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    La Gnosis y la Espiritualidad Aria a través de la historia (Parte I)


    La historia nos ha demostrado que esta es la estrategia más apropiada para la supervivencia de valores, principios y filosofías a lo largo de miles de años. Prácticamente todas las religiones importantes de nuestra época han sobrevivido persecuciones encarnizadas, pero la cohesión comunitaria, el vínculo espiritual y la fe (no la fe ciega, sino la confianza en la verdad de una doctrina) producen una fuerza tan sobrenatural que logran sobreponerse tozudamente a los esfuerzos por erradicarlas. Y aún aquellas religiones que han sido, efectivamente, aniquiladas por una eficaz política de extermino como el paganismo europeo, el gnosticismo y el catarismo siguen generando interés en las nuevas generaciones. La documentación sobre sus creencias dejada atrás (y en muchos casos registrada por sus mismos enemigos) se usa para la reconstrucción de las creencias. El hitlerismo hace un profundo llamado a la sangre, tanto en su vertiente secular política y exotérica como en su variante espiritual o hitlerismo esotérico, pero sin duda, una de las dos vertientes tiene muchas más posibilidades de sobrevivir que la otra, y aún si ambas fueran aplastadas totalmente, las futuras generaciones sentirán mucho más interés y fascinación por una religión perseguida que por un partido político fracasado.

    Para empezar, el fascismo político como movimiento vernáculo no tiene futuro. Todas las fuerzas del sistema, todos sus recursos, su maquinaria de represión política, su propaganda, su historiografía manipulada, su sistema legal y sus fuerzas militares, policiales y de inteligencia conspiran coordinadamente para su destrucción. La derecha y la izquierda, todas las religiones, las ONG’s, el sistema educativo, etc., buscan su eliminación y en muchos países es ilegal incluso hacer uso de símbolos, saludos y discursos de temática Nacionalsocialista, contradiciendo los principios contemplados en la libertad de expresión y otros Derechos Humanos.

    Todo gobierno del mundo se acredita el derecho de combatir a los grupos políticos disidentes, con medidas brutales a veces, y ante la pasividad de los demás gobiernos y comunidad internacional. El Nacionalsocialismo es disidente en todos los países de la Tierra. Pero, en cambio, la persecución a grupos religiosos es algo mucho más difícil y complejo que no se puede hacer a la ligera, ni siquiera por los estados más totalitarios. Los convenios internacionales, incluyendo los Derechos Humanos y el Convenio contra el Genocidio incluyen entre sus artículos la expresa prohibición de persecución de grupos religiosos.

    Pero hay razones más profundas, además de las meramente prácticas e instrumentales arriba mencionadas, que aunque sirven para usar el Sistema con sus propias herramientas a nuestro favor, son esencialmente profanas. Debe entenderse que todo proceso revolucionario tiene su origen en un movimiento espiritual que lo alimenta. La espiritualidad es la semilla que fortalece los canales psíquicos y energéticos de un colectivo, despierta la consciencia de la sangre y genera la unidad necesaria para el revolucionario. Los círculos esotéricos funcionan como estaciones de radio metafísicas cuyas ondas se dispersan por el Inconsciente Colectivo y, gradualmente, van produciendo más y más cambios energéticos en la sociedad que las rodea y en las mentes de los hombres. Esto ha sido así en todas las revoluciones. El enemigo siempre lo ha sabido y lo ha utilizado. Las revoluciones burguesas como la Revolución francesa y las guerras de independencia de América se gestaron desde las logias masónicas, y la revolución rusa y otras revueltas comunistas se gestaron desde una concepción cuasi-religiosa bastante fanática del marxismo, que produjo incluso híbridos religiosos como la Teología de la Liberación. El despertar del espíritu fascista y las revoluciones que lo siguieron como la de Italia, Alemania y Japón también surgen a raíz de un despertar espiritual. Su semilla mística se encuentra en la Sociedad Thule, la Ariosofía, el Armanismo, y otras muchas sociedades místicas de la época, y aún anteriores.

    Esa cohesión inquebrantable que produce la fidelidad espiritual y que trasciende las eras es tan bien conocida por el Enemigo que, precisamente, sus acólitos se encuentran unificados por una serie de religiones y pseudo-religiones que son su creación (judaísmo, catolicismo, Islam, Masonería, etc.) su estrategia ha probado ser eficaz y dichas religiones han sobrevivido a toda clase de pruebas.

    Pero, además de todo lo expuesto arriba que denota la conveniencia de una transformación del hitlerismo de una postura política secular a un movimiento espiritual, existe otra razón más. A lo largo de mi experiencia me he percatado que en la sociedad es relativamente tolerado defender nuestros ideales, siempre y cuando no se vean acompañados de esvásticas, runas siegs, saludos de sieg heil, etc. Es en el momento en que se "nazifica” el discurso en que se vuelve "diabólico” y "malvado” y el sistema busca destruirlo y la programación pavloviana de la propaganda empieza a surtir efecto en la mente del interlocutor. Así como usualmente se tolera que un católico conservador o un musulmán estén en contra del sionismo, la homosexualidad y otras formas de desviación sexual perversas, del comunismo, del feminismo radical, etc., pero esas mismas posturas, idénticas, si son expuestas por un joven skinhead o un adulto fascista se vuelven "violentas”, "discurso de odio” y "apología del genocidio” que debe ser detenido. ¿Es lógica esta doble moral? No, pero radica en un entorno ilógico como es el sistema, que entra en contradicciones. Sería políticamente incorrecto criticar las posturas doctrinarias de los musulmanes o los católicos, aunque sean similares (al menos aparentemente) con las de los nacionalsocialistas. Es evidente que, por ejemplo, la organización Nueva Acrópolis cuyo contenido filosófico, ideológico y esotérico tiene enormes coincidencias con el hitlerismo esotérico tanto en lo estructural como en lo espiritual, se haya dado cuenta ya anteriormente de esta ingeniosa estrategia.

    He comprobado que, como wotanista, soy perfectamente capaz de defender mis ideas de una forma mucho más aceptada por el Sistema. Mi wotanismo me permite ser crítico a las religiones monoteístas y sus crímenes históricos; judaísmo, cristianismo e islamismo. Me permite abogar por la pureza racial y por la defensa de la cultura germana (hispanogótica, en mi caso) y de las civilizaciones indoeuropeas (arias). Me permite tener una oposición a ideologías perversas y destructivas como el comunismo, el capitalismo y el sionismo. Y me permite también defender los valores familiares por sobre desviaciones degeneradas como la homosexualidad, pero solo si soy "wotanista” pues si me declaro "nazi” dicha tolerancia se acaba, los SHARP me juran la muerte, me despedirían de cualquier empleo que tenga y las autoridades policiales me pondrían el ojo.

    Utilizo el término Wotanismo para diferenciarlo claramente de otras formas corrompidas del neopaganismo germano como el Asatru, el Odinismo y la Wicca "Nórdica”, que han demostrado estar contaminados por las prácticas universalistas del sistema sionista y que no responden a los ideales y principios del Nacionalsocialismo, al menos no en su mayoría. Sin embargo, existen diferentes vertientes espirituales del nacionalismo espiritual ario, incluyendo al odalismo noruego, a la ariosofía y, por supuesto, el magnífico serranismo. Todas relacionadas a lo que ha sido llamado "hitlerismo esotérico”.

    Sin embargo, esto no es un fenómeno nuevo. Así como el Nacionalsocialismo fue la culminación de un proceso de despertar espiritual y de gradual iluminación que reavivó la memoria de la sangre aria y su espíritu, así ha sucedido en la historia (con diferentes resultados) que muchas veces esto ha sucedido antes. A esto algunos le dan el nombre genérico de Gnosis.

    Este artículo hará un vistazo rápido sobre las manifestaciones de diferentes corrientes de todo tipo (religiosas, esotéricas, metafísicas, filosóficas, espirituales, militares, políticas, culturales, etc.) a lo largo de la historia que han de alguna manera y según diversos pensadores y autores, representados manifestaciones de una sabiduría mística y esotérica muy antigua, con un profundo contenido moral, espiritual y filosófico (y también teosófico y ariosófico), revelando una realidad trascendental no tangible, supramundana o supramaterial, presente en la psique y el espíritu de la Raza Aria, de su sangre, y que preserva los recuerdos de una época dorada de tiempos remotos, hiperbóreos, ya casi olvidados en este Kali Yuga.

    Este es un análisis breve, el interesado en el tema deberá investigar más a fondo la temática. Personalmente hago un abordaje más completo sobre el tema en mi libro La Gnosis Aria Luciferina Vs. El Culto del Demiurgo donde, además, se analiza el tema de las profecías del fin de los tiempos. Sin embargo, recomiendo al lector interesado como requisito imprescindible para abordar el tema la lectura de Miguel Serrano, particularmente El Cordón Dorado, El Último Avatara y Manú, así como La Corte de Lucifer de Otto Rahn y los ensayos de Julius Evola, recomiendo particularmente Imperialismo pagano.



    DEFINIENDO LA GNOSIS

    Para empezar debemos recordar que Gnosis significa "Conocimiento” en griego y se refiere a una sabiduría trascendental y superior, de origen pre-humano y metafísico derivada de una realidad pre-material. Existen ciertos elementos que podemos asociar a la Gnosis, por ejemplo, que es luciferina. Entendiendo, claro está, a Lucifer desde su definición pagana y esotérica donde se le ve como una figura heroica y benéfica, como el dios de la sabiduría, el portador de la luz y el dador del Conocimiento o Gnosis. Si bien se le designa como Lucifer, diferentes pensadores como Serrano y Rahn lo asocian con otros dioses tales como Wotan u Odín (dios del Conocimiento y la Magia de los paganos nórdicos), Vishnu (o algunas fuentes lo identifican más con Shiva y otras lo identifican más bien con Buda en su calidad de maestro de sabiduría), con el Prometeo o dios del Conocimiento griego que le dio el fuego a los dioses, aunque en ocasiones se le asocia con Mercurio o Hermes, el dios grecorromano de la magia y "mensajero de los dioses” –es decir, de lo Divino– manifiesto en Egipto como Hermes Trismegisto, el tres veces grande, de la doctrina hermética, o como el dios egipcio de la magia y la sabiduría Thot, el Ángel Pavo Real o Melek Tawz de los kurdos yezidas o, en el caso de India, como Buda pues el nombre del planeta Mercurio en la astrología hindú es Buddha. También se le asociado con el sumerio Enki, el azteca Quetzalcoatle y sus otras representaciones y con el inca Viracocha cuyo nombre pareciera recordar a Vishnu-Wotan. En síntesis, diferentes doctrinas religiosas y mitológicas de distintas culturas tienen entre su panteón de dioses a uno en particular que es el dios de la sabiduría, de la magia o del conocimiento, es decir, de lo esotérico. A veces es el dios principal como entre hindúes y nórdicos y a veces es un dios secundario como Thot y Mercurio o hasta rebelde como Prometeo o Enki, pero siempre es visto como una figura positiva e iniciática que ayuda a la Humanidad.

    Sin embargo el término resulta complejo en su usanza. Algunos homologarían luciferino con pagano. Actualmente se usa la palabra pagano para designar cualquier religión politeísta, es decir, cualquier religión que no sea el judaísmo, el cristianismo, el Islam y algunas de sus variantes. Pero ¿son entonces pagano y luciferino términos sinónimos? Pues no realmente. Podemos ver gran sabiduría esotérica y filosófica que algunos ocultistas señalarían como luciferina en religiones no indoeuropeas como el taoísmo chino, el shinto japonés o en el chamanismo de algunos pueblos como el Bon tibetano, pero otras religiones paganas o politeístas son definitivamente de origen oscuro y contrainiciático, más similares en su sistema de valores y en sus ritos sangrientos al monoteísmo yavítico que al paganismo luciferino, como es el caso del Vudú o de los oscuros cultos aztecas a Huitzilopochtli y a Tezcatlipoca. Además, dentro del monoteísmo también se han dado principios iniciáticos análogos a la sabiduría luciferina como es el caso del sijismo, religión monoteísta de origen indoario que, al igual que sus hermanas de la India (hinduismo, budismo y jainismo) denota lo mejor del espíritu ario. O como el zoroastrismo que muchos consideran monoteísta (aunque más bien es dualista) influyente en muchas de las herejías gnósticas posteriores como el maniqueísmo. O como las escuelas esotéricas e iniciáticas de cariz ario y luciferino surgidas dentro del monoteísmo como los rosacruces cristianos o los sufíes musulmanes y como ciertas ramas del chiísmo más esotérico. No es coincidencia que estas formas místicas del Islam surgidas contra la ortodoxia sunní hayan aparecido en países de raíces arias como España, India y Egipto; era la memoria de la sangre.

    Algunos grupos heterodoxos islámicos muestran una clara influencia gnóstica, pagana y oriental. El sufismo tiene grandes coincidencias con el budismo y el hinduismo; las Tariqas que asemejan mucho a las órdenes monásticas, maestros sufíes místicos y ascéticos, las danzas sagradas de los derviches que les permiten llegar al éxtasis divino, el culto a los santos islámicos que recuerda mucho a la adoración a los maestros espirituales budistas, jainas e hindúes, etc. Por otro lado, algunas ramas heterodoxas del Islam chií también tienen semejanzas con el gnosticismo y las religiones indoarias como la creencia en la reencarnación, en que el Corán tiene dos interpretaciones; la exotérica y la esotérica, en el culto a los ángeles y la creencia de que Dios puede encarnarse en Alí, Mahoma o en los Doce Imanes (¿avatares en el Islam?) siendo todos estos conceptos extraídos del misticismo y la teología hindú y propio de algunas escuelas islámicas como los duodecimanes, los alawitas y los alevíes.

    Por lo tanto, ni todo lo pagano es luciferino ni todo lo luciferino es pagano, pero los rasgos de una doctrina luciferina pueden ser fácilmente destacables en su rechazo a la materia y su amor por lo espiritual, la búsqueda de la liberación del Espíritu de la prisión material y la asociación con la Luz y con el Sol como representación de lo espiritual contrapuesto a la Materia asociada a las tinieblas y lo lunar. Otros elementos, claro están, se pueden ver más en aspectos culturales; viriles, guerreros, aristocráticos, solares, nobles, honorables y que anteponen lo espiritual sobre lo material. En general podría decirse que una religión es luciferina-aria cuando contiene estos elementos comunes:

    • Amor y respeto por la Naturaleza y los animales, que suele traducirse en una forma de ecologismo y defensa de los derechos de los animales. Las religiones semíticas en cambio, ven a la tierra y a los animales no como seres vivos con alma y espíritu, sino como meros objetos a explotar y al servicio del hombre. Incluso algunas de estas religiones sacrifican animales y son en parte responsables por el daño ambiental actual.

    • Igualdad de géneros, a diferencia de las religiones patriarcales semíticas, en el paganismo luciferino las mujeres pueden ser guerreras, reinas y sacerdotisas. Si bien se evita el otro extremo del feminismo radical que busca el matriarcado y se valora la familia como núcleo de la sociedad, por lo que los derechos de las mujeres no chocan con los de la familia. En las religiones semíticas las mujeres están totalmente vetadas del servicio militar, sacerdotal y del gobierno.

    • Creencia en una dualidad espíritu-materia. En general, por su espíritu gnóstico, las religiones luciferinas creen que hay dos realidades; una espiritual más elevada y una material inferior. Esto lo vemos reflejado en el concepto nórdico de lucha entre el Fuego y el Hielo, en el Yin-Yang taoísta, en la duplicidad Nirvana-Samsara de las religiones índicas y en el platonismo con su mundo de las formas y mundo de las ideas. Esta creencia en una realidad superior y en una eventual liberación absoluta de la materia como meta última no forma parte necesariamente de las religiones semíticas que creen que, tras el Juicio final, los cuerpos resucitarán y habitarán por la eternidad la Tierra (la materia).

    • La creencia en un cosmos cíclico. El universo y la sociedad humana pasa por ciclos eternos e interminables. Las religiones semíticas conciben el cosmos como lineal.

    Finalmente, no son universales de todas las religiones que pueden identificarse como luciferinas, pero son comunes a muchas de ellas es la creencia en la reencarnación y en un sistema de castas. Esto puede verse en las religiones de India, los celtas, el platonismo y la antigua religión egipcia, por ejemplo. El sistema de castas debe entenderse más como un orden social jerárquico y no como una forma de explotación de las castas más bajas. El sistema de castas, como bien explica Platón, únicamente permite que la sociedad se organice apropiadamente y que cada casta pueda especializarse y dedicarse en su labor para hacerla de manera expedita, aún cuando en tiempos recientes el sistema, ya en decadencia, se usó para muchos abusos. En muchos sistemas de castas la casta más alta es la sacerdotal (druidas celtas, brahmanes hindúes, filósofos en el platonismo), seguidos por los guerreros, comerciantes y obreros/campesinos. No obstante debe entenderse que la familia real debe ser sagrada, el guerrero-iniciado, como bien menciona Julius Evola insistentemente, los gobernantes deben ser semidioses, divinos, y el poder vernáculo y religioso recaer en la misma figura, pues solo puede haber un sol en el cielo y el poder político deriva del poder divino. Ejemplos de este sistema han sido el Faraón de Egipto, el Emperador de Japón, el Dalai Lama, el Zar de Rusia, los Reyes celtas y vikingos y el Emperador de la Roma precristiana[1].

    Opuesto a lo luciferino está lo demiúrgico, pues el opuesto de Lucifer es el Demiurgo, que según la doctrina gnóstica es el dios de la Materia, creador del universo físico o material. Si Vishnu es la personificación del Brahmán Impersonal (es decir, el Absoluto Inmanifiesto o Dios de Luz, que es incognoscible) entonces Lucifer es realmente eso, la personalidad del Dios de Luz, padre de Sofía y superior al Demiurgo. Los budistas llaman a este ente el Mahabrahma, pero en general tiene muchos nombres. Los zoroastrianos lo denominan Arihmán. Se le asocia también con el dios romano Saturno, un dios primordial y que se alimentaba de sus propios hijos que pertenecía a la raza de los titanes, misma a la que pertenecía Prometeo. De ahí que el sábado, día de Saturno, es el día sagrado de los judíos, sus seguidores. A Saturno se le asocia también con Satán, como denota la etimología de la palabra, por ende, según algunos autores gnósticos, Yavéh y Satán son el mismo ente. Ese sería el dios de las religiones monoteístas; judaísmo, cristianismo e islamismo.

    Así pues, en alguna época Europa era mayormente luciferina, como casi todo el mundo. El Demiurgo era adorado solo por una única nación del planeta, la israelita, que aunque era una molestia para sus vecinos paganos cananeos a quienes despojo de sus tierras y acosaba constantemente con gran violencia, el resto de la Humanidad no tenía grandes problemas con esta gente. Los paganos vivían en Europa con su sistema de valores solar, aristócrata y viril. Pero esto cambiaría eventualmente con la expansión del cristianismo y del islamismo, ambas religiones de origen judaico y demiúrgico.

    Dichas religiones nunca calaron mucho en el Lejano Oriente que siguió fiel al hinduismo, budismo, taoísmo, sintoísmo, etc., aunque el Islam hizo sus estragos en buena parte de esta zona, estos no fueron tan graves como en el Medio Oriente y Asia Central. Pero, aunque en sus religiones dichos pueblos sigan siendo, al menos en buena parte, seguidores de doctrinas paganas más espirituales y metafísicas, y menos demiúrgicas, por medio del comunismo y del capitalismo (también creados y controlados por la judeomasonería) siguen estando bajo el dominio de Sión.



    PAGANOS Y HEREJES

    El gnosticismo de Oriente Medio bebió de diferentes fuentes antes de ser un movimiento cristiano. Algunos de sus conceptos pueden verse en la religión egipcia, pero principalmente en el platonismo griego, el zoroastrismo persa y el budismo indio, religiones que transitaban ampliamente por la Ruta de la Seda y que sin dificultad pudieron coincidir muchas veces. Fue Platón quien acuñó el término "Demiurgo” para definir a un artesano inferior creador del mundo material, y antepuso el "mundo de las Ideas” como realidad espiritual similar al concepto de pleroma gnóstico. Concepto análogo al Nirvana del budismo que llegó hasta a Roma gracias a misiones enviadas por el Rey Asoka, y que era ampliamente conocido en Palestina y otras zonas del Imperio Romano. La dualidad budista es la del Samsara, el universo material o "maya” (ilusión) frente al Nirvana, la realidad espiritual (el mundo de las Ideas) a la que se alcanza mediante la Iluminación, el despertar de la conciencia, de la "naturaleza de Buda” interna (la mónada). Para los budistas, el universo es creado por nuestra mente, nuestro ser se encuentra engañado y aprisionado por la materia, el Samsara.

    El orfismo era una religión mistérica de Grecia que rendía culto a Dionisio y a Orfeo. Los orfistas eran una sociedad mística y esotérica, que mantenía sus conocimientos ocultos y de difícil ingreso. Practicaban un riguroso ascetismo y tenían prohibido derramar cualquier sangre humana y animal (más adelante veremos los paralelismos entre el orfismo con el catarismo y el jainismo). Los orfistas creían en la reencarnación y que el ser humano había sido formado por una parte titánica (de los titanes, los antiguos dioses de los elementos (de la materia), más primitivos, derrotados por los más espirituales olímpicos) y una parte dionisiaca que era de espíritu puro y que debía purificarse de la parte titánica (material) mediante un proceso de alquimia que podía tomar varias vidas. También creían en las recompensas en vidas futuras de todas las acciones buenas y malas (karma).

    De acuerdo al zoroastrismo, una religión de origen tan ario (iranio para ser exactos) como las filosofías de Buda y Platón, nos relata en sus textos sagrados antiquísimos, los Gathas, que ya en el pasado hubo antes pueblos que hicieron pacto con Arihmán, el Espíritu de las Tinieblas. A estos los denomina turanios y se dice en las escrituras zoroástricas que estaban en lucha constante contra los arios, servidores del dios de la Luz, Ahura Mazda. Los turanios eran un pueblo turcomongólico ancestro de los jázaros, que luego se convertirían al judaísmo. Otras leyendas y teorías esotéricas aseguran que de hecho esto es cíclico y que en el pasado civilizaciones blancas hoy desaparecidas como las de Hiperbórea y la Atlántida colapsaron porque un grupo humano hizo pacto con el Demiurgo y comenzaron a practicar magia negra y ritos de sangre, pero no ahondaremos en ese basto tema de momento.

    Pues bien, en Medio Oriente tenemos el surgimiento de una emblemática figura; Jesús. Según ciertas vertientes de pensamiento Jesús era el Kristos, es decir, el Ungido o Iluminado. Bautizado (es decir, iniciado) por Juan el Bautista, un esenio, y según ciertas teorías, durante sus años perdidos Jesús viajó entre Egipto e India donde habría entrado en contacto con los más profundos conocimientos esotéricos y espirituales de los hierofantes indios y de los monjes budistas de Cachemira. Otros aseguran que Jesús mismo era esenio, una escuela de pensamiento místico del Medio Oriente, profundamente antijudía y opositora al gobierno corrupto del Sanedrían, que los persiguió y exterminó, lo que obligó a los esenios a esconder sus textos sagrados en una cueva del Mar Muerto donde serían reencontrados siglos después en el siglo XX.

    Se cree que los modernos mandeos, un grupo de 40000 personas que viven en Iraq e Irán, son los últimos vestigios de los esenios y/o de los gnósticos clásicos, quienes hoy en día sufren toda clase de abusos y maltratos de los vecinos mahometanos iraquíes e iraníes incluyendo violaciones, asesinatos y conversiones forzadas. El término mandeo deriva del arameo "manda” que significa "conocimiento” es decir, Gnosis.

    Más sorprendente aún es que los sacerdotes de los mandeos eran llamados los Nasoreanos, término con el que también fueron conocidos colectivamente los miembros de la religión. Jesús era llamado el Nazareno, aún cuando la ciudad de Nazaret fue fundada unos dos siglos después de su muerte[2]. En consecuencia es de suponer que Jesús, al igual que Sansón (que también era llamado Nazareno) eran en realidad Nasoreanos, es decir, seguidores del gnosticismo mandeo.

    Si Jesús fue ario y fundó una religión iniciática inspirada en la doctrina esenia y budista, esta se vio mejor representada en los diferentes movimientos gnósticos de Medio Oriente. Hubo muchos: los setianos que veneraban la figura de Set, el tercer hijo de Adán y Eva, los cainitas que reverenciaban a Caín como el rebelde que se enfrentó al Demiurgo, los orfitas que adoraban a la serpiente como símbolo de la sabiduría en el Edén, los valentinianos seguidores del heresiarca Valentino, los seguidores de Simón el Mago o simonitas, etc. De todos destacan los marcionistas y Marción.

    Marción expuso muy claramente su postura hacia los judíos, expresó con gran elocuencia las inconciliables diferencias entre el Dios de Israel y el Padre de Jesús, denunció las contradicciones inexplicables entre la crueldad de Yavéh y la bondad predicada por Jesús. Marción llegó a la conclusión de que no había ningún "antiguo testamento” y "nuevo testamento” pues solo existían los evangelios de Cristo y la Torá judía separadas. Para Marción judaísmo y cristianismo eran dos religiones totalmente separadas, e incluso contradictorias, que no tenían nada en común salvo el país en que surgieron. Ambas religiones seguirían a dioses distintos, opuestos y hasta enemigos; el Demiurgo por el judaísmo y el Dios de Luz por el cristianismo gnóstico o kristianismo.

    Si las escuelas gnósticas hubieran triunfado, la extensión del cristianismo habría sido positiva e incluso bienvenida, desgraciadamente no fue así. El judío Saulo de Tarzo, alias San Pablo, modificó el cristianismo adaptándolo al judaísmo y así judaizó al mundo. Exportó el judaísmo a toda la Humanidad, o al menos al Occidente, bajo el disfraz del cristianismo. Cuando la iglesia tuvo suficiente poder, y se volvió oficial del Imperio Romano, comenzó la persecución y eventual eliminación de dos fuentes de sabiduría luciferina; los gnósticos de Medio Oriente y los paganos de Europa.

    Conforme uno tras otro de los reyes europeos se convertía al cristianismo por presiones políticas o interés comercial, la Iglesia acumulaba más y más poder, hasta que le fue posible convertir por la violencia a los últimos remanentes paganos que se mantenían en las áreas rurales. Los que no se convertían terminaban en la hoguera (recuérdese que Yavéh ordena a sus seguidores que los sacrificados en su nombre deben perecer en Holocausto). De esta forma el paganismo fue extinguido como religión organizada, aunque se mantuvo vivo en el corazón de los europeos en la forma de mitos y leyendas. Las creencias en duendes, gnomos y elfos. Ciertas supersticiones supervivientes hasta hoy. Dioses paganos convertidos en santos cristianos, etc. Le dice Jung a Miguel Serrano en una de sus cartas:

    "Cuando, por ejemplo, la creencia en el dios Wotan desapareció y nadie pensó más en él, el fenómeno originalmente llamado Wotan permaneció; nada cambió sino su nombre, como el Nacionalsocialismo lo ha demostrado a gran escala. Un movimiento colectivo consiste en millones de individuos, cada uno de los cuales muestra los síntomas de Wotanismo y demuestra así que Wotan en realidad nunca murió, sino que sólo había estado reteniendo su vitalidad original y su autonomía. Nuestra conciencia sólo imagina que ha perdido a sus dioses; pero en realidad ellos están allí todavía y ella sólo necesita una cierta condición general a fin de devolverlos a su fuerza plena"[3].



    Los gnósticos fueron perseguidos y eliminados mucho antes. Quizás el comienzo de la decadencia de Occidente inicia con la tortura y asesinato por despellejamiento de la filósofa neoplatónica Hypatia de Alejandría, pagana devota, intelectual, matemática, científica, iniciada en el neplatonismo que era una forma de gnosis esotérica, y que fue brutalmente martirizada por una turba de cristianos ignorantes al servicio de San Cirilo que no podía tolerar que una mujer fuera más inteligente que él.

    El desplazamiento del cristianismo por Europa fue una verdadera catástrofe, pero no la única. Su religión hermana, el Islam, hizo lo suyo también. Prácticamente erradicó al budismo de Afganistán y al grecobudismo (combinación de budismo y filosofía griega practicado por los reyes grecoindios que gobernaban India pero eran de ascendencia griega, traídos por Alejandro Magno) provocando la mengua del budismo en India, destruyó al paganismo egipcio y su sabiduría mágica y mística y el zoroastrismo en Irán. La extensión del Islam por las tierras persas simbolizó la derrota del zoroastrismo ario asociado a la luz frente a sus tradicionales enemigos seguidores de Arihmán.

    Aún así, en este escenario espantoso, nuevas formas de Gnosis brotadas del espíritu ario surgen. Una de ellas fue el maniqueísmo, que bebía de la enseñanza de Jesús, Zoroastro y Buda. Su fundador, Manes, de raza aria, predicó una nueva religión dualista que enseñaba que la Materia era habitáculo del Mal y las Tinieblas, mientras el Espíritu era el origen del Bien y de la Luz. Ahora ¿a que reino pertenece el Dios hebreo?

    1 Reyes 8:12 "Entonces dijo Salomón: Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad.”

    2da Crónicas 6:1 "Entonces Salomón dijo: "Jehovah ha dicho que él habita en la densa oscuridad.”

    El maniqueísmo tuvo sus apoyos entre algunos reyes zoroastrianos pero, finalmente, lo perdió y Manes fue asesinado. Su religión menguó lentamente hasta desaparecer, pero pareciera ser la antecesora directa de los cátaros.

    Del catarismo se ha escrito mucho y, nuevamente, no tiene sentido extenderse demasiado. Todos sabemos que era una religión que se oponía a la riqueza y poder de la Iglesia, predicaba el ascetismo de los sacerdotes y que gozo de gran respaldo popular. La Iglesia respondió con la Cruzada albigense (en Albi era donde los cátaros habían logrado obtener un feudo propio) y no dejó a uno vivo. Se dice que los cátaros custodiaban el Santo Grial que Otto Rahn asocia con la Piedra que se desprendió de la Corona de Lucifer. Misma que fue resguardada en lugar seguro cuando el último reducto cátaro, el Castillo de Montsegur, fue tomado por la mafia vaticana que ensangrentó la tierra con los cátaros, para deleite de su amo.

    Más interesante que recordar estos hechos, es estudiar las similitudes entre el catarismo y el jainismo, una religión de India que también usa el término "ario” y la esvástica como símbolos de grandeza. No existe evidencia de que el catarismo y el jainismo alguna vez se hayan encontrado, aún más, eso es improbable. Así que su similitud (y con el orfismo) solo se puede explicar por medio de la "memoria de la sangre”.

    Tanto cáteros como jainistas tienen una comunidad dividida en dos grupos; los monjes o sacerdotes ascéticos que renuncian a todo y practican el celibato (llamados Perfectos por los cátaros) y los laicos (llamados Oyentes) que pueden casarse y tener bienes materiales, pero deben dedicarse a asistir a los Perfectos en su ascetismo. Tanto en el jainismo como en el catarismo los laicos aspiran a algún día renacer como "Perfectos”, es decir, como personas capaces de practicar el ascetismo más riguroso. Ambas fomentan el vegetarianismo. En ambas sus sacerdotes visten de blanco, si bien una de las dos sectas jainistas sus sacerdotes están del todo desnudos como símbolo de absoluta renuncia. Ambas son pacifistas y se niegan a usar la violencia. Y, finalmente, ambas han sido perseguidas. Miles de jainas fueron masacrados cobardemente por los invasores mahometanos mogoles de India, sin motivo alguno o justificación y sin causa alguna pues los jainas, literalmente, no matan ni una mosca y no representaban un peligro para las autoridades islámicas, más allá de no adorar a "Alá”. La diferencia fue que, por fortuna, a diferencia de los cátaros que fueron aniquilados, los jainistas aún sobreviven, aunque son una minoría diminuta en la marabunta demográfica de India.



    LOS TEMPLARIOS

    Los escritos de Nimrod de Rosario, alias Luis Felipe Moyano, se han popularizado mucho entre diferentes grupos latinoamericanos de distintas naturalezas, incluyendo grupos ufológicos que creen en la teoría del origen reptiliano extraterrestre de los Illuminati, grupos gnósticos cercanos al "gnosticismo” de Samael Aún Peor y algunos grupos de hitlerismo esotérico influenciados por el serranismo, a pesar de las contradicciones importantes entre Moyano y Serrano. A diferencia de Serrano, cuya obra ya se ha introducido en España, Estados Unidos y el mundo de habla inglesa con buena acogida, la de Moyano aún no parece tener acogida fuera de Latinoamérica. No digo que los escritos de Moyano no sean valiosos, de hecho coincido en mucho de lo que escribe y me parece que el contenido de sus escritos es de gran valor estético, simbólico y esotérico. PERO como serranista, siempre me inclinaré más hacia las posturas de Serrano cuando estas entren en conflicto con las de Moyano.

    No solo Serrano, sino también Julius Evola, consideran a los templarios como una representación de lo mejor del espíritu ario y de la herejía luciferina tardía. Karl Santhrese, autor de El enigma nazi, compara a los templarios con la Orden SS y la comparación no es casual. Ambas órdenes parecían basarse en el principio de guerrero espiritual, de monje-militar y tenían un importante componente iniciático secreto, solar y reservado a una jerarquía sacerdotal-guerrera.

    Moyano en cambio asegura que los templarios eran satánicos, servidores de los judíos y al servicio de la Sinarquía y que el Rey de Francia, Felipe el Hermoso, era descendiente de una línea familiar hiperbórea, defensor del linaje blanco y que, junto al Papa combatió a los templarios para detener la obra de la Sinarquía. Esto tiene algunos puntos incongruentes que es importante analizar.

    Según Moyano, Felipe el Hermoso y el Papa contaron con la ayuda de otros aliados de la causa aria anti-sinárquica, la Orden Teutónica y los Dominicos que luego se harían del control de la Inquisición. Para empezar resulta difícil creer que un Papa católico, en lo más alto de la jerarquía eclesiástica de una organización fundada y controlada por judíos como es la Iglesia Católica, y que además es contrainiciática y anti-aria en casi todos sus extremos, sea una figura heroica. Casi lo mismo podría decirse del rey de Francia y de la Orden Teutónica, esta última que realizó sangrientas cruzadas contra los paganos bálticos que aún sobrevivían en la Edad Media en las selvas de los países nórdicos y bálticos eliminando los últimos reductos del paganismo europeo de forma cruel. Además, los templarios fueron emboscados, arrestados a traición y llevados a calabozos donde fueron torturados y esto es incompatible con la forma de ser aria. Los guerreros arios no utilizan tácticas cobardes y deshonrosas como las emboscadas y los ataques a traición y no torturan a sus enemigos. La tortura y el sadismo no son naturales en el espíritu ario, aún cuando si son prácticas comunes de sus adversarios (que lo digan los prisioneros torturados por estadounidenses en Guantánamo o Abu Graib o los palestinos torturados en prisiones israelíes). Así que ya eso nos hace dudar de la tesis de Moyano.

    Moyano asegura luego que los Dominicos, orden vinculada a los iniciados hiperbóreos, se adueñaron de la Inquisición y la usó como herramienta para combatir a sus enemigos. La Inquisición era una organización cobarde y cruel que torturó a miles de hombres, mujeres, niños y niñas. Algunas víctimas eran de clase alta, pero el grueso fueron campesinos y gente humilde. Nuevamente, la tortura (especialmente la de personas inocentes e indefensas) no es propio de los arios. Además, algunos famosos inquisidores han sido de origen judío, conversos (al menos aparentemente) al catolicismo como Torquemada. La Inquisición no perseguía a los judíos, pues al no ser cristianos no les aplicaba, solo perseguía de vez en cuando a los "judaizantes” y criptojudíos, es decir, a los conversos al cristianismo que seguían practicando el judaísmo en secreto, y aún eso era poco frecuente. Sus víctimas favoritas eran pensadores libres, científicos, ocultistas, paganos, protestantes y críticos de la Iglesia más cercanos a los modernos hitleristas esotéricos que los inquisidores. Además el método de ejecución predilecto de la Inquisición era la quema en la hoguera, y ya sabemos que la Biblia hebrea demanda la realización de holocausto, es decir, sacrificios de fuego a su dios. De ahí que las acciones de la Inquisición parecen ser más de origen hebreo que de origen ario.

    Entonces, partamos de la postura serranista y evoliana de que los Caballeros Templarios eran en realidad una manifestación del Espíritu Ario en plena Edad Media. Esto explicaría, naturalmente, la persecución que sufrió. Y aunque confesados bajo tortura, algunas de sus prácticas parecen denotar un conocimiento pagano-gnóstico como el culto a la Virgen Negra (¿Isis?), al Baphomet (¿Cernunus?), la cabeza de Juan el Bautista (el profeta de los mandeos-esenios) y el culto al Grial.

    Finalmente, si las acusaciones de ser magos de los templarios no fueran ciertas, se comprueban con el hecho de que aquel viernes 13 (que hasta el día de hoy se recuerda como día de mala suerte) en que se ejecutó en holocausto-hoguera al maestre de la Orden del Temple, Jaques de Molay, este maldijo a sus ejecutores y un año exacto después fallecían Felipe el Hermoso y el Papa.

    Miguel Serrano asegura que hubo una alianza entre los templarios y los hachisinos o assassins. Los hachisinos eran una rama mística del Islam chií liderados por el Viejo de la Montaña, Hasán Sabah, que tenía su sede en la inexpugnable fortaleza de Alamut, en las montañas de Irán. Irán, tierra mística y aria por excelencia y la montaña, el lugar sagrado para las culturas arias donde se une el cielo y la tierra, son muy significativas para el origen místico de los hachisinos. Más aún que su verdadero nombre era nizaríes (¿nasoreanos?) una rama del ismaelismo, que a su vez es una rama del chiísmo, el Islam místico y herético. Se les llamaba hachisinos por el consumo de hachís como medio para viajar (astralmente) al Paraíso (¿la pleroma?). El uso de narcóticos para alcanzar estados elevados de consciencia no es ajeno a las culturas arias, lo vemos en el consumo de la Soma hindú, por ejemplo.

    Entonces no resultaría difícil de creer que esta sociedad mística de los nizaríes pudiera ser aliada de los templarios como hacen suponer Serrano y algunos historiadores. Ambos se movían en mundos de misterio místico de influencia gnóstica y enfrentaban dos fuerzas contrainiciáticas al servicio del Demiurgo; el Papa de la Iglesia Católica y el Califa del Islam ortodoxo.

    El espíritu ario emerge aún con el velo del Islam. El Sultán Saladino durante la Edad Media, líder de las huestes musulmanes durante la III Cruzada, no era árabe, sino kurdo, y los kurdos son de estirpe aria (muchos aún practican una religión abiertamente luciferina llamada yezidismo). Aún siendo musulmán y viviendo en una época tan violenta, Saladino mostró siempre gran compasión y justicia y evitó las masacres y las atrocidades sin sentido. Hasta sus enemigos cristianos europeos lo ubicaban como un representante del espíritu más noble de la caballería heroica. Dante lo ubica en el limbo al lado de otros "paganos justos”.

    Evola consideraba que la facción de los gibelinos medievales respondía a un movimiento político-militar de raigambre ariosófico, pues defendía la supremacía del Emperador como símbolo de la Aristocracia solar y viril típicamente indoeuropea contra los güelfos defensores de la supremacía del Papa, representante de la Iglesia lunar y afeminada.

    La Iglesia Católica es la organización contrainiciática por excelencia. La tiara papal y episcopal son de origen semítico, usadas por los antiguos sacerdotes de Babilonia. Las sotanas derivan de ropajes femeninos usados por sacerdotisas semíticas y refuerzan la sinergia afeminada o anti-viril de su naturaleza. El celibato también representa la ruptura del orden natural y, sobre todo, de la Hombría, de la virilidad o masculinidad guerrera natuerla y de la contrainiciación pues los sacerdotes católicos, a diferencia de los monjes budistas o taoístas que practican el Tantra para contrarrestar los efectos bioenergéticos del celibato, simplemente acumulan sus ímpetus. Si bien la mayoría tiene una vida sexual activa a escondidas de su congregación, es esta represión enfermiza y contrainiciática que acumula la semilla sexual energética la que provoca las perversiones que se han venido manifestando en los sacerdotes en la forma de pedofilia endémica.



    [1] Algunos pensadores como Luis Felipe Moyano han mencionado que el sistema tradicional de gobierno de los hiperbóreos era de guerreros sabios contrapuesto a los semitas gobernados por sacerdotes. Contraponiendo la dualidad guerrero-sabio vs sacerdote de ambas culturas. Esto no es del todo cierto, al menos si nos basamos en evidencias históricas. Las culturas indoeuropeas siempre han tenido un sacerdocio fuerte que sirva como guía de la sociedad y consejero de los reyes, aunque usualmente estos sacerdotes eran verdaderos sabios iniciados y no como el moderno concepto corrupto que tenemos hoy de sacerdote. Así, en la mayoría de las sociedades arias como la India y la Galia antigua la casta sacerdotal era la más alta, aunque podría decirse que quizás Moyano tiene razón en su razonamiento si consideramos a estas castas más como verdaderos Iniciados o Magos que como sacerdotes en el sentido religioso.

    [2] Finegan, Jack 1992: The Archeology of the New Testament. Princeton University Press; Revised edition. ISBN 0-691-00220-7

    [3] http://editorial-streicher.blogspot.com/
    Categoría: Hitlerismo Esotérico | Ha añadido: Marshall (2011-Ago-15) | Autor: Matt Marshall E
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    Tiene el toque de antigüedad y nobleza que hacen de este escudo algo muy original. La corona representa la realeza, el cuervo a Enki y en heráldica esta ave representa a un guardián, un protector y encima este cuervo sostiene una espada con la que va a proteger a los suyos. Los dos leones de Isis, en heráldica representan valor y esfuerzo de los caballeros que han ejecutado alguna atrevida empresa, valiéndose más de la astucia que de la fuerza. En este caso son dos leones rampantes y tenantes que sostienen el escudo cuartelado con los sigils de la Corona, o los símbolos de los seres de mayor jerarquía que poseemos, los Dioses. Al centro figura el símbolo del orígen de la sabiduría hiperbórea. El lambrequín está tirado para atrás y tiene una coloración distinta y polarizada (rojo y azul) y rematamos a esta obra con nuestro grito de guerra que dice: "La decisión de ser un dios es tuya".

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    El Águila bicéfala representa el dominio de dos lugares, se remonta su uso a las culturas humanas mas antiguas, Sumeria representó con este símbolo el dominio de oriente y occidente. Luego, este símbolo fue tomado por las culturas que le sucedieron y se estandarizó su uso. Ahora nosotros los herederos de la corona, usamos este símbolo para representar nuestra presencia tanto en este plano como en el otro.