Astral en el origen, en Hiperbórea. El resto no. Son sólo Pasu, animal-hombre, esclavos de la Atlántida, productos "sueltos" de una evolución, siembra planetaria, golems, robots de un Demiurgo.

    -Nos desagrada tener que referirnos a Cristo, aunque sea al Kristos de la Atlántida. Jesucristo es un judío que ha estado estropeando el mundo por los últimos dos mil años, sea con el cristianismo militante, catolicismo o protestantismo, sea con el rosacrucismo, con la teosofía o cualquier secta ocultista de Occidente.

    -Coniuctio, Maithuna, al parecer con los cuerpos físicos, pero en control de sus esencias: semen, bundi y rajas. Está destinado a reactivar los chakras y a dar vida al cuerpo astral, que será el hijo de este coito mágico, alquímico, en que se transmutan los metales del Vira.

    -El "Rosarium Philosophorum", con estos dos últimos grabados pareciera estar señalando la posibilidad de un inicio del opus por medio del Tantrismo de la Mano Izquierda, con un Maithuna real, en cuerpo físico, para luego alcanzar las zonas simbólicas y espirituales del Tantrismo de la Mano Derecha, donde el Maithuna se continúa en el cuerpo astral de los a-mantes, —con alas— en un mundo paralelo y mental, donde los órganos materiales del cuerpo físico ya han sido transmutados en otros distintos. No habría así contradicción entre las dos corrientes. El héroe tántrico, el iniciado de A-Mor, puede seguir cualquiera de los dos caminos, el "húmedo" o el "seco", recorriéndolos por separado, o ambos a la vez, según mejor convenga a la "memoria de su sangre".

    -Creo haber visualizado, presintiéndolo, el camino de la yogini, de la sacerdotisa de A-Mor. Es el Camino del Sacrificio. Ella lo dará todo, hasta su "propia eternidad", se entregará entera a colaborar y a ayudar al Amado, para que él obtenga la inmortalidad en el opus y en el combate de A-Mor. Porque, "aunque parezca que es él quien combate, será ella que combate en él". Y así, "ya él no tendrá otro compañero en este mundo ni en las oscuras profundidades de la tumba; porque ella ha abierto su corazón como con una daga y se ha instalado allí por la eternidad". "Los amantes no mueren, viven en otro siglo de felicidad y gloria", decía el trovador Jacques Baiseaux. "El matrimonio (el de los mortales) es un Misterio profanado", afirmaba Novalis. La Amada lo ha dado todo, ha puesto su absoluta fe en él. A su lado, de por vida, le ha ido entregando los metales para que los transmute, impregnándolos de su fluido sháktico de sacerdotisa, de Diosa hiperbórea recuperada; sea aquí sobre la tierra, o desde otro mundo, desde la Estrella de la Mañana.
    Con la inmortalización del elegido, del héroe alquímico, del Vira, simultáneamente se logrará la de su sóror, la de su Amada. El tiene ahora que resucitarla, por medio de la concentración en su imagen, impregnándola de prona y bundi. Es algo así como proyectarla afuera de él mismo, como sacarla de adentro nuevamente para poder revestirla también de Vajra inmortal. Un doble parto, un nuevo dar a luz. Labor impostergable de lealtad de ultratumba, de postmortem. Porque la vida eterna de ella depende de la de El. Porque Ella le entregó su eternidad.

    -Ha despertado también la Voz, la Minne hiperbórea y posee ya el Vril. Su sangre es pura, su doble sangre, la física y la astral. Esto no se logra por un proceso temporal, de preparación por grados, dentro del tiempo terrestre, sino por un rayo, como en los "fulguradores". Es suceso atemporal, que adviene cuando la sangre ha sido purificada por medio de prácticas especiales, por esa Alquimia Grálica, cambiando el metabolismo biológico y psíquico. Se ha transmutado el plomo. El "órgano" del Vril, perdido por la raza blanca hiperbórea, se ha recuperado.

    -La energía capaz de producir todo esto se encuentra en la raíz espiritual de Bundi, cukra, ese fluido luminoso que se conforma materialmente en el semen, tan terriblemente poderoso como para poder dar vida al hijo de la carne. En la mujer se "plasma" en el óvulo fertilizado y es rajas. Pero ambos pueden remontar hasta su cauce espiritual esta energía. El hombre por la práctica del Vrajoli-mudra y la mujer por la de Amaroli-mudra. Al unirse espiritualmente estos dos "espermas", en lugar del fugaz placer físico, sukha, se produce el "orgasmo extático", que no tiene fin: Aropa. Rajas ha transmutado la sangre del Vira en fuego y en cukra la de la yogini. La "congestión astral" transmuta los cuerpos y produce la tran-substanciación de la sangre.

    -Dando vida al cuerpo astral, revistiéndolo luego con Vajra; desmaterializando el cuerpo físico, a su vez revestido de Vajra, y reabsorbiéndolo en el cuerpo astral, se obtiene un solo cuerpo; pero también se tiene dos (los gemelos) inmortales, capaces de autorregenerarse, de vivir en el tiempo y fuera del tiempo. Un vehículo apropiado para el Tulku y su combate de dos y más mundos.
    Categoría: Hitlerismo Esotérico | Ha añadido: JavierOrozco (2011-Oct-08)
    Visiones: 1147 | Comentarios: 1 | Ranking: 5.0/2
    Total de comentarios: 1
    +1   Spam
    1 berseko   (2011-Oct-19 9:59 AM)
    A TODOS LOS QUE LEAN ESTE ARTICULO, NO SE QUEDEN SOLO EN EL.
    LEAN EL LIBRO, AQUI EN SABIDURIA Y HERRAMIENTAS DE COMBATE.

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    Tiene el toque de antigüedad y nobleza que hacen de este escudo algo muy original. La corona representa la realeza, el cuervo a Enki y en heráldica esta ave representa a un guardián, un protector y encima este cuervo sostiene una espada con la que va a proteger a los suyos. Los dos leones de Isis, en heráldica representan valor y esfuerzo de los caballeros que han ejecutado alguna atrevida empresa, valiéndose más de la astucia que de la fuerza. En este caso son dos leones rampantes y tenantes que sostienen el escudo cuartelado con los sigils de la Corona, o los símbolos de los seres de mayor jerarquía que poseemos, los Dioses. Al centro figura el símbolo del orígen de la sabiduría hiperbórea. El lambrequín está tirado para atrás y tiene una coloración distinta y polarizada (rojo y azul) y rematamos a esta obra con nuestro grito de guerra que dice: "La decisión de ser un dios es tuya".

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    El Águila bicéfala representa el dominio de dos lugares, se remonta su uso a las culturas humanas mas antiguas, Sumeria representó con este símbolo el dominio de oriente y occidente. Luego, este símbolo fue tomado por las culturas que le sucedieron y se estandarizó su uso. Ahora nosotros los herederos de la corona, usamos este símbolo para representar nuestra presencia tanto en este plano como en el otro.