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    La Cosmogonía Glacial de Hanns Hörbiger
    La Cosmogonía Glacial

    de Hörbiger


    Mitos y Leyendas en tomo a las Grandes Catástrofes



    Ustedes recuerdan sólo un Diluvio, a pesar de que ha habi­do muchos...
    Ustedes y sus semejantes son los descendientes de los po­cos que sobrevivieron. Pero Ustedes no saben de ello porque muchas generaciones pasaron sin dejar testimonios... Es el caso del registro de la salida y puesta del Sol y otros
    cuerpos celestiales:
    cómo solían ponerse en el ángulo donde ahora salen y salir
    donde ahora se ponen... De todos los cambios que tienen lugar en los cielos esta reversión es la más grande y completa. En este tiempo hay destrucción de animales en general y tan sólo una pequeña parte de la raza humana sobrevive.

    Platón


    Prácticamente, en todo el planeta constan refe­rencias a colosales cataclismos y devastadores diluvios recordados por sus destructores efectos, salvándose tan sólo algunos sobrevivientes. Estos hechos, al parecer, poseen una naturaleza cíclica, describiendo en el transcurso del tiempo una es­piral evolutiva para la vida del planeta y sus ha­bitantes. Ya en el siglo XVIII, el escritor y natura­lista francés Cuvier, fundamentó una teoría según la cual nuestra Tierra debe sufrir periódicamente grandes catástrofes que aniquilan a la mayoría de los seres vivientes y que en esa forma propenden a renovar y remozar las distintas formas de vida que existen(1). Las catástrofes son de tal magnitud, que muchas veces propician el cambio del Eje Te­rrestre, generando profundos trastornos a nivel climatérico y geológico. Así, en las tradiciones de India, Caldea, Babilonia y Egipto (Solón mencio­na el cataclismo del cual tan sólo dos sobreviven: Decaulión y Pirrha) se hace referencia a estos pro­cesos catastróficos.

    En Europa se halla registro del continente sumer­gido de la Atlántida mencionado en Critias y Ti- meo de Platón y de Scheria, referido en La Odisea de Homero. Hay también conocimiento entre los celtas de una isla-continente sumergida, conocida como Numinor. Y los antiguos Nórdicos, expresan en sus sagas la existencia del Götterdamerunng -el Crepúsculo de los Dioses- y del Ragnaröek, como los grandes trastornos planetarios.
    En la Polinesia, las tradiciones orales expresan las catástrofes y la desaparición de Lemuria, Mu e Hiwa. En la Isla de Pascua -Te Pito O Te Nua- se hace mención de la llegada de Hotu Matua, uno de sus primeros habitantes quien fue un sobreviviente del cataclismo que sumergió su tierra na­tal.

    Hállase en la América del Sur, por otra parte, el recuerdo de Bochica, divinidad sobreviviente de un Diluvio de Fuego. El conocimiento del diluvio es encontrado también entre los Araucanos de Chile, donde se relata el mito del enfrentamiento entre dos serpientes: Threng Threng, la Serpiente de las Aguas y Kai Kai, la Serpiente de las Montañas. De este modo, las aguas inundaban las tierras y los sobrevivientes hallan refugio en las altas cumbres y tan sólo a través del rito del Nguillatun, en el cual los sobrevivientes piden al Creador -Ngene-chen- detener la crecida de las aguas, hecho que finalmente acontece. Los sobrevivientes serán los Liluches, los Habitantes de la Aurora, quienes morarán el Chili-Mapu ó la Tierra de Chile.

    En el antiguo Testamento, mencionase el Diluvio Universal y la construcción de una Arca de la Salvación, tripulada por Noe, quien encontrará refugio en el Monte Ararat. Este relato, es en realidad, la adaptación de la Epopeya de Gilgamesh. En la Biblia, asimismo, se hace referencia a Tarshih, otra región sumergida.


    Las Glaciaciones y el cambio del Eje Terrestre

    Los cataclismos que han significado profundos trastornos en el planeta son fenómenos que en de­terminadas ocasiones generan el cambio del Eje Terrestre, situación que influye de modo directo sobre las condiciones climatéricas y geográficas a nivel global, alcanzando tales proporciones, que se trastornan las líneas costeras y las zonas habi­tables; se crean los depósitos carboníferos, se pro­duce la deriva continental, se desencadenan los diluvios y eventualmente, se produce el sumer­gimiento de islas y continentes (esto de acuerdo a los niveles de agua) o bien, como resultado del movimiento de grandes cantidades de magma subterráneo, el hundimiento total de ciertas áreas(2). El cambio ostensible del Eje Terrestre significa en ocasiones, la instauración de una Edad Glacial, siendo varios los factores que lo explican: algunas opiniones coinciden en que la Tierra se ha acercado -durante ciertos períodos más al sol, con lo que se habrían producido enormes ondas de calor y temperaturas tropicales que hacían desaparecer las capas de hielo polar en forma casi completa. Ello explicaría las grandes modificaciones clima­téricas sufridas por el centro de Europa durante la época jurásica y cretácea. En cambio, las épocas glaciales habrían sido provocadas por el fenóme­no inverso, o sea, alejamiento del sol con el con­siguiente enfriamiento y glaciación de grandes áreas terrestres. En diversas partes de la mayoría de los continentes y también en las tierras adya­centes al polo norte y sur, existen demostraciones inequívocas de que ahí ha habido glaciaciones, demostradas por sedimentaciones, morrenas, bloques erráticos, formación de fiordos y de lagos e islas. Pero al mismo tiempo se encuentran en la Antártica demostraciones de que allí existieron en tiempos pretéritos, grandes bloques, como lo evidencian los depósitos carboníferos encontrados(3).

    Los resultados del cambio del Eje transfor­man extensas regiones del planeta. Como explica Oscar Fonck, el cambio de posición del eje de la Tierra tendría como consecuencia rápida la inun­dación de muchas costas y de, países situados a bajo nivel; en seguida, una modificación casi instantá­nea en el clima de casi todo el mundo, con pocas excepciones; después, el crecimiento lento, pero ininterrumpido del nivel de todos los mares, con mayor intensidad a la altura del nuevo ecuador, y reduciéndose, a medida de acercarse las zonas a los nuevos polos(4). Por consiguiente, en la línea del nuevo ecuador el nivel de los mares sería mayor, decreciendo en altura hacia los nuevos polos. La caída de las lunas ó la colisión de cometas contra la Tierra generan considerables cambios geológi­cos y por ello, la teoría de Hoerbiger supone que después de una catástrofe cósmica sufrida por la Tierra, esta quedó rodeada por un anillo formado por los restos de pequeños satélites destrozados, parecido al que en la actualidad presenta el plane­ta Saturno(5).
    A nivel planetario se producen profundas transformaciones, como el salto de los Polos: el Polo Norte pasa al Sur y éste al Polo Norte. De ahí la razón por la cual los hallazgos hechos en la región

    años norte se hace sur y sur se hace norte(6). Este proceso es conocido en la India: son los Kalpas, de acuerdo a la concepción cíclica del tiempo. La Cosmogonía Glacial es conocida a su vez como la Doctrina del Hielo Universal ó Welteislehre(7), la cual otorga una concepción cíclica de la Historia8, estableciendo la presencia de culturas y civiliza- dones en la Proto-Historia, en aquellas remotas ó pocas del planeta que sucumbieron a través de los cataclismos y diluvios.


    La Lucha Eterna: el Hielo y el Fuego

    La Cosmogonía Glacial (Glazial Kosmologie, 1913 es una visión de mundo –Weltanschauung absoluta y trascendente.

    Es una concepción del Universo, de la Tierra, de la vida y del espíritu que responde, básicamente, tres interrogantes: ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde va­mos? Su creador es el científico austriaco Hanns Hörbiger (29 de Noviembre de 1860 - 11 de Octu­bre de 1931) quien trabajó en conjunto con Phillip Fauth9. La Cosmogonía Glacial se sustenta sobre dos elementos en combate eterno: la lucha com­plementaria entre el Hielo y el Fuego, y entre las fuerzas de repulsión y atracción que se generan a partir de esta dinámica. Esta conflagración que rige a los espacios cósmicos y a los cuerpos celes­tes, rige asimismo a la Tierra y a toda la materia viviente del planeta.
    La Cosmo-técnica de Hörbiger establece en una primera ronda la existencia de un cuerpo gigan­tesco -una Súperestrella- en la Constelación Co­lumba (Pigeon) poseedora de una elevada tem­peratura, millones de veces mayor que nuestro actual Sol. Esta Súperestrella sufrió la colisión de otro cuerpo celestial, constituido por una cuantio­sa acumulación de Hielo Cósmico.

    La masa de hielo penetró fuertemente contra la Súper estrella. Nada aconteció durante milenios, has­ta que el Hielo generó tal conmoción que produjo un gran estallido -una explosión de vapor- lanzan­do fragmentos a los vastos confines del Universo expansivo. Algunos de estos fragmentos estelares regresaron sobre la masa central de la Súperestrella, lugar donde se había originado inicialmente la explosión. Otros fragmentos, mantuvieron su posición a una distancia intermedia,  transformán­dose luego en los planetas del sistema solar. Son éstos los cuerpos celestiales de Hielo. Es el caso de La Luna, de Júpiter, de Saturno, Urano y del planeta Marte (Neptodes). Los restantes cuerpos son compuestos de manera principal por materia metálica y rodeados por una capa fina de hielo (Heliodes). Las manchas solares que modifican su tamaño y posición cada once años según la obser­vación terrestre, serían el producto de los bloques de hielo que han chocado contra la superficie del astro solar. Estos bloques se han desprendido de Júpiter, planeta que completa su órbita alrededor del Sol cada once años. Así, en la dinámica uni­versal expuesta en la doctrina glacial, el destino de la Tierra es un destino cósmico, pues el planeta está sujeto a las leyes del Universo.


    El Universo y su dinámica según la Cosmogonía Glacial



    La Espiral Doble del Universo: Repulsión y Atracción(10)

    Según los postulados de la Cosmogonía Glacial, los cuerpos celestiales del sistema solar, es decir, los planetas, obedecen a dos fuerzas que se desarrollan en contraposición: en primer lugar, la fuerza primitiva e inicial de la explosión, que los proyecta; y en segundo lugar, la gravitación -im­plosión- que los atrae a la masa más fuerte situada ni si proximidad. Estas fuerzas son, naturalmente, dispares. Por un lado, mientras la fuerza de proyección inicial disminuye debido a la compo­sición del espacio estelar, la fuerza de gravitación presenta un estado permanente, estableciendo el mecanismo por el cual una masa -en este caso, un cuerpo celestial ó planeta- se aproxima al más próximo que ejerce su fuerza de atracción, produ­ciéndose en esta atracción una espiral que se va cerrando.

    De este modo, tarde o temprano, cada pla­neta caerá sobre el más cercano y todo el sistema planetario, necesariamente, se estrellará en forma de Hielo contra el Sol, produciéndose así, de nue­vo, una gran explosión. De esta manera, en ese Instante cósmico, todo comenzará una vez más. Un Ciclo se cerrará y uno nuevo se iniciará.


    Desde Ur hasta Ru y hasta Ur, como refiere la Saga de Irmin. Es decir, desde el comienzo hasta el final, y de nuevo, el comienzo.

    Son las Rondas. El Eterno Retorno referido por el filósofo alemán Frederich Nietzsche.

    Estas son las energías, las dos corrientes que rigen al Universo. Las dos espirales que gobiernan los ciclos del Cosmos y de los seres vivos.


    Las Catástrofes Cíclicas

    Habrá un momento en que la espiral descrita por el actual satélite terrestre terminará por cerrarse. La Luna, de esta manera, se acercará de modo irremediable a la órbita de la Tierra aumentan­do con su aproximación la fuerza de gravitación, produciendo un incremento en el tamaño de los seres vivos en el planeta. Este acontecimiento -de acuerdo a la Doctrina del Hielo Universal- expli­ca la presencia de gigantescos insectos y vegeta­ción durante la Era Primaria y luego, la existencia de enormes dinosaurios durante el Secundario. La misma razón permite el establecimiento de los Gigantes en pretéritas eras, de los cuales sólo hemos recibido innumerables mitos y leyendas, prácticamente, de todas partes del planeta, cuyos vestigios son las construcciones megalíticas ex- tendidas sobre varios puntos del globo(11). El factor gravitacional explicaría al mismo tiempo el tamaño y la larga duración de la vida de los hombres del pasado (12). Los Gigantes, son en realidad, los antiguos Hombres-Dioses de las remotas tradiciones indoeuropeas referidos por los Bardos, portadores de la sabiduría, la astronomía, las artes y el Conocimiento de los ciclos de la agricultura, que luego serán transmitidos a los grupos remanentes tras las catástrofes. Esta Raza Primigenia se exten­dió sobre el globo, dejando testimonio en centros de incalculable antigüedad, como en Tiahuanacu (Aztlan), Centroamérica (la cultura Tolteca), la isla de Pascua, Abisinia y el Tíbet(13). A una época aún más remota, pertenecerían los Menhires de la Patagonia y del actual desierto de Atacama(14); los monumentales bloques líticos de las terrazas de Enladrillado en la Cordillera de Talca, en Alto Vilches y el complejo mégalítico de las Rocas de Santo Domingo, en la costa central de Chile.



    La dinámica del sistema solar, de acuerdo a la Doctrina del Hielo Universal.
    Ilustración desarrollada por Edmund Kiss.



    El aumento de la gravedad producto de la proxi­midad del satélite lunar, desarrolla un anillo de agua en torno a la región tropical. El nivel de las aguas de esta manera, se elevará y tan solo las al­tas tierras serán habitables, hasta el momento del Impacto lunar contra la superficie terrestre(15).

    La catástrofe es cósmica, siendo el verdadero Götterdámmerung (Crepúsculo de los Dioses) de los Asen Nórdicos(16). Tras el gran cataclismo, los so­brevivientes de este proceso planetario degenera­rán por entropía. Los vestigios arqueológicos de estas culturas protohistóricas, bajo la visión de una posterior ciencia evolucionista y materialista, se remontarán tan sólo un par de centurias, limitando ostensiblemente su verdadera antigüedad y con el paso del tiempo, el conocimiento de los antiguos se transformará en mito y leyenda ¡Así, toda la existencia de una cultura depende de una prueba material comprensible para futuras ge­neraciones que muchas veces, han decaído tan- lo en su naturaleza física como espiritual! Y los descendientes de estos grupos no serán más que degeneraciones de una gloriosa raza desapareci­da a consecuencia de las fuerzas cósmicas. Sin la presencia del satélite lunar, el destino de la Tierra se determina de acuerdo a la estabilización del Eje Terrestre y a las nuevas condiciones climatéricas y geológicas.

    Numerosos son los mitos y sagas que dan testi­monio de un período de Tiempo sin la presencia de la Luna en el Cielo, de modo especial entre las culturas aborígenes precolombinas, como los in­dígenas Tupí, los Mayas y los Araucanos en Amé­rica y los Edda en Europa. De allí la razón señalada por Hörbiger de la importancia de Venus, la estrella más bella, la luz más brillante en el Cielo sin Luna en el pensamiento cosmológico de las culturas antediluvianas.

    *    *   *
    En la espiral descrita por las órbitas planetarias de acuerdo a Hörbiger, Marte será próximamente atraído a la órbita terrestre para convertirse en su satélite. Sin embargo, su órbita será mayor y al fin, el planeta rojo se verá absorbido por la atracción del Sol. El paso de Marte significará una grandiosa destrucción de la Tierra, debido al aumento ostensible de la temperatura y a los considerables efectos gravitacionales. Tras un ciclo, la Tierra se transformará en un planeta de Hielo, que asimismo será atraído al Sol, junto a otros cuerpos de naturaleza similar, los que fundirán en la masa ígnea solar hasta’ que estalle, y de esta manera, linio el proceso cósmico se reiniciará una vez más.

    Esta es la Cosmogonía Glacial de Hanns Hörbiger.

    Rafael Videla Eissmann



    NOTAS:

    1.Fonck, O. Construyamos Arcas. Página 86. Fonck hace referencia a los ciclos catastróficos de Cuvier, asimis­mo, en las páginas 168, 280y 344.
     
     2. Kiss, E. Las Razones Cósmicas de la Migración de las Gentes. Página 75. Los efectos cósmicos alcanzan in­cluso las profundidades del magma terrestre.
     
     3    Fonck, O. Construyamos Arcas. Páginas 136y 137. Ver las noticias entorno a los hallazgos paleontológicos desarrollados en la Antártida de restos fosilizados de dos especies desconocidas de dinosaurios (?). La primera de ellas, encontrada en la zona conocida como James Ross, pertenecientes a un carnívoro datado en unos 70 millones de años; y la otra, hallada en la cima montañosa del Kirk- patrick, cercana al glaciar Beardmore, pertenecientes a un herbívoro de unos 200 millones de años (Diario La Tercera. Santiago de Chile, 27 de Febrero 2004; y EFE, 27 de Fe-
     
    4. A nivel planetario se producen profundas trans­formaciones, como el salto de los Polos: el Polo Norte pasa al Sur y éste al Polo Norte. De ahí la razón por la cual los hallazgos hechos en la región
    brero 2004).

    5. Fonck O. Construyamos Arcas. Página 137.
        Fonck, O. Construyamos Arcas. Página 144.
       
    6 Fonck, O. Construyamos Arcas. Página 251.

    7. Die Welteislehre ó la Doctrina del Hielo Mundial. Para la traducción, optamos por el sentido más amplio del concepto Welt (Mundial), por Universal, al cual alude Hörbiger, esto es, la Doctrina del Hielo Universal,

    8.  La Cosmogonía Glacial se diferencia, de esta ma­nera, de la Historia lineal y evolutiva que ha regido en los últimos mil años, basada en un antropocentrismo exacer­bado, desligada de las concepciones cíclicas naturales y de respeto a la naturaleza y a los seres vivientes.   

    9 Hörbiger desarrolló las investigaciones junto a Phillip Fauth (19 de Marzo de 1876 - 4 de Enero 1941), extraordinario ingeniero y constructor de máquinas de ori­gen alemán, quien alcanzó gran notoriedad por sus cono­cimientos de la Luna. Un cráter doble del satélite terrestre tiene su nombre de acuerdo a la Unión Internacional del año 1935.

    10 Esta es la evolución en espiral descrita por los ci­clos de la Naturaleza.

    11 Es el caso de los Menhires, Dolmens, Cromlechs  y Hünengraber hallados en Europa y América. En torno a la existencia de los gigantes en América, ver Raza Primigenia y Habitantes del Sur Polar Aborigen, de Rafael Videla Eissmann.

    12 El proceso celular de los organismos vivos (su ma­nir ó menor duración) estaría determinado al mismo tiempo, según la Cosmogonía Glacial, de acuerdo al aumento ó n la disminución de las fuerzas gravitacionales.

    13 Denis Saurat, en su obra titulada Atlantis y el do­minio de los Gigantes, sostiene que en la época terciaria nuestro planeta tuvo una luna o satélite denominado tercia­rlo para diferenciarlo de nuestra luna actual. Esta luna ter­ciaria se habría destruido al entrar en contacto con la at­mósfera terrestre, formando un anillo alrededor de la tierra en forma análoga a la del planeta Saturno. Sus restos, al formar el anillo y al esparcirse por la atmósfera terrestre, produjeron una obscuridad tal que habrían desaparecido las estrellas y el sol, como lo relatan multitud de leyendas antiguas. La influencia de los fragmentos del satélite despedazado habría levantado las aguas y al mismo tiempo habría tenido una influencia sobre el crecimiento de todos los seres vivientes. Según su teoría, en aquella época se habrían desarrollado los grandes saurios, los mamíferos gigantes y otros animales e insectos.

    14 Ver Menhires. Construcciones Megálíticas en Chile, de Rafael Videla Eissmann

    15.    Recordemos el mito del Diluvio de los Araucanos, donde los sobrevivientes de la catástrofe encuentran refu­to sólo en las altas cumbres.

    16.    Kiss, E. Las Razones Cósmicas de la Migración de las Gentes. Página 71.
    Categoría: Hitlerismo Esotérico | Ha añadido: Demian (2011-Nov-19)
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